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Protesta pacífica en Quibdó

Cerca de 9.000 pequeños y medianos mineros chocoanos se movilizaron para pedirle al Gobierno presencia en el departamento y soluciones viables para la formalización.

Mineros que vestían camisetas blancas con mensajes de apoyo al paro nacional se tomaron las calles de Quibdó. / Alfredo Molano – El Espectador
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Lo que para el Gobierno era una movilización controlada de no más de 3.500 personas en todo el país, en Quibdó (Chocó) era una fiesta de cerca de 9.000 pequeños y medianos mineros. En la capital chocoana el primer día de paro nacional minero se vivió como una jornada de protesta pacífica, alegre y masiva. No hubo desmanes, bloqueos ni enfrentamientos con la Fuerza Pública. Sólo una tarima y unos bafles desde donde sonaba vallenato con letras alusivas a la cuestión minera. “No nos dejaremos sacar de nuestra tierra para que se la entreguen a las multinacionales”, decía la tonada.

Pero más allá de la folclórica protesta, están las razones de fondo que motivaron a que miles de mineros de todo el departamento se desplazaran a Quibdó para exigirle al Gobierno hacer presencia y cumplir los acuerdos pactados el pasado 1° de agosto de 2012, cuando en esa ciudad se vivieron grandes movilizaciones que pedían la suspensión de los decretos que, palabras más palabras menos, permiten destruir maquinaria utilizada para la minería ilegal y le da carácter de minería criminal.

Para Miguel Quejada, uno de los líderes de la protesta y representante de la asociación de barequeros y minidrageros de Quibdó y Beté (Medio Atrato), la protesta tiene origen en el incumplimiento de diez acuerdos firmados el año pasado por el Gobierno Nacional. En esa ocasión se concretó la legalización de una mesa minera permanente en el Chocó; la instalación de una oficina de la Agencia Nacional Minera en el departamento; la suspensión de los decretos que autorizaban la destrucción de maquinaria para la actividad minera; la formalización de pequeños y medianos mineros; la creación de herramientas especiales para que comunidades afros e indígenas puedan acceder a títulos mineros; tratamiento especial para mineros artesanales, y capacitación y acompañamiento para acceder a proyectos de extracción minera.

Pero apunta Quejada que nada de eso se ha cumplido y hoy piden además que se anulen los títulos mineros que fueron entregados, según él, irregularmente a transnacionales. “Esos títulos fueron entregados sin contar con el aval de las comunidades, violando así el derecho que tenemos las minorías a la consulta previa”. Precisamente, sobre este punto, otro líder que pidió omitir su nombre, explicó: “El ministro de Minas, Federico Renjifo, dijo que había llegado a un acuerdo con varios consejos comunitarios para que no apoyaran el paro, pero hay que decir que las personas que fueron a negociar a Medellín no tienen el respaldo de sus comunidades y, además, tienen acercamientos con la empresa Condoto Platino”.

Sobre el paro minero, el gobernador (e) de Chocó, Hugo Tobar, afirmó que la jornada había sido pacífica y que algunos de los reclamos de los mineros tienen legitimidad, pues los pobladores de este departamento viven, desde hace siglos, de la extracción de oro. Sobre la exigencia de los manifestantes de suspender los decretos, Tobar sostuvo: “Hemos dicho que estamos en desacuerdo con el Decreto 2235, que es el que ordena la destrucción de la maquinaria. Todos los gobernadores hemos expresado nuestro desacuerdo con esa medida porque Chocó y Amazonas carecen de infraestructura vial y destruir esta maquinaria en medio de la selva es peor que incautarla y dársela a las alcaldías, gobernaciones o batallones de ingeniería para que le den un buen uso”.

A su vez, la alcaldesa de Quibdó, Zulia Mena, expresó su preocupación por lo que viene ocurriendo con la minería en Chocó, pues según ella existe mucha gente de otras regiones que se ha trasladado a la región para hacer negocios ilegales con la explotación de oro. Sin embargo, la alcaldesa sostiene que las protestas tienen razones de fondo: “Ha habido falta de seguimiento a los acuerdos. Estuve en esa reunión donde se acordaron varios temas con los mineros y muchos de ellos no se han cumplido. En eso ellos tienen razón, porque no es fácil que la gente se movilice desde donde vive para ir a reuniones, que se firmen acuerdos y que no se cumplan. Entonces creo que hay que poner más atención a los acuerdos, hacerles seguimiento y que tengan algún doliente en el interior del Estado para que se cumplan”.

Por ahora, en Chocó, el paro minero se vive con alegría y tranquilidad. Los manifestantes esperan la llegada de una comitiva ministerial, que según afirmó el gobernador Tobar, estaría integrada por los jefes de las carteras de Minas, Ambiente, Agricultura, Defensa e Interior. Llegarían antes de que se acabe la semana para buscar un acuerdo que permita darles soluciones a los pequeños y medianos mineros y evitar que las protestas se tornen violentas, como ocurrió en el Catatumbo.

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