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Los grises del discurso económico del presidente Gustavo Petro

El presidente Gustavo Petro resaltó ante el Congreso sus logros en inflación, crecimiento económico y aumento del salario mínimo. El discurso, sin embargo, debe leerse con cuidado.

21 de julio de 2025 - 06:01 p. m.
Presidente Gustavo Petro en su discurso durante la instalación de la última legislatura del Congreso.
Foto: Óscar Pérez
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El presidente Gustavo Petro hizo este 20 de julio un balance de los logros económicos de los primeros tres años de su gobierno. El mandatario celebró la caída de la inflación, la reactivación económica y el incremento en el salario mínimo.

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Aunque el mandatario mencionó cifras reales, algunas de sus afirmaciones son debatibles. En este artículo les contamos qué tan cierto es el éxito económico que celebró Petro frente al Congreso.

La inflación

El presidente dijo que recibió la inflación total en 13 % y la de alimentos en 25 %, y que en su gobierno ha tenido “un éxito enorme” para llevar esas cifras hasta el dato actual del 4,82 y 4,6 %, respectivamente.

Además, argumentó que, aunque se ha dicho que la caída del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se debe a la política monetaria, en realidad se dio gracias a que el Gobierno atacó las causas de la crisis, específicamente en el tema de alimentos: “Hablé con Venezuela para salvar a Monómeros y pude sacar fertilizantes baratísimos para el campesinado de Colombia y la producción agraria alimenticia, no subí los peajes, aun en contra de una posición mía no subí el diésel de los camiones y repartimos tierras y bajamos la tasa de interés del Banco de la República en contra de la junta directiva del Banco”.

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Para el día en el que el presidente Petro se posesionó (7 de agosto de 2022), el último dato disponible de inflación era el de julio de ese año, 10,21 %. En ese momento la inflación en Colombia venía subiendo tras los choques que generó la pandemia. El IPC tocó techo varios meses después, en marzo de 2023, cuando llegó al 13,34 %. Desde ahí empezó a bajar (aunque lentamente por momentos) hasta el 4,82 % que se registró en junio de este año.

Para contener el aumento en los precios, la junta directiva del Banco de la República subió las tasas de interés entre septiembre de 2021 y abril de 2023, hasta llevarlas al 13,25 %. La teoría dice que, básicamente, con una tasa de intervención alta, endeudarse es más caro, la gente consume menos, cae la demanda y, por ende, los precios bajan o por lo menos dejan de subir al mismo ritmo.

La reducción de tasas arrancó a finales de 2023, en un momento en el que ya se veían señales de mejora en la inflación. Actualmente, están en 9,25 %. Petro, en múltiples ocasiones, le ha pedido al Banco bajar las tasas más rápido, pero la respuesta que ha dado Leonardo Villar, gerente del Emisor, es que los movimientos deben ser responsables para evitar un rebrote inflacionario.

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Para los expertos consultados por este diario, no tiene asidero que el presidente Petro se adjudique la caída de la inflación. Para algunos, incluso, el resultado se ha logrado a pesar del Gobierno y no gracias a este, considerando las presiones del presidente para que la junta del Banrep baje las tasas más rápido y los temas que generan incertidumbre en la economía, como el déficit fiscal en niveles históricos.

“Si el Banco de la República hubiera seguido las indicaciones del Gobierno, seguramente estaríamos en la situación de Chile o Brasil, que bajaron muy rápido las tasas y luego tuvieron que volver a subirlas porque se disparó la inflación. (…) El éxito es todo del Banco, a pesar del Gobierno”, aseguró Andrés Giraldo, profesor asociado al Departamento de Economía de la Universidad Javeriana.

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Sobre la caída en la inflación de alimentos, que llegó a estar por encima del 27 % a finales de 2022, y que en junio de 2025 se ubicó en 4,31 %, los argumentos del presidente tampoco convencen del todo.

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Como explica César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, el aumento en los precios de los alimentos tuvo que ver con un tema global, por el impacto de la guerra Rusia-Ucrania en los precios de los fertilizantes y temas logísticos (como la crisis de los contenedores), pero también por los bloqueos a nivel local, en especial en el suroccidente del país. Tanto así, que el experto señala que la inflación de alimentos en Colombia fue la última en reducirse de la región.

Con eso en mente, es poco creíble (por decir lo menos) que las políticas del Gobierno hayan resuelto del todo la situación de los fertilizantes en Colombia.

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Petro también se refirió a la decisión de no subir los peajes en 2023. Esta medida causó una millonaria deuda del Gobierno con las concesiones, pero no generó mayor impacto en la inflación. Según un análisis que hizo Fedesarrollo en su momento, si la tarifa de los peajes hubiese aumentado a principios de 2023 en 13 % (inflación de 2022), a final de año la inflación habría sido 0,01 % más alta. Además, la administración Petro sí subió los peajes: el

Gobierno tuvo que descongelar las tarifas para que no siguiera creciendo la deuda con los privados.

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Ahora bien, el precio del diésel no ha subido en Colombia por la negativa de los transportadores, que organizaron un paro en septiembre de 2024, no por una decisión del Gobierno para frenar la inflación. Por el contrario, en varias ocasiones, el Ministerio de Hacienda defendió que el impacto del ajuste en los precios no sería considerable.

La variable salario mínimo

El presidente Petro celebró los incrementos que ha hecho en el salario mínimo (para 2025 fue del 9,5 %) y anticipó que aprovechará la oportunidad que le queda para fijar el incremento de 2026. Varias veces el mandatario ha defendido que los aumentos no afectaron el empleo ni la inflación y, en cambio, sí aportaron al crecimiento económico.

