En el último trimestre de 2011 el PIB del país creció un 6.1%, lo cual implicó un incremento anual destacado en el ámbito mundial. En América Latina, Colombia se ubicó en el grupo de economías de alto crecimiento e inflación controlada, en conjunto con Perú y Chile.
Más importante aún, el 2012 parece mostrar buena cara a pesar de los primeros indicios de desaceleración en la industria y el comercio. Aunque se ha mencionado que la cartera también está mostrando que su crecimiento se está moderando, consideramos que es prematuro asegurar que la situación se está normalizando. Frente a este punto hay dos análisis recientes muy interesantes.
En el primero, publicado por Fedesarrollo acerca del comportamiento del sector inmobiliario, la gran conclusión es que no se observa con claridad que exista una burbuja de precios, además que la evolución de los desembolsos hipotecarios no son fuente de preocupación.
El segundo proviene de una entrevista reciente del Codirector del Banco de la República, Carlos Gustavo Cano Sanz. Frente al tema de crédito de consumo expresó que tres cuartas partes de desembolsos se habían realizado a personas que ya tenían crédito. Es decir, la bancarización tiene una menor incidencia al explicar el aumento del tamaño de la cartera de consumo.
La alarma al interior de la Junta responde a este hecho. Por el momento, la tarea de control de riesgo muestra una alta eficiencia por parte de los establecimientos de crédito, pues la calidad de la cartera no se ha deteriorado, pero el Emisor busca impedir futuros problemas. Por lo tanto, las decisiones que tomarán las autoridades monetarias pueden tener un alto sesgo para frenar el consumo, pero no los otros tipos de créditos (hipotecario, comercial y microcrédito).
Ahora bien, Colombia lleva una década en la que ha logrado mantener una alta y relativamente estable tasa de crecimiento. Posterior a la crisis de los 90 la preocupación del Gobierno de turno era crecer, sin importar cómo. Ahora se busca mantener el desempeño, pero al mismo tiempo el objetivo es lograr que una mayor proporción de la población se beneficie del buen momento. Y es que en el mundo hay un movimiento tanto de economistas como de personas de a pie muy preocupados por la desigualdad.
En los últimos meses han publicado varios libros, artículos e infinidad de escritos, demostrando el deterioro social en este aspecto y asegurando que las sociedades altamente desiguales tienden a autodestruirse. Colombia es campeón de desigualdad en la región y es una tarea que no se ha atacado en 200 años de constitución del país como República. Se deben aprovechar los buenos momentos y hacer ajustes que para algunos pueden ser dolorosos, pero que para todos en general abonan el camino hacia un mejor país.