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Un caso de alto voltaje

El trabajo de Siemens se ha convertido en un ejemplo a seguir en el resto del mundo. Bogotá desempeñará un papel cada vez más crucial hacia el futuro.

03 de octubre de 2008 - 06:36 p. m.
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Cuando se pasa la puerta de seguridad de la sede fabril y corporativa de Siemens, en la zona industrial del occidente de Bogotá, el visitante se transporta literalmente a otras latitudes geográficas. El desorden de la ciudad desaparece. La gente camina segura y con confianza, llevando portátiles o documentos en la mano y hablando de proyectos y estrategias. Algunos empleados cruzan un puente peatonal construido por la compañía para cruzar la carrera 65. Otros entran ordenadamente en la impecable cafetería de la empresa, un entorno limpio y bien decorado. Incuso, nosotros mismos nos sentamos a manteles en un sobrio comedor, atendidos por meseros bien entrenados.

En las zonas de producción, el trabajo es incesante, pues muchos de los productos elaborados en Colombia salen con destino a distintos mercados internacionales, incluido Estados Unidos. La sede bogotana, definitivamente, le hace honor a su condición de ser el eje de la operación suramericana de la firma alemana, con excepción de Brasil.

Heinz Consul, el presidente ejecutivo de Siemens Región Austral-Andina, se siente satisfecho con los logros alcanzados en sus cinco años de gestión, período en el cual la operación austral-andina ha triplicado la producción, manteniendo la posición de liderazgo de la empresa, que ya completa 55 años en Colombia. Hay registros de productos Siemens desde 1905, y, desde entonces, se les encuentra presentes en toda la infraestructura eléctrica y productiva del país. “No quiero pecar de inmodesto, pero estamos en todas partes”.

El perfil regional de la oficina colombiana comenzó a gestarse hace 15 años, cuando, por razones estratégicas, decidió bajarle el perfil a la operación venezolana. Algunos ejecutivos se incorporaron en áreas clave de la filial colombiana, dando origen a un programa de cooperación que muy rápidamente se extendió a Perú, Ecuador y Bolivia, incorporando posteriormente a Chile y Argentina. Desde hace cinco años, este conglomerado de plantas y oficinas comerciales y corporativas conforman lo que hoy se llama Región Austral-Andina.

Hace dos años, la coordinación de metas y propósitos de todas estas oficinas sorprendió una nueva camada de administradores en Alemania, quienes se sentían confundidos con la complejidad de una operación mundial que involucra a 160 países. Después de mirar varios casos internacionales de simplificación, los nuevos jefes descubrieron que la Región Austral-Andina era un modelo perfecto para imitar. Hoy inspira a los 20 clusters en que se ha agrupado la compañía. Falta por ver si el ejemplo colombiano puede replicarse en otros confines y otras culturas.

Para poder responder al reto, la planta colombiana se sometió a una reingeniería humana y tecnológica, bajo el mandato de Consul. Con la palabra innovación inscrita en su frente, Consul propició la incorporación de tecnología de punta en la planta de producción, mejoró los índices de productividad y recortó gastos no esenciales. Actualmente, la planta trabaja a tope, hasta el punto de haber usado los patios de la firma para montar carpas, debajo de las cuales se cumplen importantes procesos tecnológicos. Ante la falta de instalaciones para ajustarse al nuevo crecimiento, Consul decidió convencer a sus jefes de Berlín y Munich, quienes aceptaron su propuesta de invertir 100 millones de euros en la construcción de una nueva planta, localizada en Tenjo, Cundinamarca.

Aunque Siemens está lejos de los puertos, Consul y su equipo decidieron apostarle al interior del país porque, si bien es cierto que una construcción puede levantarse en un año, la capacitación de posibles nuevos operarios tardaría ocho años. “Y no había tiempo para perder”, dice. “El reto es poder llegar a ser tan competitivos como los chinos. O lo logramos, o nos comen. Es así de sencillo”.

Consul cree que Bogotá está aportando profesionales jóvenes cada vez mejor formados y está seguro de que ayudarán a seguir transformando y mejorando los productos de la compañía. “Lo puedo ver en el brillo de sus ojos”, dice.
La consigna, para Consul, es innovar y ser creativos, manteniendo el ritmo de lanzamiento o mejoramiento de productos. De hecho, el 90% de los aparatos eléctricos, industriales o audiomédicos de Siemens se han lanzado en los últimos cinco años.

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¿Y se siente Siemens segura en Colombia? “Por ahora, este es uno de los pocos países en la región que muestra una estabilidad política, y eso es un elemento fundamental para apuntalar nuestro crecimiento. ¿Cuánto durará? Esperamos que mucho tiempo”.

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