Ni las encuestas de los profesionales del mercado, ni las de los banqueros, ni tampoco las proyecciones que se habían atrevido a lanzar algunos representantes gremiales o las de los académicos, daban para tanto. La economía colombiana creció 4,9% durante el segundo trimestre de 2012 y con este indicador logró superar todas las expectativas. Una solidez marcada por el buen comportamiento de tres sectores en especial: la construcción, la minería y los establecimientos financieros.
Un escenario con el que “Colombia se consolida como una de las economías más dinámicas del mundo. Frente a los países suramericanos, crecimos más que México y Brasil”, sentenció el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, quien en una escena de positivismo y al mejor estilo de los líderes de las economías asiáticas, se aprestó a especular sobre el futuro. Cárdenas manifestó que pensando en el cierre de este año, el PIB podría estar entre el 4,7 y el 5%.
Tras las declaraciones de Jorge Bustamante, director del DANE, también salió bien librado un renglón sobre el que estaban puestos los ojos del Gobierno. “El 2,2% del agro fue un buen dato. La economía ha mostrado un buen desempeño en lo corrido del año y en parte lo que contribuyó fue la recuperación de la cosecha cafetera”, replicó Juan Camilo Restrepo, ministro de Agricultura.
Pero no todos son tan optimistas y la gran pregunta que surge es si este buen comportamiento será sostenible en el tiempo y, junto a eso, si los principales sectores productivos lograrán mantener su tendencia. Eduardo Sarmiento, director el centro de investigaciones económicas de la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito, asegura que “la industria tuvo un crecimiento negativo y a la agricultura no le fue bien. Ese 4,9% no es sostenible con industria creciendo negativo y con agro haciéndolo lento”. Apunta que si al comportamiento total se le quita construcción, “estamos por debajo del 4%”.
Sin embargo, José Manuel Restrepo, rector del Cesa, deja claro que “la construcción va a sostenerse por inversión pública y minas va a seguir creciendo. No obstante, hay luz amarilla por el debate ambiental y minero, pues hay inquietudes que no han sido resueltas y eso genera inquietud en los inversionistas internacionales”
Pero en lo que sí coinciden los dos académicos es en que preocupan la desaceleración industrial y la agroindustria, “hay gran potencial y no hay buenas cifras”, detalla Restrepo, mientras Sarmiento recalca una y otra vez que “crecer a esas tasas (4,9%) es un espejismo”.