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Es difícil determinar el impacto real que pudo haber tenido el salario mínimo en la inflación. Entre los analistas hay distintas posturas frente a este tema. Lo cierto es que los miembros de la junta directiva del Banco de la República sí han considerado como un riesgo los aumentos del mínimo, mientras el Gobierno defiende que no hay ningún efecto negativo y que las cifras de los últimos años son prueba de ello.

Para David Perez-Reyna, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, la única forma de que el salario mínimo no se traduzca en más inflación es que la productividad de las empresas crezca. “Teniendo en cuenta los bajos ingresos en Colombia, no hay un reflejo claro de que esté aumentando la productividad en el país”. Pabón sostiene que, aunque el aumento en el salario mínimo es deseable, sí ha generado presión en los precios, considerando que más del 50 % de la canasta básica está indexada al mínimo. Sobre el crecimiento económico, asegura que tiene poca relación y agrega que los aumentos le han “cerrado la puerta” a la formalidad en el país.

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En esa misma línea, Giraldo explica que el salario mínimo en Colombia es alto frente a la productividad, y por eso los analistas han advertido que los aumentos que se han registrado en los últimos años pueden sacar a trabajadores del sector formal. Aunque en Colombia ha caído el desempleo (un logro celebrado por el Gobierno), buena parte de los nuevos trabajadores son por cuenta propia. Es clave recordar que la informalidad en el país sigue por encima del 55 %.

Crecimiento económico

En el primer trimestre de 2025 el Producto Interno Bruto (PIB) de Colombia registró un crecimiento del 2,7 %. El dato, en efecto, muestra que la economía colombiana se está recuperando luego de dos años de tener un desempeño muy por debajo de su potencial que, se estima, debería estar alrededor del 3 %. Recordemos que en 2023 el PIB creció 0,7 % (en ese momento nadie esperaba una cifra tan baja) y en 2024 la expansión anual fue del 1,6 %.

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El presidente Petro destacó que en su gobierno el PIB está creciendo gracias a una economía productiva, en particular resaltó los resultados de la agricultura. Efectivamente, el agro ha sido uno de los grandes motores: para 2024 el renglón fue el que más creció, con 8,1 %, y en el primer trimestre de este año fue el segundo con más crecimiento (7,1 %).

El renglón que más está creciendo dentro de la agricultura, según los datos del primer trimestre de 2025, es el cultivo permanente del café (31,3 %). Este comportamiento se debe, principalmente, al incremento en los precios a nivel internacional. Aquí la pregunta es qué tan conveniente es depender de una bonanza. También hay que decir que, lamentablemente, los buenos resultados macro del agro no se han traducido en reducción de pobreza ni en mejores condiciones para los campesinos.

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Aunque en su discurso el presidente Petro habló de volver a las fábricas y su administración ha querido apostar por la reindustrialización, los resultados de la industria manufacturera siguen siendo débiles. En 2024 el sector cayó 2,1 %. En el primer trimestre de este año volvió al terreno positivo (creció 1,4 %), pero, como señaló en su momento la Andi, el dato sigue siendo muy bajo y preocupante, considerando que la actividad registró tasas negativas por seis trimestres consecutivos.

Pabón advierte que los datos del primer trimestre están lejos de generar optimismo, porque la inversión, que es “la semilla del crecimiento”, la que genera buenos resultados a largo plazo, sigue rezagada. “Los sectores que más generan encadenamientos e inversión fija son industria, construcción y minería, y estos dos últimos siguen en terreno negativo lo que incide en la perspectiva de mediano plazo de la economía. No es deseable que una economía como la nuestra esté impulsada solo por el consumo”, explica.

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Lo que no se dice

Hablar de una economía viento en popa sin mencionar la situación fiscal es dejar por fuera una parte vital de la historia.

El mes pasado, el Ministerio de Hacienda confirmó que se suspendió por tres años la regla fiscal, un mecanismo para garantizar el equilibrio entre ingresos y gastos, y que este año el déficit fiscal será del 7,1 %, uno de los peores en el último siglo, exceptuando los dos años de pandemia. Como si fuera poco, Colombia necesita sí o sí una reforma tributaria que llegaría al Legislativo en los próximos meses.

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Pocos días después de la presentación del Marco Fiscal de Mediano Plazo vino la decisión de Moody’s de bajar la calificación crediticia de Colombia (de Baa2 a Baa3, aunque mejoró la perspectiva pasando de negativa a estable y mantuvo el grado de inversión). S&P Global Ratings también bajó la calificación (de BB+ a BB y mantuvo la perspectiva negativa).

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El incremento en el pronóstico del déficit fiscal, que además ha generado un incremento de la prima de riesgo país, fue uno de los argumentos que mencionó la junta directiva del Banco de la República para no bajar las tasas de interés en su última reunión, a finales de junio.

En este momento es clave que el Gobierno vuelva a una senda de consolidación fiscal, como han advertido expertos y centros de investigación. El cómo es la gran pregunta. Recientemente, el Observatorio Fiscal de la Javeriana publicó un informe que concluye que las proyecciones incluidas en el Marco Fiscal de Mediano Plazo están basadas en supuestos optimistas de crecimiento e ingresos que no “se compadecen” con el comportamiento del recaudo ni con el contexto macroeconómico internacional.

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Para no ir muy lejos: desde ya está claro que el camino para aprobar impuestos, en el último año de gobierno y a la víspera de elecciones, es cuesta arriba. Además, el Minhacienda no ha dado ninguna alternativa ante la posibilidad de que el Congreso no apruebe la iniciativa, que buscaría recaudar $19 billones.

Con esto en mente, el frente fiscal debería ser una de las prioridades que aborde el presidente Petro en la fase final de su gobierno. Lamentablemente, el mandatario no mencionó “déficit fiscal” en sus dos horas de discurso.

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