En 1997 se incorporó una adición al tratado de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, conocido con el nombre de ‘Protocolo de Kioto’ que establece compromisos de mitigación y reducción de gases efecto invernadero por parte de países desarrollados, y aunque Colombia no hace parte de este selecto grupo ya adelanta el mercado voluntario de carbono para poder negociar las reducciones verificadas de emisiones conocida como VERs.
Justamente la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC) será la administradora de la primera plataforma en el país que negocie con bonos de carbono, o conocidos también como bonos verdes. El Espectador conversó con su presidente, Francisco Estupiñán, un boyacense que conoce muy bien del tema y que habla sin rodeo sobre la agricultura colombiana.
¿En qué va el programa de bonos verdes?
Con el apoyo del BID y la Fundación Natura hemos avanzado en esto, pero estamos a la espera que el Ministerio de Medioambiente defina el monto o la meta de este tipo de certificados. Ya por nuestra experiencia estamos diseñando una plataforma que permita llevar un registro de este tipo de bonos de gases efecto invernadero.
¿Cuándo lo podemos tener en marcha?
Se tiene previsto para finales de este año y principios de 2016 la realización de las primeras negociaciones a través de esta nueva plataforma aunque dependemos de la definición del ministerio de medioambiente.
¿Existe el interés para negociar este tipo de bonos en el país?
El sector privado tiene un interés en mitigar y compensar sus emisiones y a partir de una muestra de 52 empresas entre las más grandes e importantes de Colombia, el 69% tienen objetivos específicos de mitigación y 62% han establecido metas de reducción entre el 5% y el 25% de sus emisiones de GEI (Gases Efecto Invernadero).
En cuanto al sector agrícola en el país ¿Cómo lo ve?
Veo que los recursos han crecido pero la productividad no, porque mientras en 2010 se recibieron apoyos por $1.5 billones en 2014 la cifra presupuestada alcanzó los $3.9 billones. Ahora, en productividad Colombia ocupó el puesto 96 en el mundo y 16 en la región, por debajo del promedio regional. En maíz, por ejemplo, aunque el país ha visto ganancias importantes en los últimos años, está por debajo de los rendimientos registrados en los países de la región y con un país como Ecuador avanzando en los últimos años registró crecimiento en el rendimiento del maíz del 60% entre 2010 y 2013.
¿Colombia tiene problemas para producir?
El país es el mayor consumidor de fertilizantes por hectárea y el nueve en el mundo, en plaguicidas estamos entre los 10 mayores consumidores de ingrediente activo y la asistencia técnica es provista en muchos casos por las casas de insumos y en medio de esa situación se empiezan a sentir los impactos de los TLC y la caída en el precio de los principales commodities. Si lo miramos en cifras de un superávit comercial total de cerca de US$2.000 millones en 2013, pasamos a un déficit de US$ 6.000 millones en 2014 y el sector agropecuario que siempre ha generado superávit comercial, se está acercando peligrosamente a una situación de déficit.
¿Qué se requiere?
Aunque el Gobierno ha avanzado en aspectos importantes, hay que transitar un largo camino para lograr que el sector cuente con un modelo de asistencia técnica integral, que incorpore elementos no sólo técnicos, sino financieros, de comercialización y empresarización, que atienda las particularidades de las distintas regiones y sobre todo, que cuente con la actuación integral de las distintas entidades gubernamentales responsables en estos frentes.
¿Qué resultados se tienen del programa de coberturas al maíz?
Estos tipos de programas tiene como finalidad poderle asegurar al productor qué tipo de precios puede esperar al momento de recoger su cosecha, y si un productor conoce antes que comiese a sembrar el precio en que le van a pagar tendrá una herramienta muy valiosa. Pero esto no ha ocurrido, porque no ha sido utilizado como se esperaba, desafortunadamente no hemos logrado los objetivos de poder cubrir 55.000 toneladas de maíz amarillo y en realidad esto es muy poco teniendo en cuenta que en el país se producen cerca de 700.000 toneladas de este producto y para que un programa de estos tenga acogida se requiere a la mayoría de productores en el programa pero sólo tenemos el 4% de la producción total.
¿Por qué no ha funcionado bien?
Esto ocurre porque los cultivadores están recibiendo apoyos directos mediante subsidios para su comercialización. Desde la BMC hemos insistido en crear la conciencia de la administración de riesgo a los productores en maíz, cacao, sorgo y en aceite de palma en donde existen posiciones corredores internacionales que pueden tomar estas coberturas; pero lo único que esperamos es que el ministerio de Agricultura recoja estas iniciativas y las apoye de una manera debida.
¿Qué les ha dicho el ministerio?
Hemos tenido reuniones permanentes principalmente con los asesores del ministro y con Fenalce (Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas) pero desafortunadamente el programa no tuvo el respaldo que se requería y esperamos que en el segundo semestre podamos lograr un mejor apoyo.
Ustedes preveían lanzar un futuro sobre el maíz ¿qué pasó?
El mercado de futuros aún sigue en implementación con la Cámara de Riesgo de Contraparte de la Bolsa de Valores pero aún estamos en etapas iniciales analizando la operatividad, el riesgo y la regulación de este instrumento, y es posible que ya esté en 2016.
¿Ya tienen estipulado el plan estratégico de la BMC?
Ya hemos desarrollado nuestro diseño y buscamos consolidar las categorías de los mercados en que estamos, esto requerirá de algunos reajustes de tipo institucional. Seguramente tendremos que hacer inversiones fuertes en tecnología y comunicaciones para darle una nueva dirección en la arquitectura institucional, eso implica tener personas con mayor perfil en la entidad.
¿Eso quiere decir revolcón de nómina?
No necesariamente, solo tendremos ajustes.