En el caso portugués, la calificadora justificó la reducción de la nota debido a “su posesión de deuda soberana portuguesa, a las expectativas de débil crecimiento de la economía y a la presión a la que se ven sometidas para conseguir liquidez”.
A excepción del Banco Santander Totta, las calificaciones de entidades como el Banco Portugués de Inversiones, el Banco Espírito Santo, el Banco Comercial Portugués, entre otros, quedaron reducidas a “bonos basura”.
“Los proyectos de desapalancamiento bancario estarían amenazados si las condiciones del mercado continúan frágiles”, advirtió la calificadora en un comunicado.
Así mismo, Moody’s también anunció ayer la rebaja en la calificación de la deuda a 12 instituciones financieras del Reino Unido, entre las cuales están el Santander UK, Lloyds Bank y el Royal Bank of Scotland.
Pese a la decisión, la agencia calificadora de riesgo indicó, con relación al Reino Unido, que “este descenso no refleja un deterioro de la fortaleza financiera del sistema bancario de ese país”.