Erróneamente sólo se identifica bajo este concepto a la banca móvil, pues a la bancarización de clientes hay que añadirle al menos otros dos servicios: las transferencias internacionales y los pagos por suscripción para acceder a la billetera electrónica.
Otro negocio de las transacciones móviles que lentamente vemos expandirse por América Latina es la implementación de remesas internacionales. La ventaja que tienen los operadores es que pueden identificar fácilmente los lugares de Europa o Estados Unidos donde se encuentran la mayoría de sus expatriados. Ofreciendo tarifas de 4% de comisión por transacción se ubicarían entre 50% y 70% por debajo de lo que cobran empresas tradicionales como Western Union.
Se estima que para finales de 2011 las remesas internacionales hacia América Latina superen los US$77.000 millones. Claro que 4% de comisión (un porcentaje excesivamente bajo) significaría un ingreso adicional de US$3.100 millones para los operadores.
Obviamente es impensable considerar que los operadores estén satisfechos con el simple despliegue de una red internacional de remesas sin intentar implementar sinergias con otros negocios, ya sea por comercialización directa del operador o como intermediario de aliados comerciales en el mercado.
Es precisamente en este punto donde los servicios de transacciones móviles presentan un nuevo canal de generación de ingresos: el pago de suscripciones por utilización del servicio. En este sentido, no se habla de inventar una nueva cadena de valor sino de emular métodos ya probados en que el supermercado o la tienda de alimentos es el punto donde el usuario puede recoger el dinero que le envían del extranjero y utilizarlo de inmediato para comprar víveres u otros productos.
La recomendación es que el grueso del pago por suscripción sea derogado por el punto de venta, pues existe el riesgo de que si el cobro a los usuarios es muy alto, éstos simplemente decidan no utilizarlo. El éxito de cualquier modelo de transacciones móviles dependerá de la colaboración de tres actores: entidades financieras, operadores móviles y reguladores.