La aprobación en el Senado de Estados Unidos del plan de rescate financiero, por US$700 mil millones, no tranquilizó los mercados financieros del mundo.
Por el contrario, las bolsas tuvieron una tendencia a la baja, aunque no muy pronunciada, que reflejó la zozobra que se vivía por lo que pudiera pasar con el proyecto en la Cámara de Representantes, que entre el jueves y viernes debe volver a considerarlo y votarlo, luego de la negativa del lunes anterior en esa corporación.
La gran pregunta es: ¿cuáles serían las alternativas? Para José Antonio Ocampo, ex ministro de Hacienda y profesor de Columbia University, “Estados Unidos no tiene una solución diferente a crear un mecanismo o instrumento que permita nacionalizar temporalmente las entidades en quiebra, que es el más barato y eficaz en las crisis financieras. Ocurrió en Colombia, cuando en 1982 el Estado se quedó con el 66% de la banca. Pero luego vendió gran parte, recuperó lo que había invertido en la crisis y los contribuyentes tuvieron beneficios de la recuperación”.
Esta reflexión tiene relación directa con lo que han planteado varios congresistas estadounidenses de la Cámara baja, quienes dicen que no es justo rescatar las entidades financieras con los dineros de los contribuyentes, una posición de alguna manera política si se tiene en cuenta que en las elecciones del 4 de noviembre se renovará parte importante de la Cámara.
La aprobación también es importante para resolver el problema de liquidez. Las entidades en riesgo deben salir de los títulos malos para poder volver a prestar, pues si no se capitalizan la crisis continúa, y cualquier utilidad sería para cubrir las pérdidas.
Lo cierto es que la Cámara de Representantes se estuvo preparando para votar de nuevo, luego de la aprobación en el Senado, donde se le incluyeron miles de millones de dólares en recortes de impuestos e incentivos para atraer a varios representantes que votaron en contra, en especial de los 133 del partido de gobierno.
Es el caso del republicano David Dreier, de California, quien dijo que la primera versión del proyecto le pareció odiosa, pero que planea votar esta vez en favor de la medida. “Yo estaba preocupado con la propuesta inicial. Pero me gusta la nueva versión, porque incluye recortes de impuestos orientados al crecimiento”.
El difícil panorama de la economía norteamericana se ensombrece aún más con el anuncio de que los pedidos de las fábricas cayeron 4% en agosto, como informó ayer el Departamento de Comercio, cuando los analistas esperaban que estuviera entre 2,5 y 3%, lo cual revela que la restricción en la concesión de créditos está comenzando a afectar la demanda de bienes manufacturados.
También se conoció que aumentaron los pedidos de subsidios de desempleo semanales, cuando alcanzaron la cifra de 497.000, el nivel más alto desde finales de septiembre de 2001, informó el Departamento de Trabajo.
Esta semana también se conoció que entidades financieras en Alemania, Inglaterra, Bélgica y Holanda tienen problemas, que según Ocampo, “han sabido manejar bien, porque no les importa nacionalizar, a diferencia de Estados Unidos, aunque ya lo hicieron con tres entidades gigantescas, Fannie Mae, Freddie Mac y la aseguradora AIG”, aunque llamó la atención sobre la falta de regulación en Europa para intervenir en mercados integrados, porque no tienen fondos de rescate, por ejemplo.