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Cepeda o De la Espriella: dos modelos económicos opuestos para Colombia en segunda vuelta

Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella comparten un diagnóstico: las finanzas públicas son una tarea pendiente. A partir de ahí, todo diverge. Sus propuestas económicas apuntan en direcciones opuestas en materia fiscal, energética y de modelo de país. Esto es lo que cada uno tiene en mente.

01 de junio de 2026 - 01:00 p. m.
Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella, los protagonistas de la segunda vuelta electoral.
Foto: EFE - Carlos Ortega / Ernesto Guzmán Jr.
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Con una votación apretada y no exenta de sorpresas, Colombia se lanzó a una segunda vuelta electoral, luego de que Abelardo de la Espriella se quedara con más de 43 % de la votación e Iván Cepeda (quien lideraba en las encuestas) obtuviera cerca de 41 % de los votos.

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Los dos candidatos no sólo representan orillas opuestas del espectro político, sino que también tienen visiones divergentes de hacia dónde debe (o puede) ir la economía.

Y si bien sobre la mesa hay una larga lista de temas urgentes, que incluyen cosas como la seguridad, el panorama económico tiene retos y problemas de gran calibre, como el déficit fiscal del país (que cerró en 6,4 % del PIB para 2025).

Las diferencias son tan notables, incluso en la forma de presentar sus propuestas: Cepeda tiene un compendio de discursos de varios cientos de páginas y De La Espriella (quien nunca ha tenido una posición oficial) posee un documento de apenas una páginas.

A grandes rasgos, estas son sus visiones.

El diagnóstico compartido y no mucho más

Los dos coinciden en que las finanzas públicas son una tarea pendiente de la próxima administración, aunque cada uno asigna pesos y valores diferentes acerca de cómo llegamos a este punto. De la Espriella le achaca todos los males al tamaño del Estado y al derroche, dice él, del gobierno Petro. Cepeda, por su parte, pone buena parte de la culpa en manos de las decisiones del Congreso alrededor de las caídas de las leyes de financiamiento, que buscaban sumarles recursos a los presupuestos nacionales.

El déficit fiscal cerró 2025 en 6,4 % del PIB, el peor registro en la historia moderna del país fuera de los años de pandemia, y el Comité Autónomo de la Regla Fiscal estima que la próxima administración tendrá que hacer un ajuste de alrededor de 4 % del PIB, el más ambicioso en décadas. Hasta ahí llegan los puntos en común.

A partir de ese diagnóstico, cada candidato propone un camino diferente, con instrumentos distintos y, en el fondo, con una idea distinta de qué debe hacer el Estado en la economía.

Cepeda: el campo como motor, el Estado como socio

La propuesta económica de Iván Cepeda tiene un eje claro: convertir a Colombia en una potencia agroalimentaria. En su visión, el campo reemplaza al petróleo como motor de la economía, combinando protección ambiental, transición energética y una explotación de recursos naturales acotada a ciertos parámetros.

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Cepeda insiste en que su modelo no es estatista. Habla de economía social con participación privada, emprendimiento y una apuesta por lo rural como vehículo para las reformas sociales.

En materia fiscal, su propuesta incluye un ataque a la corrupción como fuente de recursos: recuperar el dinero que se pierde en ese rubro para financiar inversión social. También habla de un redireccionamiento de recursos públicos para inversión social, una propuesta que denomina “Austeridad Republicana”.

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Estas visiones van acompañas de un fortalecimiento en ingresos tributarios, gravando grandes fortunas y reduciendo exenciones tributarias; este último punto es una de las principales recomendaciones de varias misiones de expertos sobre este tema en el país.

En el frente energético, Cepeda se alinea con la postura del Gobierno Petro: no más exploración de hidrocarburos, apuesta por renovables y transición hacia una matriz más limpia. Lo que no resuelve con claridad su programa es cómo se financia esa transición en un contexto fiscal tan apretado, ni cómo se reemplaza el 15 % de los ingresos de la Nación que hoy proviene del sector minero-energético.

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De la Espriella: bienvenidos los hidrocarburos

Abelardo de la Espriella parte de un diagnóstico plegado a la idea de que el Estado es demasiado grande. Por eso su propuesta incluye un recorte de la cuarta parte de éste, con fusión de entidades y una reducción del déficit basada principalmente en austeridad.

Algunos analistas han advertido que ese camino tiene límites constitucionales difíciles de sortear. Por ejemplo, buena parte del presupuesto es inflexible por mandato legal, desde las pensiones hasta las transferencias a las regiones. Y, académicos y exfuncionarios del Gobierno, también han advertido que esta ruta suena bien en campaña, pero no termina por mover, de fondo, la aguja fiscal.

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En materia tributaria, De la Espriella habla de reducir la carga a las empresas y eliminar algunos impuestos, una apuesta que Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Javeriana, cuestiona: la fórmula de bajar impuestos no está probada internacionalmente como catalizador del crecimiento y ya se intentó en Colombia sin los resultados esperados.

Donde De la Espriella marca una diferencia más nítida es en el sector energético. Señala directamente al gobierno Petro de haber afectado la exploración y producción de petróleo y gas, y propone reactivar el sector: acelerar la producción en campos descubiertos, avanzar en proyectos costa afuera y abrirle la puerta al fracking.

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El argumento se apoya en algunas cifras como: Colombia tiene reservas probadas de petróleo para apenas siete años, un riesgo de déficit de gas hacia 2028 y una caída de 42 % en la inversión exploratoria en los últimos cuatro años.

Pero su propuesta se da de lleno contra análisis ambientales y la incomodidad social alrededor del “fracking” en un contexto en el que varias comunidades han decidido rechazar las industrias extractivas en sus territorios.

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El contraste de fondo

Más allá de las propuestas puntuales, lo que está en juego el 21 de junio es una pregunta más profunda: ¿de dónde vendrá el crecimiento económico de Colombia en los próximos años y quién lo financia?

Cepeda apuesta por una economía que se aleja del extractivismo y busca nuevos motores en el agro y la economía social. Esta propuesta va en línea con el crecimiento de las exportaciones no tradicionales entre 2022 y 2025, que pasaron de representar 37 % del total de ventas externas de Colombia a 53 % en 2025. Y, de fondo, sigue una línea que explora renglones más allá de los productos energéticos, que hoy pesan, pero que han perdido protagonismo en mercados globales.

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De la Espriella propone volver a las fuentes tradicionales de ingreso, reducir el tamaño del Estado y darle más espacio al sector privado y a los hidrocarburos. La visión del candidato se enmarca en una crisis de las industrias extractivas, que entre 2022 y 2025 registraron cifras anuales promedio en el PIB en terreno negativo, el único sector en registrar contracciones, en vez de crecimientos.

Ninguno de los dos programas, según los analistas, describe con precisión cómo se ejecuta el ajuste fiscal que el país necesita con urgencia. Esa será, probablemente, la primera conversación difícil que tendrá que dar quien llegue a la Casa de Nariño el 20 de julio.

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