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Pisando fuerte

Con el uso de materias primas recuperadas, una pequeña empresa de calzado le apuesta a cambiar la producción en serie de los insumos para la fabricación de zapatos en el país.

20 de noviembre de 2007 - 11:29 a. m.
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En una modesta bodega del barrio La Fragüita, al oriente de Bogotá, seis modernas máquinas manipuladas por tres expertos operarios construyen tres de los insumos más importantes para la elaboración de los zapatos colombianos: tacones, plantillas estructurales y suelas de caucho prefabricadas. Aunque parece una más de las fábricas de materias primas dedicadas al mismo negocio, en esta pequeña empresa lo innovador proviene precisamente de que la materia prima es lograda gracias a los sobrantes que otros fabricantes tiran a la basura.

Son "materiales recuperados" con los que José Amaya, el propietario de Distribuciones y Representaciones Juan Amaya, uno de los dos microempresarios que utilizan este tipo de elementos en el país para la elaboración de sus productos, está logrando una producción en serie de 300 pares de sus insumos diarios, los cuales vende rápidamente en el sector del Restrepo, Olaya y Quiroga, barrios del sur de la capital donde se concentran las mayores fábricas de zapatos de reconocidas empresas nacionales del sector.

"Después de trabajar durante más de 20 años como ejecutivo comercial de distintas compañías de calzado, me di cuenta de que era un negocio que tenía muchas posibilidades en la parte de producción. No es una buena idea que dentro de la industria, un solo empresario se encargue de todo el proceso, que ponga los materiales, que los junte para crear los zapatos y que finalmente los exhiba en una vitrina", explica Amaya.

Hace dos años, la falta de empleo y el deseo de crear empresa lo llevaron a trazar un plan de negocios que le permitiera dedicarse a la fabricación de insumos para la elaboración final del zapato. "La mayoría de los reclamos de los clientes que atendía siempre tenían que ver con deficiencias en la estructura de los zapatos. Decidí trabajar específicamente en ese eslabón de la cadena y fortalecer la calidad del producto final ayudando, además, con estos nuevos materiales recuperados, a la protección del medio ambiente", comenta.

Y aunque las láminas de material recuperado no son fabricadas por su compañía, su empresa es una de las que han aceptado, a pesar de su tamaño, ser ambientalmente responsable con sus procesos de producción y por eso las compra al importador directo que las trae de Brasil, el país que tiene la tecnología avanzada para moler los retazos de cuero sobrantes de los cortes, juntarlos con aglutinante, cauchos y pegamentos, prensarlos y conseguir, finalmente, las láminas para la elaboración de los tacones y las plantillas.

Con las láminas en la bodega, las distintas máquinas permiten trabajar con altos estándares de calidad cada uno de los materiales usados. Las troqueladoras, entornadoras, refiladoras, untadoras de pegante y la banda transportadora permiten lograr mejores productos, dejando atrás las acostumbradas prácticas que durante años los empresarios del gremio utilizaban para este tipo de procesos, donde los cortes debían hacerse a mano y las medidas eran tomadas a ojo.

Estadísticas y empresa

El año pasado, solamente en Bogotá, según estadísticas de la Cámara de Comercio, se crearon más de 59.000 pequeñas empresas. Sin embargo, más de 18.000 fueron liquidadas en el mismo periodo. Un escenario que más que un dato estadístico, muestra el interés local por generar industria y que además evidencia la efectividad de programas que buscan que cada vez más colombianos emprendedores forjen su capital a partir de nuevas ideas.

Amaya fue uno de ellos, y con un capital inicial de $50 millones adquirió la maquinaria y se mudó a un local que permitirá cumplir con su plan de negocios. "El objetivo es que para febrero del otro año, en este espacio de 120 metros cuadrados logremos producir más de 1.000 pares de tacones, plantillas estructurales y suelas de cauchos prefabricadas al día", comenta.

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Aunque por el momento sus intereses están dedicados a suplir el mercado local, desde ya tienen en sus pronósticos proveer con sus insumos gran parte de la red nacional de zapateros, que tiene gran fuerza en Santander y que se vislumbra como uno de los mercados más interesantes para Distribuciones y Representaciones Juan Amaya.

Por Edwin Bohórquez Aya

Comunicador social-periodista. MBA Inalde Business School. Premio Iberoamericano de Periodismo Económico IE Business School, Madrid (España). Premio a Mejor trabajo periodístico de Analdex, categoría prensa EBohorquez_EyL ebohorquez@elespectador.com
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