A la disputa por el control de la marca Hyundai en Colombia, protagonizada por su antiguo representante conocido como Hyundai Colombia Automotriz, propiedad de Carlos Mattos, y Neocorp, propiedad del Grupo Eljuri, quien se quedó con dicho contrato entregado por parte de la multinacional coreana productora de los vehículos, le acaba de surgir un nuevo capítulo, un nuevo round.
De acuerdo con la información entregada por Hyundai Colombia Automotriz, “la justicia encontró que existían suficientes elementos para concluir, al menos en la etapa preliminar, que la sociedad Global Car World S.A.S. (también de propiedad del Grupo Eljuri) había incurrido en prácticas de competencia desleal, entre otras, por haber importado ciento cincuenta vehículos usando adhesivos que hacían creer que los mismos provenían de Hyundai Colombia Automotriz S.A.”.
Así las cosas, por medio de una medidas cautelares proferidas el pasado 29 de abril, se le ordenó a le ordenó a Global “abstenerse de importar vehículos Hyundai al territorio colombiano, así como abstenerse de emplear las marcas, nombres, enseñas con las que se identifican los productos Hyundai en el mundo”.
El documento lo firma la juez Ligia del Carmen Hernández Pérez quien hace parte del juzgado 16 Civil Municipal. Esta es la segunda vez que un juzgado falla a favor de la organización de Mattos y en contra tanto de la casa matriz de los fabricantes de carros como de los importadores que dicha casa matriz autorizó para vender sus vehículos en el país.
En su momento y cuando se hizo pública la pelea, Mattos en un comunicado de prensa dijo: la casa matriz “ha dejado conocer su intención de permanecer en Colombia, pero haciendo un cambio de distribuidor, desconociendo los enormes esfuerzos e inversiones realizados para el posicionamiento de la marca en Colombia y en el montaje de una red de más de 58 concesionarios y 75 vitrinas a lo largo y ancho del país”.
Hyundai Motor Company a su turno hizo la claridad del caso y dijo que “no renovará su contrato con Hyundai Colombia Automotriz S. A., su distribuidor en Colombia, después de que el contrato vigente entre las partes expiraba el 31 de diciembre de 2015. La compañía tomó esta decisión (luego de una cuidadosa consideración), debido a discrepancias entre Hyundai Motor Company y Hyundai Colombia Automotriz S. A., en relación con decisiones operacionales, así como la visión de negocios en la región”.
Y desde ahí comenzó el tira y afloje, las acusaciones de un lado y otro, las oficinas de abogados haciendo lo suyo y los jueces resolviendo en medio de una pelea millonaria que sigue dejando a los usuarios de la marca y las posibles nuevos compradores confundidos y a la espera de una comunicación oficial de la casa matriz y, por supuesto, de la justicia colombiana.