Los resultados del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, tras 11 años de su firma, han generado debates sobre si es necesario revisar o renegociar lo acordado. Vale la pena mencionar que dicho TLC entró en vigencia en 2012, luego de años de intensa negociación entre ambos países, además de la respectiva aprobación en los congresos de los dos países.
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El Tratado abrió uno de los mayores mercados de consumo del mundo a una serie de empresas colombianas, de todo tipo y, en particular, pequeñas y medianas.
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Germán Umaña, ministro de Comercio, participó en el foro: “Renegociación del TLC entre Colombia y Estados Unidos”, organizado por la Universidad Externado y al que también asistieron gremios y académicos. El jefe de esa cartera aseguró que el Gobierno no está hablando de renegociación sino de revisión de los tratados.
“Revisión, revisión y revisión. No hemos tenido una política de desarrollo en los últimos 30 años. Estamos haciendo una política comercial, industrial, turística y de servicios porque el problema no es tener mercados, es lograr una oferta exportable para que logremos un sistema que conduzca a una nueva economía que genere más empleos que respondan a capacitación de investigación y desarrollo de universidades y que transfiera y adapte tecnología”.
La entidad reiteró que se trata de un proceso de revisión de este instrumento, que tiene como objetivo alcanzar equilibrios en beneficio de la reindustrialización y el desarrollo productivo inclusivo y sostenible.
Por su parte, Mario Valencia, director de asuntos internacionales del Ministerio de Agricultura, dijo que el país tiene oportunidad en términos de diversificación. “Colombia tiene una gran oportunidad, que fue lo que desde hace 30 años plantearon al país, pero que no se logró. Nos va mal en materia agroindustrial porque es evidente que los agricultores colombianos no compiten con los de Estados Unidos. Algo se hizo mal en la negociación que toca revisar y corregir”.
Valencia puso sobre la mesa el tema de la necesidad de una reforma agraria en la que en materia agroindustrial se pueda ofrecer una oferta exportable mediante la reindustrialización de los procesos y el aprovechamiento del campo.
“Debemos volver a mirar al campo como una fuente real de riqueza para empresarios y agricultores de nuestro país. Apoyamos desde Minagricultura a Mincomercio en las actividades de revisión de los acuerdos participando en los procesos de revisión”, agregó.
¿Cuáles han sido los resultados?
De acuerdo con un informe de Procolombia, los impactos positivos del TLC se han sentido, especialmente, en el incremento de exportaciones colombianas de bienes no minero energéticos, que en los primeros 10 años del Tratado crecieron a un promedio de casi 5 % anual: en 2012 las ventas a ese país de estos bienes representaron US$3.415 millones, mientras que para 2021 llegaron a US$5.239 millones.
El análisis de esta entidad, basado en cifras del DANE, asegura que el número de empresas que le vendieron a EE.UU. entre 2012 y 2022 creció en 76,8 % (llegando a casi 60.000 compañías). De éstas, 54 % fueron micro, pequeñas y medianas empresas (las populares mipymes).
En general, la balanza comercial de Colombia con EE.UU. ha sido negativa desde la aprobación del TLC. En otras palabras, le compramos más a ese país de lo que le vendemos. Pero lo cierto es que, según cifras del Mincomercio, ambos rubros han ido descendiendo progresivamente desde que entró en vigencia el Tratado. El pico en esa relación fue 2022, en plena reactivación pospandemia.
Según el borrador del libro “Revisión del TLC en Colombia: Impacto sectorial y recomendaciones de política”, realizado por el equipo de investigación de Derecho Económico Internacional del Departamento de la Universidad Externado, los resultados registrados del 2012 al 2022 muestran que el crecimiento en Colombia no fue mayor al experimentado en la década anterior (2001-2011) y que las exportaciones tampoco crecieron a un ritmo más alto que durante las décadas del 1990 a 2000 y 2001-2011.
Según información del Banco Mundial (2023), “de 2001-2011 el crecimiento promedio registrado del PIB se registró en 4,3 % frente a 3,3 % entre el periodo 2012-2023. Estos números demuestran un retroceso en lugar de la mejora prometida en el crecimiento económico para justificar la negociación de TLC”, se lee en el documento.
¿Revisar o renegociar?
Vale la pena recordar que en agosto, el presidente Gustavo Petro dijo en medio de un encuentro con líderes cafeteros, en Pitalito (Huila), que iniciaría la renegociación de este acuerdo comercial. Aunque el primer mandatario mencionó, desde su campaña presidencial, su intención de renegociar el Tratado, el término ha generado debates, pues renegociarlo no es tan sencillo.
