Cuando Frank Kanayet Yepes, propietario del Grupo GPC y uno de los mayores accionistas de Ecopetrol, vio la oportunidad de comprar un terreno de 2.500 hectáreas en la mitad de la serranía Puerto López (Meta), tenía claro que allí debería existir una planta de alcohol porque el terreno no le competiría a la cadena alimenticia.
Este proceso arrancó hace seis años, tiempo en el que se realizaron investigaciones con más de 1.200 variedades de yuca en compañía del Centro Internacional de Agricultura Tropical, los cuales dieron excelentes resultados. Así se materializó la idea de construir una planta de alcohol carburante a partir de la yuca amarga, un tubérculo que no sirve para el consumo humano, pues tiene más almidón y menos agua pero produce un excelente alcohol.
Hoy la planta piloto de alcohol carburante es una realidad y está haciendo pruebas de pureza y de operación antes de iniciar su producción para comercializar el alcohol, que se mezclará con gasolina, en Bogotá. Con una inversión de US$25 millones, Kanayet también pretende generar cerca de 300 empleos en una zona afectada por la violencia.
“Desde Canta Claro, la yuca amarga será el dulce sabor de la paz, el mismo que se replicará a otras partes del país. La intención es generar 8.000 empleos”, comenta el empresario.
Para cumplir la meta diaria de 25 mil litros de alcohol se requieren 100 toneladas de yuca por día, es decir, el cultivo de tres hectáreas diarias. Esto requiere una extensión de 1.200 hectáreas sembradas. Por otra parte, la planta tiene tecnología italiana, pero el 25% de los equipos fueron fabricados en Brasil y el 75% restante en Colombia.
Gracias a las investigaciones hoy la finca tiene tres variedades de yuca, las cuales podrían ponerse a disposición de otros proyectos sin trasladar el costo de la investigación a quienes estén interesados en desarrollarlos. Con una condición: involucrar a personal reinsertado o desplazado por la violencia.
El empresario sostiene, además, que le pedirá al presidente Álvaro Uribe que vincule al proyecto a una finca vecina que se encuentra en extinción de dominio. Se trata del predio Muletos, un campo en el que cada familia podría cultivar 10 hectáreas de yuca, beneficiando a 200 familias.
Por otro lado, el empresario señaló que vienen adelantando investigaciones y tienen cultivos pilotos de jatrofa (planta para la producción de biodiésel) en compañía de Ecopetrol. Así, Kanayet espera retribuirle al país la riqueza que ha obtenido de su suelo y permitir que esta planta sea un Canta Claro para la paz.