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Si entra el banco, entra todo el Grupo

El comercio, los seguros, la banca y las telecomunicaciones son los sectores que en Colombia tiene en la mira el segundo hombre más adinerado de México y 37 en la lista de ‘Forbes’. ¿Qué falta para que llegue?

09 de junio de 2012 - 04:00 p. m.
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El señor Salinas, como le dicen algunos de sus más cercanos ejecutivos —tiene 70.000 empleados—, es banquero, comerciante, industrial y empresario a la vez. Sonríe. Ajusta su corbata y lleva una mano sobre la solapa para asegurarse de que todo esté bien. Dice, haciendo cuentas de financiero, que la lista Forbes es un cuento chino, aquella que ranquea a las mujeres y hombres más adinerados del mundo. Le resta crédito. Pero Salinas, con seis organizaciones bajo su liderazgo, ocupa el puesto 37 y dice la publicación que acumula una fortuna de US$17.400 millones. Es considerado el segundo más rico de México, después de Carlos Slim, y ahora, tras consolidar presencia con sus compañías en siete países de América, ya es directamente él quien tiene sus ojos puestos en Colombia.

Nos recibe en uno de sus apartamentos-oficinas de la Ciudad de México, en un espacio dedicado para hablar de negocios. Cuenta que sus días pasan entre juntas directivas, análisis de nuevas inversiones y oportunidades para el Grupo Salinas, la sombrilla de las empresas Azteca, Azteca América, Grupo Elektra, Banco Azteca, Seguros Azteca, Afore Azteca, Grupo Iusacell, Totalplay, Azteca Internet e Italika. Eso quiere decir que es un jugador de peso en televisión, comunicaciones y telefonía, banca, internet, comercio y hasta en el ensamblaje y venta de motocicletas.

¿Si tienen la vía libre con la banca, entraría todo el grupo a Colombia? “Así es”, responde. Y como en toda la conversación, tras una respuesta suelta una sonrisa. Pero esta vez, un tanto serio sentencioso, la deja a un lado y tras un corto análisis asegura que “el sector bancario en Colombia está bien, tienen bancos fuertes y bien manejados, pero están todos orientados a la clase media y alta, no a la base de la pirámide, y no es un problema sólo de ese país, sucede en todo el mundo, y en México, hasta que no llegó el Banco Azteca y demostró que había otro modelo, el mercado no lo entendió”.

En detalle, asegura Salinas, Colombia “lamentablemente tiene una serie de regulaciones, limita las tasas de interés y una decisión que puede parecer buena, resulta que es muy mala para la base de la pirámide. Porque los pobres son los que más necesitan acceso al crédito. Cuando tienes una tasa de interés regulada baja, se traduce, se regresa a quien solamente tiene acceso a créditos mayores a cierto monto. Cuando tú pones topes en la tasa, estás legislando que nada más se permiten los créditos grandes. ¿Y a quién perjudica eso? A los pobres que necesitan créditos pequeños. Es una cosa muy desafortunada”.

¿Y entonces como Grupo Salinas piden que no exista techo a la tasa de usura? “Que no debe estar limitada, que debe ser puesta por las condiciones del mercado, que la gente pueda escoger, y que no estén eliminados de participar por un decreto absurdo. En Colombia no hay microcrédito, hay tremenda informalidad en los barrios. Lo mejor que podría hacer Colombia es eliminar esa regulación para que llegue la oferta de todos, hasta de los bancos locales”.

Advierte, una y otra vez, que la “única forma de acabar con el gota a gota y todos esos créditos informales chiquitos, pues se consiguen créditos por fuera de la ley”, es abriéndoles el mercado a los jugadores de este segmento. Uno que evidentemente él conoce a la perfección. “Sería mucho mejor que eso estuviera legislado y que hubiera más competencia y una oferta que llenara las necesidades de las familias más humildes. Como ha sido aquí: tenemos 13,5 millones de clientes, de créditos, y no puedes engañar a ese número de personas”.

El millonario, que efectivamente creó un modelo bancario con el que atiende a las personas más pobres y que no han tenido acceso al sistema financiero, observa que en Colombia las reglas son distintas y por eso, junto a sus directivas, deben analizar muy bien el tema antes de llegar con todas las empresas. “A nosotros nos interesa mucho Colombia, pero no se ha podido. Igual, mientras no se permitan los créditos pequeños, pues no va a haber negocio”. Advierte que hay “gente que hace créditos de estos como una obra de caridad, el modelo de Grammen, de Yunus. Y hay gente que consigue capital, donaciones, o por un subsidio muy fuerte, pero no pueden crecer. ¿De qué tamaño pueden ser esas organizaciones? La única forma de hacerlo masivo es que se permitan los créditos pequeños”.

