Alguna vez ha sentido que esa plata que llegó de su nómina ya no le pertenece? ¿Toda está toda comprometida para pagar el celular, la tarjeta de crédito, el arriendo, la cuota del carro y el colegio? ¿Al final no queda nada para usted? Eso pasa cuando no planeamos nuestras finanzas, dejando que el día a día nos consuma.
Así, llegamos a acumular unas deudas que no podemos pagar y compramos cosas que al final no nos reportaron la satisfacción que creíamos y que no cubren las necesidades que tenemos.
Si usted tiene un sueño y lo convierte en una meta, es decir, lo visualiza, lo cuantifica, le pone un plazo para lograrlo y establece un plan con diversas estrategias para llegar a cumplirlo, las cosas pueden cambiar. Si a ese plan le aplica la misma disciplina que tiene para cumplir con sus obligaciones bancarias y con los colegios de sus hijos, seguramente vendrán resultados diferentes.
Una de esas estrategias se conoce en el mundo de la planeación financiera personal como: páguese usted primero. Eso no significa nada distinto a que usted debe considerar que los recursos para sus propias metas son tan importantes, o más, que los que tiene que destinar para los pagos a terceros.
No sólo usted debe ser un acreedor mensual de sí mismo, sino el más molesto de los acreedores. De manera que si no ha puesto su cuota mensual para su meta, pierda el sueño al igual que se lo quita esa incómoda llamada de su tarjeta de crédito verificando si ha hecho el pago de la cuota del mes.
Aquellas personas que responden que no pueden ahorrar porque no les alcanza el dinero, son precisamente las que no se consideran acreedoras de sí mismas. Algunos creen que el problema es de disciplina; si es su caso, puede acudir a ayudas como el pago automático: al igual que su cuenta de la televisión por cable que está autorizada para ser cancelada automáticamente con un débito de su cuenta bancaria, consulte con su entidad financiera si es posible hacer un traslado automático de su cuenta a otra cuenta de ahorros abierta con el único propósito de pagarse usted mismo sus metas.
Es más, autorice a su empleador para que automáticamente le descuente de su pago una cantidad con destino a una cuenta de ahorro, fondo voluntario de pensiones o cuenta AFC con ese propósito.
Algunos acuden a mecanismos más ingeniosos, como arrendarse su propio vehículo, su moto o su talega de golf, es decir, que para poder utilizarlos deben cancelar el canon correspondiente mediante el pago de la cuota de ahorro.
Si ya identificó su meta y sabe cuándo la quiere alcanzar, ahora le corresponde cuantificarla y determinar la cuota mensual para su logro. ¿No cree que por lo menos el 10% del dinero que le llega de su nómina debe ser para usted y no para sus acreedores? Propóngase ahorrar el 10%. Si por su situación actual no puede ese porcentaje, inicie con uno menor, pero busque incrementarlo lo más rápidamente posible.
Si logra pagarse primero, cuando reciba su nómina no verá que sus ingresos son de sus acreedores, pues estará un 10% de su ingreso más cerca de sus propias metas. Así, estará tomando las riendas de sus propias finanzas.
*Presidente de la Asociación Colombiana de Planeación Financiera.