“Colombia es un país con grandes desigualdades, que no surgen de la pereza o del desgano, sino más de la falta de oportunidades, entendidas como las posibilidades del individuo de mejorar su situación por medio, entre otros factores, de la educación y el acceso al crédito”. Esta reflexión, que bien podría ser autoría de un crítico del Estado colombiano, es una documentada observación del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, y hace parte de su faceta como académico y escritor que por estos días vuelve a ponerse a prueba.
Incorporando los cambios estructurales de los últimos tiempos, con cifras o proyecciones actualizadas a 2013, circula la tercera edición de su libro “Introducción a la economía colombiana”, referente en la materia por una razón que expone con claridad el también economista y ministro Alejandro Gaviria: “históricamente los estudiantes de economía colombiana se han visto enfrentados a una brecha entre teoría y práctica. El libro rompe con esa tradición y propone una nueva pedagogía: primero los hechos, luego las teorías”.
En 549 páginas, divididas en 12 capítulos, el ministro Cárdenas plantea los enfoques básicos de la economía y luego los desarrolla en el contexto específico colombiano. El sector externo, las finanzas públicas, el mercado financiero, la política social, el dinero y las tasas de cambio o la producción y los ingresos, entre otros temas, evaluados a través de una eficaz metodología: explicación de cada asunto, comparaciones internacionales y aplicación en Colombia. Cada capítulo con resumen, términos claves y lecturas recomendadas.
Un texto para economistas y para quienes no lo son pero quieren entender esta ciencia, con sinceras afirmaciones de quien ha sido tres veces ministro, entre otros cargos públicos, pero ha dedicado más su vida profesional a la investigación académica. Una visión más allá de los gajes de la política o del poder que le permite afirmar, por ejemplo, que “la pérdida de la importancia del sector agrícola y la mayor participación de los servicios, son los dos hechos más sobresalientes de la evolución de la estructura productiva colombiana”.
Como si fuera escrito para un auditorio de estudiantes o recordando sus tiempos de director ejecutivo de Fedesarrollo, Mauricio Cárdenas explica cómo funcionan las instituciones o cuál fue el origen de los conceptos básicos, para luego llevarlos al escenario colombiano. En lo referente al sector externo, por ejemplo, el denominador común es la claridad para definir los movimientos de capitales, las transacciones de bienes y servicios o los criterios esenciales de la política comercial, sin guardarse sus conclusiones personales.
“En los próximos años, las remesas se convertirán en el principal rubro de la cuenta corriente con el exterior, por encima de las exportaciones de petróleo”. “La deuda externa colombiana no solo ha sido relativamente pequeña frente a otros países de América Latina, sino también relativamente estable. No obstante, esta tendencia se ha revertido en los últimos años a consecuencia del creciente endeudamiento del sector público”. Dos reflexiones que sólo pueden surgir de quien lleva más de 25 años en el oficio de economista absoluto.
El epílogo de su trabajo representa un esfuerzo de concisión para identificar los grandes retos para el desarrollo económico en Colombia en los próximos años. El desafío de conseguir recursos para el posconflicto, la urgencia de aumentar los porcentajes de tributación, su confianza en el sector minero-energético como motor de crecimiento, la necesidad de revisar la ley de quiebras, o su aval económico a la propuesta de crear una Red de Protección Social contra la Extrema Pobreza, más allá de los programas de naturaleza social.
“La tarea del economista no es muy diferente a la del médico”, concluye Cárdenas Santamaría. Por eso, con método científico y sugerencias prácticas, su obra deja unas reflexiones finales a tener en cuenta. Por ejemplo, que el cuerpo humano es como la economía, pues esta representa un complejo sistema de interrelaciones entre mercados donde se debe examinar en detalle cada consecuencia. O que todo tratamiento exitoso requiere de mucho monitoreo y evaluación, lo mismo que de fuertes normas y códigos de ética y conducta.