Una nueva voz de alerta lanzó el gobierno ante la posibilidad cada vez más cercana de que el país se vea abocado a tener que importar gas, pues las reservas se agotan y el tiempo se encoge.
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Teniendo en cuenta la demanda de gas, el país tiene reservas apenas para un horizonte de 10 años, advirtió María Fernanda Suárez, ministra de Minas y Energía, durante la Segunda Cumbre del Petróleo y del Gas que organizan los gremios del sector de los hidrocarburos.
Lo preocupante del anuncio es que el gas es un combustible que va aumentando su demanda sobre todo en el sector domiciliario. La funcionaria recordó que el país tiene 15 millones de viviendas y por lo menos 9,7 millones cuentan con este servicio; 1,5 millones de familias aún cocinan con leña.
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La funcionaria dijo que el país tiene varios retos para darle un mayor impulso a la industria del gas. La actualización regulatoria del costo del transporte de gas, la comercialización y las mismas rondas que no cumplieron su finalidad de ofrecer los bloques que permitieran mayor búsqueda de crudo y gas son los retos más importantes para tener confianza futura en mayores reservas.
«Encontramos una desarticulación grande dentro del sector público, entre la Agencia Nacional de Hidrocarburos, la Upme, la Creg y el Ministerio de Minas y Energía y una desarticulación grande con el sector privado», dijo Suárez.
Siempre se argumentó que la demanda no crece porque la oferta no aparece y que la oferta no crece porque los precios no repuntan. Este escenario realmente no es algo que se tenga regulado y articulado, explicó la funcionaria.
«Nos toca por empezar a ordenar la casa», señaló la ministra, al insistir en que el del gas es un mercado que requiere ser reorganizado y tiene que dejar de ser un mercado secundario para las políticas públicas y para las mismas empresas.
“Cuando veo el plan de abastecimiento de gas pienso que tenemos que importar gas. No hay nada más que hacer. Yo me resisto a pensar que con todo el conocimiento y con toda la prospectividad que hemos hablado, nuestro futuro es importar gas», sentenció la ministra.
Inversiones para alejar el fantasma de las importaciones
Germán Espinosa, presidente de Campetrol, uno de los gremios organizadores del evento, manifestó que, en la misma línea de la ministra de Minas y Energía, uno de los mayores problemas que afronta el país en materia de seguridad energética es conservar la autosuficiencia petrolera porque los tiempos son difíciles. «Tenemos una necesidad urgente de reactivar la producción en todas sus fases, adquisición de sísmica y perforación de pozos para encontrar nuevas reservas e incorporar nuevos volúmenes de petróleo y extender esos horizontes de autosuficiencia tan cortos que tenemos en este momento», dijo el dirigente gremial.
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La meta de pozos perforados de este año es llegar a 55; apenas van 48. Es una meta muy bajita para las necesidades que tiene el país para elevar el número de reservas. La producción promedio de crudo es de 880.000 barriles diarios para un consumo de 320 millones de barriles anuales y a este ritmo la autosuficiencia no aguanta.
El sector petrolero está convencido de que 2020 será un mejor año para inversiones en la búsqueda de crudo y estima alcanzar un nivel de US$5.000 millones en exploración y producción. Con la asignación permanente de áreas petrolera que viene ejecutando la Agencia Nacional de Hidrocarburos se puede pensar en un mayor incremento de reservas de hidrocarburos.
La ministra de Minas y Energía aclaró que en petróleo el país tiene tranquilidad, «lo que sí se ve en las proyecciones es que vamos a necesitar en un futuro importar gasolina y jet. En el tema de gas natural, con las reservas que tenemos hoy nos alcanzan para 10 años; todo el gas que producimos lo consumimos y por eso nuestra preocupación es a (tener que) aumentar las reservas de gas».