El BCE tenía la expectativa en marzo de que este año hubiera una contracción de entre el 0,9% y el 0,1% del producto interno bruto. No obstante, Mario Draghi, su presidente, fue un poco más optimista en torno a 2014, esperando una expansión de 1,1%.
Draghi dijo que el cambio en los pronósticos reflejaba los recientes datos del Producto Interno Bruto, pero se mantuvo en su opinión de que la economía se recuperaría gradualmente al final de este año, gracias a un impulso dado por las exportaciones, una inflación más baja y una política monetaria que se acomode a las circunstancias.
La encuesta de compras de gerencia, cuidadosamente observada por el BCE, ha mostrado una desaceleración en el ritmo de la contracción en mayo. Aunque los datos insinúan que el bloque seguirá en recesión durante el segundo trimestre, han revivido las esperanzas de que el impulso pudiera llevar a una recuperación débil este año.
Draghi dijo que la ligera mejora en algunos datos de encuestas, que se vieron equilibrados por una reducción del apretón crediticio, no justificaba más acciones de política monetaria en esta etapa. Añadió que ésta era la visión consensual del concejo de gobierno.
Según Draghi, no hay indicios de una deflación en la Eurozona. “La deflación es una caída prolongada en los precios, con expectativas que se cumplen a sí mismas. Tiene explosivas dinámicas de caídas. No vemos nada similar en un país europeo”.