Por orden de la Alcaldía de Santa Marta, y luego de un lío judicial que se extendió por casi dos años, la caseta de la portería y el muro de cerramiento del Hotel Irotama fueron derribados el pasado viernes. La razón: de acuerdo con la Sociedad Hidroestructuras de Colombia Limitada (Hecol), que realiza un proyecto en esta zona, el hotel está invadiendo la vía pública.
La Alcaldía ya había emitido (mediante resolución 2.117, de noviembre de 2010) la orden de destrucción de esas zonas, pero el debate apenas ahora viene a alcanzar trascendencia nacional, gracias a que una acción de cumplimiento, impuesta por Hecol, terminó en las obras de demolición del viernes. La caseta y el muro de cerramiento fueron tomados a pica y pala y con maquinaria pesada. Sin embargo, de acuerdo con el director del hotel, Miguel Triana, las acciones de la Alcaldía fueron excesivas.
En un comunicado, Triana aseguró que el terreno en que se encuentra el hotel es por completo privado. “Se trata de una vía privada construida dentro de dos lotes de propiedad de Irotama que cuentan con sus respectivas matrículas inmobiliarias: Nº 080-56838 y 080-59304, y pagan impuesto predial —explicó Triana—. Mediante resolución Nº 1.847 del doce (12) de junio de 2001, la Alcaldía de Santa Marta reconoció la existencia jurídica del conjunto cerrado de Irotama y expidió licencia de construcción de la portería”.
También las vías internas fueron aprobadas por la Alcaldía en la matrícula inmobiliaria 080-56838 y, a través de la resolución 1.847 del 12 de junio de 2001, el hotel fue reconocido como propiedad horizontal.
Triana aseguró que el hotel posee estos terrenos desde 1972 y sugiere que la Alcaldía quiere favorecer a un tercero. “La realidad es la contraria —dijo en el comunicado—: por la presión de intereses particulares se pretende convertir una vía privada en vía pública”.
El director del Irotama habla de un asunto específico: al parecer, la Alcaldía accedió al derrumbamiento del muro y la portería para salvarse de un lío jurídico, pues la empresa que necesitaba ese terreno, Hecol, tenía entre sus planes pedir una indemnización de $17.000 millones porque la resolución de la Alcaldía no había sido cumplida. La Junta de Conciliación del Distrito de Santa Marta sugirió entonces a Hecol que desistiera de su demanda a cambio del derrumbamiento del muro y la garita de entrada. El 3 de julio de 2012 dicha propuesta fue aprobada.
Aunque medios de comunicación de la costa Caribe señalaron que la demolición de esa parte del hotel era un “triunfo del pueblo”, otros piden investigar más a fondo hasta establecer por qué no se han adoptado medidas similares contra otros hoteles que están en situación parecida. Ejemplo de ello es el Hotel Zuana que, de acuerdo con la Contraloría, se apropió de 9.610 metros cuadrados de playa y no permite el paso de público ajeno al hotel. En el caso del Irotama, sin embargo, Triana tiene en sus manos los documentos que aprueban la legitimidad del predio. Así, la Alcaldía, por salvarse de un lío jurídico, entrará en otro más robusto.