Las publicaciones hechas por distintos medios de comunicación sobre los evidentes sobrecostos que ha presentado la refinería de Cartagena no han sido muy bien recibidas por la junta directiva de la plataforma industrial. Durante la rueda de prensa de la semana pasada, el presidente de Reficar, Reyes Reinoso, acusó al periodismo de publicar rumores que le están haciendo daño a la imagen de la filial de Ecopetrol.
En un comunicado de prensa reciente, nuevamente la empresa pidió mayor responsabilidad a canales de televisión, impresos y emisoras sobre la manera cómo se aborda este tema, que tiene sus raíces en un informe publicado por la Contraloría General de la República que reveló sobrecostos que superan los US$4 mil millones.
“Algunas aseveraciones sobre Reficar que han sido difundidas recientemente por algunos medios de comunicación contienen análisis con conclusiones equivocadas que han afectado de manera grave la reputación de la empresa y de las personas que, con sacrificio, profesionalismo y honestidad, han logrado que este proyecto, estratégico y orgullo de Colombia, entre finalmente en operación. La nueva refinería de Cartagena es un complejo industrial de 34 plantas, que ocupan 140 hectáreas lo cual es una aproximación de lo que representa en términos de tamaño, complejidad, infraestructura y tecnología para el país”, apuntó la firma.
Si bien en cualquier obra, y más de la envergadura de Reficar, se pueden aumentar los costos de construcción, no necesariamente por corrupción o malos cálculos, el hecho de que haya aumentado casi el 100% el valor inicial y que, como denunció la contraloría, hayan irregularidades en los contratos, si genera mucho escepticismo sobre lo que en realidad sucedió durante el proceso.
Sin embargo, para la junta directiva de Reficar esto no puede considerarse necesariamente sobrecostos. “Las causas de las variaciones que ha tenido el proyecto en términos de su inversión y cronograma de ejecución no pueden ser explicados exclusivamente con el término “sobrecostos”. Hemos explicado en diversas oportunidades que estos responden a precisiones realizadas en la medida que avanzaba la ingeniería de detalle, mayor alcance, a costos de conflictos laborales y a la ineficiencia del contratista, entre otros factores imputables a este último; lo cual, se definirá aplicando los mecanismos de resolución de controversias contractuales. El presupuesto de partida y el cronograma, contra el cual se contrasta el costo final del proyecto y el tiempo que tomó, fueron elaborados por CBI -principal contratista del proyecto-, quien aseguró a Reficar que eran exactos y confiables”.
En la nota de prensa, también, hay un rechazo “contra las acusaciones que se han formulado en las que esta diferencia ha sido presentada como un desfalco o producto de un acto de corrupción” teniendo en cuenta que “en el informe sectorial de la Contraloría General de la República no refiere a conductas dolosas ni prácticas de corrupción”.
La empresa aclaró que la junta directiva tiene total conocimiento cómo se gastaron los recursos y manifestó el interés por aclarar el barullo, pero no hace un explicación específica sobre la ejecución del alto monto. Son las autoridades y los entes de control los que tienen que definir responsabilidad por estos penosos hechos, pero hasta hoy lo único que ha pasado es que los gobiernos que han estado durante el proceso de la construcción de la refinería de Cartagena se han endosado la responsabilidad mutuamente sobre un escándalo que sigue sin rostros.