Desde la primera frase que pronunció se mostró alterada, enfadada. María del Rosario Guerra, ministra de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), llegó puntual a la rueda de prensa que había citado el viernes hacia el mediodía para hablar sobre la licitación del tercer canal privado de TV y de las trabas que se han presentado en el camino. Lo primero que dejó en claro fue que “no es cierto que este sea un proceso improvisado y acelerado”.
A partir de ese momento sólo defendió su gestión y la de la Comisión Nacional de Televisión (CNTV). Dijo que todo lo que ha pasado en los últimos días (la renuncia de Prisa y la amenaza de Cisneros de abandonar la carrera si no se aplazaba el cronograma) “han sido estrategias para deslegitimar el proceso”.
Guerra desmintió uno a uno los argumentos que había dado el Grupo Rendiles (del que hace parte Cisneros), en una carta enviada el jueves pasado a la CNTV. Dijo que, contrario a lo expresado por ellos, el Gobierno ha sido muy claro en las reglas del juego.
En cuanto a la frecuencia en la que funcionará el nuevo canal, aseguró que “desde el inicio del proceso lo que está sobre la mesa es la frecuencia en UHF” y que la posibilidad de transmitir en el canal 13 (VHF) es viable, pero sólo cuando se dé la adjudicación. “Nunca la frecuencia del canal 13 estuvo considerada dentro del estudio (…) El día que haya una adjudicación, quien gane es libre de decir si se queda en UHF o se pasa para VHF”, en este último caso el consorcio debe pagar los costos extra que esto implica.
En el tema de las condiciones para el acceso a las redes de transmisión, también fue enfática. “Siempre dijimos que el nuevo canal de TV requeriría transmitir también en señal análoga durante la transición a la digital, y que debía montar su propia red o negociar con el consorcio de Caracol y RCN para que le permitieran usar su red, o hacerlo a través de la pública”. Y aseguró que desde un comienzo dejaron claro que la inversión en la red análoga costaría unos $70 mil millones, que se sumarían a los $72 mil millones del precio base.
Cuando le preguntaron que si sería viable entregar el tercer canal en el caso de que Prisa y Cisneros se retiren de la puja y quede como único aspirante el Grupo Planeta, la Ministra respondió que “la legislación colombiana de contratación permite que si hay un solo proponente y éste llena los requisitos, puede ser el adjudicatario. Sin embargo, entiendo que la CNTV está estudiando el tema”.
En este escenario se abre una nueva discusión, ya que la Ley de TIC, en su artículo 72, establece que en los procesos de “asignación de bandas de frecuencia” debe haber “pluralidad de interesados”. La Ministra asegura que este numeral se refiere sólo a la asignación de frecuencias y que el proceso del tercer canal es una “concesión de servicios”. Un abogado especializado en telecomunicaciones consultado por este medio aseguró que “cuando se autoriza explotar un canal se requiere una frecuencia, entonces aquí la ley aplica”.
Al terminar su intervención, Guerra afirmó que no va a permitir que deslegitimen la licitación “con verdades a medias. No podemos seguir siendo el país del rumor”. Y pidió que aquellos que cuestionan el proceso “denuncien a las autoridades competentes las irregularidades. El país no puede quedar con un manto de duda”.