La institución atribuyó este alza al millón de hectáreas adicionales que se destinarán al cultivo del grano en todo el mundo.
El precio del arroz se disparó a principios de año por la mayor demanda, un petróleo cada vez más caro, los efectos del cambio climático y la gradual desaparición de los arrozales en Asia.
La carestía obligó a algunos países a poner en marcha planes de emergencia para garantizar el suministro, mientras naciones productoras como Tailandia o Vietnam decidieron poner cuotas a sus exportaciones.
El IRRI agregó que el consumo se situará en 426 millones de toneladas, otro incremento del 1% respecto a 2007-2008, con lo que las reservas en los graneros serán de unos 82 millones de toneladas, en teoría suficientes para afrontar otra crisis de abastecimiento.
Sin embargo, la reducción del suelo disponible para cultivos a causa de la urbanización, la industrialización y la escasez del agua no debe llevar a los gobiernos a relajar sus posturas.
De esta forma, la institución pidió a todos los países una mayor inversión en la modernización de la agricultura para elevar el rendimiento de los arrozales, ahora inferior al 1%, cuando entre finales de los años 60 y principios de los 90 superó el 3%.
Según el IRRI, para 2020 se deberían de producir al menos 479 millones de toneladas de arroz, 59 millones de toneladas más que el consumo de 2007.