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Un año sin tocar fondo

“Tenemos el crédito para la casa de sus sueños”, decía el anuncio de una entidad de crédito hipotecario en E.U. a comienzos de 2007.

11 de agosto de 2008 - 07:51 p. m.
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Hace un año, este tipo de avisos derivó en una crisis financiera que alcanzó proporciones mundiales y que continúa, resultado de las conocidas hipotecas “subprime” (de alto riesgo) que se otorgaron a personas que no tenían un respaldo real de pago. El Fondo Monetario Internacional estimó, en abril pasado, en US$945.000 millones las pérdidas que ocasionarían los préstamos “subprime” para los perjudicados y causantes de la crisis: los bancos.

De momento, los pesos pesados internacionales —desde Citigroup al HSBC, pasando por Royal Bank of Scotland, Deutsche Bank o UBS— llevan anunciadas pérdidas por valor de US$223.000 millones por la depreciación de sus activos, fundamentalmente bonos hipotecarios.

Los créditos “subprime” crecieron como la espuma y ya se han convertido en la pesadilla de 7,2 millones de familias estadounidenses (de las que 14,44% son morosas, según el Centro para el Crédito Responsable) y del resto del mundo.

El pasado mes de julio el gobierno de Bush salió al rescate de las hipotecarias públicas Fannie Mae y Freddie Mac, que tienen en sus manos casi la mitad del endeudamiento hipotecario nacional de US$12 billones. Según Barclays Capital, en el último trimestre de 2008 habrá US$7.000 millones en préstamos pendientes que se verán corregidos al alza.

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