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Turbulencia en fusión de aerolíneas

Un ambicioso plan de más de US$3.000 millones le dará luz a la aerolínea más grande del mundo.

03 de mayo de 2010 - 06:30 p. m.
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Así quedó demostrado el lunes cuando las compañías aéreas United y Continental, la primera y tercera en el planeta en términos de tráfico aéreo, anunciaron su fusión.

La nueva empresa, además de mantener el nombre de United y funcionar desde su actual centro de operaciones en Texas, tendrá 370 destinos en 59 países y empleará a cerca de 90.000 personas. Sin embargo, “habrá algunos recortes de personal en la fuerza laboral general y entre los gestores”, advirtió Glenn Tilton, presidente de United Airlines.

La fusión dejará a los accionistas de Continental con 1,05 títulos de la nueva empresa por cada uno de sus derechos. El acuerdo también prevé que United controle el 55% de su operación.

El plan, que debería concretarse en un plazo de 30 a 60 días, espera el visto bueno del Departamento de Justicia de EE.UU., que podría denegarlo con el argumento de prominencia monopólica. En diálogo con la agencia Bloomberg, Mike Goldman, abogado experto en temas de aviación, adelantó que las principales preocupaciones de esa entidad tendrían que ver con que la nueva aerolínea controlaría la mayoría de rutas de Nueva York a Europa, al igual que los destinos hacia China y Japón.

En su opinión, la política del Departamento cambió radicalmente en la administración de Barack Obama, quien prometió aplicar con mayor rigor las prácticas antimonopolio que en el cuatrienio de George W. Bush, cuando se les dio luz verde a tres fusiones de aerolíneas (sobresale la unión de Delta y Northwest).

Tal parece que la nueva compañía aérea tendría que ceder un buen número de sus frecuencias.

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