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Nace un nuevo sector petrolero

La autosuficiencia de Estados Unidos, la pérdida de relevancia de la OPEP y la reducida demanda mundial por este recurso son factores que cambiarán esta industria en los próximos años.

29 de noviembre de 2014 - 09:00 p. m.
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A pesar de que la mayoría de las materias primas del mundo empezaron a caer significativamente desde la crisis de 2008 y por la desaceleración de la economía china, hasta el segundo semestre de 2014 el petróleo no había reflejado este comportamiento. Y resulta paradójico cómo esta industria pasó del cielo al infierno en menos de cinco meses, cuando la cotización de los precios del crudo WTI y BRENT pasaron de estar por encima de los US$100 en junio de este año, a caer por debajo de los US$70 el jueves pasado.

Es claro que la última caída de la cotización del crudo, que lo llevó a traspasar la barrera psicológica de los US$70, se debió por una reacción de los inversionistas mundiales frente el anuncio de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) de no recortar producción.

Sin embargo, el problema de este sector va más allá de la falta de coordinación de un cartel, porque tal como lo cuenta Ramón Espinasa, especialista líder en petróleo y gas del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington (EE. UU.), “los determinantes que hicieron que llevaron al precio del petróleo al superciclo que se vivió en la última década, como la gran demanda de China por materias primas, están desapareciendo”.

De manera que la caída de más del 30% que lleva el precio del petróleo desde julio de 2014 podría sentenciar la venida de un nuevo sector petrolero mundial, porque los cambios se están dando en tanto la demanda como en la oferta de crudo. Por un lado China, que es el principal comprador de materias primas en el mundo, ha suavizado su ritmo de crecimiento, pues dejó de tener los ritmos de crecimiento de más del 10% que tenía antes de 2011, a registrar promedios del 7% en el último par de años.

Además, la intensificación de la extracción de petróleo esquisto por medio del fracking ha llevado a Estados Unidos a recuperar su nivel de producción de 1985 (9 millones de barriles diarios), implicando que en los próximos años el mundo contará con una mayor oferta y una menor demanda de petróleo. Si no fuera poco, los buenos resultados por la extracción del crudo no convencional ha llevado a algunos senadores del país norteamericano a adelantar trámites legales para exportar esta materia prima en los próximos años.

Es por esto que Juan Carlos Martínez, profesor de economía de IE Business School, comentó que “gracias al fracking, el siguiente paso de Estados Unidos es exportar, lo cual impactará al mundo en el ámbito económico y político. No obstante, hay que tener en cuenta que algunas estimaciones indican que ese nivel de producción sólo se va a poder mantener hasta 2020.
En cambio Felipe Campos, analista de Alianza Valores, advirtió que “los niveles de precios actuales no permitirán que la industria del fracking subsista en Estados Unidos, además el panorama internacional amerita a pensar que la cotización del crudo enfrentará más retos que oportunidades en los próximos años, lo cual podría implicar que la extracción de los no convencionales se podría congelar en el mediano plazo”.

Este es un escenario a considerar si se analiza el bienestar de la economía mundial, pues actualmente Estados Unidos es la única potencia mundial que crece a un buen ritmo, pues creció 3,9% en el tercer trimestre de 2014, pero de acuerdo con la revista The Economist, el 50% de este crecimiento se debe al fracking.

Por otro lado, una de las lecciones que se aprendieron con la última reunión de la OPEP es que esta organización ha perdido relevancia, pues según Camilo Pérez, analista del Banco de Bogotá, este cartel no llegó a un acuerdo de recorte de producción porque resultaría contraproducente, ya que al reducir la oferta del recurso sólo terminaría incentivando la industria del fracking de Estados Unidos.

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Además, el profesor del posgrado de petróleo de la Universidad Central de Venezuela, Mazhar Al Shereidah, planteó la posibilidad de un aumento de dos millones de barriles de petróleo en las exportaciones de Irán en caso de que la comunidad internacional le retire las sanciones económicas a este país. Esto podrá implicar un aumento del comercio iraní con Rusia, provocando un incremento de la participación de los países exportadores de crudo que forman parte de la OPEP.

Con base en esto, Campos concluyó: “Tenemos que acostumbrarnos a tener precios del petróleo en el rango de los US$60 en el corto y mediano plazo, y la tasa de cambio colombiana no debería tardar en subir hasta los $2.200, lo cual hace un llamado de atención importante al gobierno para que ajuste sus cuentas fiscales.

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La advertencia de este analista de Alianza Valores tiene sentido si considera que el Marco Fiscal de Mediano Plazo establece que por cada dólar que cae la cotización de crudo, Colombia deja de recibir $420.000 millones. Esto implica que desde julio de 2014 el país ha perdido más de $10 billones, el cual es dos veces el valor por el que se piensa vender Isagén.

jvega@elespectador.com
@camilovega

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