El empresario asegura que lo que sucede en Colombia es que “un crédito de US$1.000 te alcanza para hacer negocio. Pero el crédito de US$300 no te da para hacer negocio (que es lo que sucede en Colombia). Con esos intereses no es rentable”. Cuenta que sus ejecutivos ya han hablado con el superintendente financiero, Gerardo Hernández, y hasta con el presidente Juan Manuel Santos, pero reconoce que no es fácil y no se van a cambiar las normas solamente porque su grupo financiero lo estime necesario.

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¿Cómo funciona en México? “Yo te presto US$300. El recargo son 50%, son en total US$450. Ese monto lo pagas en 52 semanas. Todo el mundo quiere tener una tasa más baja, pero la única forma de hacerlo es cuando hay oferta, y al contrario, cuando tú haces ilegal este negocio, lo que haces es que subes las tasas de los ilegales. Y te digo, en nuestro caso, no pueden estar 13 millones de personas equivocadas”.

Cuentas más, cuentas menos, de lo que habla Salinas es de un cambio de regulación —teniendo en cuenta que el sistema financiero es uno de los modelos felicitados internacionalmente—. Habría que cambiar las normas, las leyes… “Así es. Tú puedes subir los topes. Hay un tope que me parece que está puesto por la Superintendencia y el caso es que el tope no alcanza para hacer masivo este negocio”.

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Salinas, minuciosamente, cuenta que en México no tuvieron restricciones de las que dice que hay en Colombia. “Siempre hay populismo —dice—, qué barbaridad. ¿Cómo es posible que los pobres paguen la tasa más alta? Sí, pero lo que es absurdo es que por hacer eso, acabas perjudicando los bancos y ellos cortan la oferta. Entonces aquí se ha entendido la situación y no ha habido ese control de tasas”.

Experto en telecomunicaciones, enfatiza que no le interesa el tercer canal de televisión en Colombia, que tienen buenos socios en este país, como el Canal Caracol, y manifiesta tener una óptica distinta sobre los contenidos en internet. “Cualquiera sube un video. Hay una oferta brutal. Y no hay forma de recuperar el dinero. Tú esperas que con el anuncio o vendiendo la producción, la recuperes, pero ahorita no vemos cómo hacer eso. A la gente le encanta internet, pero son puros nichos miniatura. Yo no veo posibilidades de hacer negocio allí, a lo mejor estoy mal”.

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Sin embargo, y a pesar de que Salinas dice que mientras no exista vía libre para el Banco Azteca no llegarían las demás empresas del Grupo, ya son varios los ejecutivos de su organización que viajan constantemente a Colombia, no sólo los representantes de Totalplay, una de sus compañías y que se quedó con la licitación que llevará a más de 700 municipios conexión a internet vía fibra óptica.

A media mañana, antes de seguir con su agenda desde su apartamento-oficina en la Ciudad de México, Salinas tiene algo muy claro, y eso es que la regulación no será cambiada de la noche a la mañana en Colombia. No se trata de un decisión simple. Lo tendría que avalar el Congreso. Y eso lo sabe el segundo hombre más rico de México y el 37 más adinerado del mundo. El mismo que esta semana, con una inversión de casi US$30 millones, inauguró los estudios de grabación de televisión más importantes de Latinoamérica.

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El Banco Azteca en cifras

Con operaciones en México, Panamá, Guatemala, Honduras, Perú, Brasil y Ecuador, el Banco Azteca es considerado uno de los mayores jugadores del mercado mexicano en términos de cobertura, con 10,8 millones de cuentas de ahorro, acumula US$3.841 millones en depósitos y 9,1 millones de cuentas de crédito que representan una cartera de préstamos de US$1.845 millones.

El crédito promedio es de US$248,2. En el primero año tenían planeado captar unos US$191,5 millones, pero llegaron a los US$617,6 millones. La entidad usa biométricos (huella digital y foto) para identificar a los usuarios y clientes quienes, de esa forma, no necesitan saber leer para acceder al banco, que era uno de los impedimentos en la población de la base de la pirámide a la hora de ingresar al sistema financiero.

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Pulso financiero

El pasado mes de abril fue uno de los más amargos en la historia del Grupo Salinas, que vio cómo la acción de las tiendas Elektra, una de sus principales empresas, perdió US$6.820 millones en tan sólo dos días. La razón de esta caída fue el escándalo desatado por una investigación del Citibank, según la cual los ejecutivos de la empresa inflaron el precio de sus títulos en 2011 tomando provecho de un derivado financiero.

“La cotización de las acciones sufrió una alta volatilidad debido al anuncio de un cambio en las reglas de la Bolsa Mexicana de Valores relativa a la liquidez del mercado. Este movimiento no afecta de ninguna manera al flujo operativo de la compañía”, respondió el conglomerado en comunicación con El Espectador. Recientemente, Luis Niño de Rivera, vocero del Grupo Salinas, acusó al presidente de la bolsa, Luis Téllez, de dañar la reputación del conglomerado al cambiar las reglas de juego para favorecer a los especuladores.

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