El grupo venezolano Cisneros amenazó con desistir del proceso si la Comisión Nacional de Televisión no prorrogaba la adjudicación para resolver las dudas.
El retiro del consorcio Pacsa (integrado entre otros por el español Prisa) de la licitación para el tercer canal privado de televisión y la amenaza de Inversiones Rendiles (del que hace parte el grupo venezolano Cisneros) de desistir del proceso, si la Comisión Nacional de Televisión (CNTV) no aprobaba una nueva prórroga a la entrega de propuestas, obligaron el jueves a la CNTV a correr 13 días el cronograma del proceso de adjudicación del nuevo canal. Además, decidió ajustar el precio base (que estaba definido en $69 mil millones) con el Índice de Precios al Consumidor (IPC), lo que lo dejaría en aproximadamente $72 mil millones.
En el nuevo cronograma la presentación de las ofertas, que estaba prevista para este 22 de diciembre, se realizará el próximo 12 de enero y la audiencia pública de subasta presencial y adjudicación será el 26 de febrero. Contrario a lo dicho por Pacsa y Rendiles, Juan Andrés Carreño, director de la CNTV, reiteró que este proceso “ha dado todas las garantías a los grupos interesados”.
La gota que rebosó la copa para que se diera la prórroga fue la carta que el jueves hacia el mediodía Rendiles le envió a la Comisión. En la misiva, el grupo enumeraba los interrogantes sobre el proceso que aún no habían sido respondidos y que la misma Procuraduría y la Contraloría habían cuestionado: la asignación de frecuencias, la cuantificación de los riesgos previsibles, el mecanismo de adjudicación, el precio base de la concesión y las condiciones para el acceso a las redes de transmisión.
Rendiles argumentó que al proceso le faltaba “transparencia y claridad” y expresó que si la incertidumbre seguía reinando en esta licitación, no estarían en capacidad de presentar una propuesta seria y competitiva.
La CNTV les salió al paso a estas afirmaciones y hacia las siete de la noche publicó un comunicado en el que anunció los nuevos plazos del cronograma y el reajuste del precio base. Además, reiteró que la asignación de la frecuencia del nuevo canal será en la banda UHF (canal 31), “como se ha determinado desde el principio del proceso”.
Sobre la posibilidad de que los grupos Rendiles y Pacsa decidan retirarse definitivamente de la licitación y quede sólo el Grupo Planeta en la carrera por el tercer canal, Juan Andrés Carreño aseguró que “los pliegos establecen que si queda un solo proponente y éste cumple con los requerimientos, habrá adjudicación”. En ese caso el que saldría perdiendo sería el país, porque el único proponente ofrecería sólo el precio base establecido.
Por otro lado, en su carta de renuncia al proceso el pasado miércoles, Prisa también cuestionó la falta de claridad en el mecanismo de adjudicación, el precio base de la concesión y señaló de intransigente a la ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, María del Rosario Guerra, por empeñarse en terminar este proyecto en medio del debate electoral.
El Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones aseguró que los argumentos presentados por Prisa faltaban “a la veracidad y objetividad con la que debe ser informada la opinión pública”.
Es cierto que la presión de los aspirantes al nuevo canal llevó a la CNTV a ampliar los plazos. Pero queda el sinsabor de si 13 días son suficientes para despejar todos los interrogantes que han entrabado esta licitación casi desde su comienzo, tres años atrás.