Renegociar el TLC sería un largo (y nada fácil) camino, con obstáculos como la necesidad de tener el visto bueno del Congreso de los Estados Unidos y del colombiano. Además, esta semana la Contraloría General de la República se pronunció y habló de la importancia de mantener, sostener y evaluar los tratados.
El vicecontralor en funciones de contralor, Carlos Mario Zuluaga Pardo, consideró importante que, para las dinámicas del fortalecimiento de la economía y de la productividad, se piense en ampliar y diversificar los tratados con el resto del mundo.
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“Hay que valorar los avances y los resultados que han tenido los TLC en materia de impacto económico. Si el Gobierno tiene el interés de replantearlo, tiene que hacerlo sobre la base de las expectativas y la orientación que tenga de crecimiento, pero debe reconocer en qué elementos fortalecen la economía”, expresó.
La preocupación de la entidad es que una renegociación termine en una anulación del tratado y que la misma pudiera tener efectos sobre el número de empleos que genera y sobre aquellos sectores de la economía que se encuentran engranados.
“Hay es que reconocer dónde hay situaciones de mejora de los tratados de comercio, no solo con Estados Unidos sino con Europa, y qué es lo que se debe replantar y renegociar”, subrayó Zuluaga.
El ministro de Comercio, Industria y Turismo, Germán Umaña, dijo que “hay que actualizar el TLC porque los tratados son organismo que se mueven con lo que pasa en el mundo y hay un nuevo mundo. Tenemos que tener claro que no pueden existir desequilibrios entre los inversionistas y los estados”.
Santiago Marroquín, vicepresidente ejecutivo de Amcham Colombia afirmó en su intervención que está descartado renegociar el TLC. “Para renegociar se necesitan dos y Estados Unidos no tiene la intención de renegociar el TLC. Sacaría la palabra renegociar y me enfocaría en la revisión, que se puede hacer porque el TLC estable los mecanismos”.
Los expertos reconocen que es importante revisar el instrumento mediante recursos como la Comisión Administradora del Tratado, que es una mesa que se convoca de forma periódica y en la que tienen asiento los ministros de comercio de ambos países, así como asesores en la materia.
En dicha comisión sí se podrían revisar algunos temas que puedan permitir un mejor equilibrio en la relación comercial entre ambos países, como lo serían las normas de origen y las aprobaciones fitosanitarias. Esta comisión, sin embargo, tiene sus límites, pues en esta instancia no se podrían modificar preferencias ni tarifas arancelarias.
¿Qué se busca revisar?
Vale la pena mencionar que este debate no es nuevo, pues en entrevista con este diario, Germán Umaña dijo que Colombia le pidió formalmente a Estados Unidos la revisión de algunos capítulos del TLC para analizar las ventajas, desventajas y mejoras que se le podrían realizar para beneficio de las dos naciones.
“Los tratados no están grabados en piedra y tienen que ser analizados en sus resultados”, dijo en su momento el ministro y explicó que entre los principales puntos a discutir se encontraba el acceso a mercados o temas interpretativos como la expropiación indirecta, la relación inversionistas/Estado. “En cuanto a servicios, mejorar nuestro acceso en prestación de servicios profesionales y empresariales. Por supuesto, en propiedad intelectual queremos aclarar temas como la anulación o menoscabo en los beneficios esperados por los inversionistas, porque hay que equilibrarlo con las normas de competencia y poder defendernos de posibles abusos de posición dominante de mercado”.
También habló sobre el interés de aumentar el acceso en materia de contratación pública. Es necesario que nos ayuden a llegar a Estados Unidos para tener mayor oferta tanto de bienes como de servicios. “Aumentar nuestra oferta exportable con el programa que hemos mencionado de reindustrialización, para pasar de un esquema extractivo a un esquema de desarrollo sostenible, sustentable y productivo que permita incorporar progreso técnico, innovación y transferencia de tecnología. Asimismo, la promoción de inversión e incorporarnos a las cadenas de valor con la creación y el desarrollo de la pequeña y mediana empresa”.
Marroquín también dijo durante su intervención en el foro que no es malo que Colombia sea exportadora en productos como café, banano y flores porque son productos que hacen parte de nuestra canasta. “Lo que tenemos que hacer es diversificarla. Las políticas públicas deben estar dirigidas hacia la posibilidad de volvernos más competitivos”, dijo.
Los asistentes al foro plantearon sus puntos a favor y en contra de la revisión del TLC. Sin embargo, estuvieron de acuerdo en la necesidad de crear políticas públicas en las que se aumente la productividad y competitividad, pues consideran que es ahí donde deberían estar los esfuerzos del Gobierno porque los problemas en la política comercial del país no solo se arreglarán con tratados.
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