Se acabó el plazo. En diez días los 104.000 metros cuadrados de la nueva terminal internacional de pasajeros del aeropuerto Eldorado de Bogotá, que tendrá cinco pisos y 28 metros de altura, estarán listos para que el interventor técnico reciba la obra.
Sin embargo, los usuarios no podrán utilizarla de inmediato, sino después de que el interventor certifique que cada parte del contrato cumple las especificaciones técnicas pactadas. Luego será la Aerocivil la que se tome de uno a dos meses adicionales para certificar que se cumplió con el objetivo. Es decir, de salir todo bien, sólo hasta mediados de diciembre el hito VI de la expansión y modernización de Eldorado podría entrar en plena operación.
Así lo señaló el gerente del concesionario Opaín, Juan Pulido, quien desde que arrancó la concesión, hace cinco años, ha estado al frente del proyecto más importante en infraestructura de los últimos años.
“La obra que entregaremos contractualmente el 29 de junio ya está al filo de superar los US$500 millones, de US$1.100 millones que costará todo el proyecto, lo cual representa un avance del 80% de los trabajos proyectados”, explicó el directivo, quien agregó que a esto le sigue un proceso complejo.
“Tendremos que probar una serie de equipos, como el sistema de equipaje —hecho en Dinamarca, que permitirá manejar 10.200 maletas por hora—, plataformas y diversos sistemas electrónicos. Así mismo, desvirtuar la idea de que el aeropuerto se quedará pequeño antes de que empiece a funcionar”, recalcó.
“El aeropuerto Eldorado será tan eficiente como el Gobierno lo decida. Y es un cuento chino pensar que el tamaño de la terminal la hace más o menos eficiente, cuando es el sistema de aeronavegación el que permite que más aviones estén en el aire que en tierra”, explicó.
Pulido considera que el proceso de adecuación va a ser traumático y por ello lo harán gradualmente, de manera que un mes después de la verificación de la Aeronáutica sólo atenderán vuelos de llegada.
“En este tiempo esperamos recibir entre uno y cuatro vuelos diarios, en horas valle. Esto nos va a permitir probar que el sistema de equipajes, las bandas y carruseles funcionen bien. Luego atenderemos todos los vuelos de llegada y, sí las pruebas son satisfactorias, procederemos con los de salida, pero no utilizaremos el proceso de check in en la nueva terminal, sino que los pasajeros lo harán en la actual terminal”, añadió Pulido.
El directivo aclaró que hoy la operación en Eldorado es totalmente manual, pero explicó que con la implementación de un software que adquirió el concesionario se podrá tener un control automático.
“Con este programa se establecerán las causas reales de los atrasos en los vuelos. Se acabará la mentira en este sentido y se empezará a presionar a las aerolíneas por el uso de espacios, ya que un minuto de un avión en un puente vale mucha plata, y Opaín no puede darse el lujo de tener un avión dos horas esperando a ver si de pronto sale, o si llega anticipado atenderlo, porque como somos muy buena gente, lo recibimos”, aseguró.
Mientras que se cumplen los procesos de revisión de las obras, el concesionario seguirá avanzando en la construcción de la terminal nacional, o TI, la cual deberá estar terminada en año y medio, obra que forma parte del hito VII.
Luego vendrá la demolición de al actual terminal y la torre de control, donde quedará la plataforma y los muelles de embarque de la terminal unificada.
Paralelamente vendrá la construcción del último hito, que corresponde a la red de vías para comunicar a la ciudad con el aeropuerto. (Ver infografía)
Respecto a la suerte del puente aéreo, Pulido explicó que hasta que Avianca no traslade su operación a la terminal unificada (TI y T2), que podría ser en junio del 2014, éste debe seguir operando.
“El puente aéreo no pensamos demolerlo, ni moverlo. La idea es que allí operen las aerolíneas regionales. Allí tenemos casi once posiciones de embarque, en un área de 14.000 metros. Es un activo muy valioso para cualquier aeropuerto y desperdiciarlo sería un pecado”, aseveró.
El directivo explicó que si el aeropuerto tiene un crecimiento muy alto en el movimiento de pasajeros, sería necesario pensar en una nueva terminal (T3). Teóricamente esta nueva expansión se haría en el oriente, entre la Terminal I, que se entregará el 29 de junio, y los límites oriental y occidental del puente aéreo. Allí estaría esa nueva terminal.
“Tenemos quince años para desarrollar lo que el aeropuerto requiera, hay que anotar que el año pasado se movilizaron cerca de 20 millones de pasajeros y 500 mil toneladas de carga”, ´concluyó el directivo, quien se prepara para la jornada de limpieza que requiere la terminal y la mudanza de las aerolíneas.