Todos en Colombiatex de las Américas 2010 hablaban en negativo del pasado, con optimismo del futuro y con resignación del presente. “Somos sobrevivientes de 2009”, dijo el presidente de la Asociación Colombiana de Productores Textiles (Ascoltex), Iván Amaya, refiriéndose a los resultados de la industria textil-confección que mostraron una rebaja de 20% en las ventas. Pero su pesimismo duró poco, pues en sólo unos segundos afirmó: “vamos a construir confianza para 2010”.
Así es el ambiente que se vive en el empresariado colombiano de uno de los sectores catalogados como de talla mundial, al que las circunstancias de la economía global, el cierre de las exportaciones a Venezuela, el cese temporal de las relaciones comerciales con Ecuador y el bajo consumo en Estados Unidos le sacaron una brecha al elegante tejido del que está hecho su vestuario.
Y fue sólo una brecha, porque nadie habló durante los tres días de la feria sobre daño permanente, en cambio se hizo constante la idea de buscar mecanismos dirigidos a retomar el buen camino. Por eso, Luis Carlos Villegas, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), ratificó: “A pesar de un año tan difícil como fue 2009, los esfuerzos de modernización se mantienen y son exitosos. Además, aunque hubo una caída mundial en las exportaciones, estamos con mercados nuevos en Asia, América Latina y pequeñas salidas a África y el mundo árabe. Ya no sólo se habla de maquila, sino de paquetes completos que agregan valor, con una amplia dimensión que ha tomado el diseño colombiano. Eso augura un comportamiento para este año bastante mejor, aun con el embargo ilegal de Venezuela”.
Los pronósticos positivos los dejó fileteados también el empresario Arturo Calle, para quien este año va a haber un crecimiento en la parte confección, textil y comercio de un 3 a 5%, aproximadamente. “Todo esto con apoyo del Gobierno, cambio de tecnología, préstamos, cero intereses y una gran contribución en cuanto a las políticas de renta”.
Por su parte, Guillermo Botero, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), destacó la importancia de fijarse más en el mercado interno como mecanismo para crecer y basó su afirmación en el hecho de que “las exportaciones estimadas de confecciones este año serán de US$656 millones y una sola cadena de almacenes en el país vende US$500 millones, teniendo en cuenta que únicamente el 15% es importado, lo demás es nacional”.
Pero recalcó que la informalidad en la confección debe ser transformada para mejorar la calidad, ser más competitivos en precio, producir más volúmenes y mejorar las entregas de pedidos. “Hay que sentarse a hacer estudios para saber cómo se crea un gran cluster que pueda trabajar en cantidades. La idea es poner en marcha una política pública alrededor de la formalidad”, enfatizó el líder gremial.
El tema de Venezuela representó una preocupación para la industria textil-confección, debido a los casi US$1.000 millones que se llegó a exportar hacia el vecino país y que ahora no se alcanzaron. Pero la paciencia con la que el sector sigue buscando nuevos mercados dejó en evidencia la clara visión de los empresarios de no seguir lamentando la caída, sino globalizar las producciones.
La búsqueda no para y el líder de la Andi contó que han empezado a repuntar las exportaciones a Estados Unidos y la Unión Europea, de la misma manera que crecen a Brasil, México, Perú, Chile, y empezarán a fortalecerse hacia América Central. Todo esto con el propósito de que la sustitución del mercado venezolano en este sector se tome no más de un año.
En este sentido, África cobra importancia y no se convierte en una amenaza, debido a que es un mercado marginal para Colombia, pero interesante porque hay países con abundantes ingresos petroleros que necesitan importar debido a que no tienen producción propia. Así, Villegas concluyó: “África puede ser el nuevo mercado para nuestras manufacturas en la próxima década”.