La caída fue impulsada por la incertidumbre que existe en el mercado acerca del futuro de los principales bancos estadounidenses, pues durante el último tiempo se han escuchado voces que hablan de su posible nacionalización, aunque la Casa Blanca desmintió este viernes esos rumores.
“Déjenme ser lo más claro posible sobre los bancos. Esta administración sigue creyendo firmemente que un sistema bancario privado es el mejor modo de seguir adelante, asegurándose de que está siendo correctamente regulado por el Gobierno”, sostuvo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs.