El combate, que terminará hoy cuando los franceses escojan a su nuevo presidente, tiene dos falsos comienzos: el primero, cuando el pasado 11 de octubre François Hollande ganó sin sorpresas las elecciones primarias del Partido Socialista; el segundo, cuando el 12 de febrero, terminando con un suspenso que no era tal, el presidente Nicolás Sarkozy declaró que se presentaría a su propia sucesión. Durante algunas semanas, varias de las más de cien encuestas realizadas por los principales estudios de monitoreo de opinión en Francia mostraron al presidente-candidato ligeramente por encima de su rival. Ese pequeño favoritismo fue cayendo y hoy ninguno de ellos lo da por ganador en la segunda.
Así, mientras Hollande pudo actuar con la tranquilidad de quien sabe que el tiempo jugaba contra el presidente saliente, la derrota en los comicios del pasado 22 de abril, una situación sin precedentes para un presidente en ejercicio, obligó a Sarkozy a redoblar su ofensiva. Por eso, mientras el 1° de mayo el candidato de derecha desplegó su oratoria frente a las 200.000 personas que, según los organizadores de la manifestación se reunieron para escucharlo en la Plaza de Trocadero, el socialista prefirió una discreta ceremonia en la población de Nevers como homenaje a Pierre Bérégovoy, un obrero miembro del Partido Socialista que llegó a ser primer ministro durante el gobierno de Miterrand y que se quitó la vida en 1993.
Hollande evitó de esta manera estar presente en las marchas sindicalistas de París, donde hubiera podido ser acusado de aprovecharse de la fiesta de los trabajadores. De todas formas, la mayoría de los manifestantes seguirán la consigna de su líder natural, el excandidato comunista Jean-Luc Melenchon: “Votar por Hollande, para sacar a Sarkozy”. Prueba de ello es que entre los cerca de 300.000 participantes, que reagrupaban sindicatos, profesores universitarios, grupos de apoyo a los indocumentados y colectivos LBGT, abundaban los carteles contra el presidente y los gritos de “Fuera Sarkozy”.
Unas horas antes la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, había anunciado que votaría en blanco, pero dejaba en libertad a sus electores. En el discurso en la Plaza de la Ópera, que finalizó con esta declaración, fue, sin embargo, más dura contra el presidente-candidato que contra su rival, acusando a Sarkozy de haber despreciado a los electores del Frente Nacional, para luego robarles sus propuestas en materia de seguridad e inmigración.
La mala racha del mandatario continuó en el debate televisado del miércoles 2 de mayo. Si bien los estudios señalan que a tan poco tiempo de las elecciones difícilmente podía cambiarse la opinión de los votantes convencidos, el partido de gobierno confiaba en que el conocido manejo de las cámaras, del que hace gala el presidente, podría servirle para conquistar a indecisos.
Sarkozy falló en dos de los temas en los que habría podido tomar la delantera, al acusar erróneamente a su rival de haber anunciado el cierre de las centrales nucleares y de los centros de retención de extranjeros indocumentados. “Sólo cerraré una, Fessenheim, que es la más vieja y está ubicada en una zona sísmica” y “dije que la retención debía ser la excepción y no la regla, no que iba a cerrarlos”, contestó calmadamente el socialista.
En el primer sondeo, tras el final de las casi tres horas de debate, el diario Le Parisien anunció que el 75% de los internautas habían considerado superior a Hollande. La opinión se mostraría más mitigada al día siguiente, cuando parecía existir un consenso alrededor de un empate.
En la última encuesta, publicada antes de las elecciones, el presidente había podido apenas recortar medio punto de diferencia y todavía seguía a siete de su rival. Desde la población de Les Sables, donde el pasado viernes realizó su intervención final en la plaza pública, Sarkozy se declaró optimista e invitó a sus electores a desestimar las encuestas y la prensa.
Poco del mundo
La cercanía del desaparecido dictador libio Muamar Gadafi y el actual mandatario sirio Bashar al Asad con Sarkozy no fue abordada en el debate televisado, en el que salvo por el retiro de las tropas francesas de Afganistán, que los dos candidatos desean aunque en diferentes plazos, la política internacional (más allá de Europa) quedó fuera de la agenda. Las relaciones con América Latina no se mencionaron.
Algo que no sorprende a Patrick Bele, corresponsal del diario Le Figaro en esta región del mundo, para quien las campañas presidenciales francesas son muy localistas. “En general, la relación del presidente con América Latina está ligada a casos concretos, como el de Íngrid Betancourt o el de Forence Cassez, que sería muy arriesgado tratar en período de elecciones”, opina Bele.
El otro gran tema ausente, tanto del debate como de la campaña, fue el de la seguridad, que dominó los procesos electorales de 2002 a 2007. Para el historiador Damon Mayaffre, de la Universidad de Niza, quien ha escrito dos obras sobre el contenido de los discursos presidenciales, que no se haya hablado de la seguridad ciudadana es sorpresivo, pero no carece de explicaciones. “La izquierda nunca lo pondría sobre el tapete y a Sarkozy no le convenía, pues su balance está muy lejos de ser satisfactorio”.
Mayaffre también señala que la “derechización” del presidente en busca de los votos del Frente Nacional, a pesar de haberse acentuado luego del relativo éxito de Marine Le Pen en la primera vuelta, no nació en esta campaña electoral. “Desde que era ministro del Interior, el actual Sarkozy ha hecho declaraciones que apenas unos años atrás le habrían valido ser tratado de fascista”, dice Mayaffre. “El problema es que banalizó tanto el discurso de extrema derecha que el Frente Nacional se le convirtió en un rival, y lo que le funcionó en 2007 para conseguir electores, fue un fracaso en esta ocasión”.
Las últimas horas
La ventaja de Hollande, que dista mucho de ser cómoda y que para los seguidores de Sarkozy aún es recuperable, obligó a los activistas de los dos partidos enfrentados a mantenerse activos hasta la noche del viernes, cuando la ley exigía la suspensión de todo proselitismo. Los socialistas se concentraban en la campaña de visitas puerta a puerta, que según sus cifras los llevó a cerca de cuatro millones de hogares, mientras los militantes de la UMP continuaban con las últimas operaciones de entrega de volantes con el programa del candidato.
Cuarenta y seis millones de sufragantes se encuentran inscritos en el censo electoral francés y se espera que cerca del 80% de ellos ejerzan su derecho al voto. Los votantes de los territorios de ultramar y buena parte de los franceses en el extranjero ya lo han hecho, pero la ley prohíbe cualquier mención de los resultados antes de las ocho de la noche, hora en la que cierran los últimos puestos de votación y en la que, gracias a las encuestas de boca de urna, se anunciará el nuevo presidente.
El partido de gobierno aún no ha anunciado el lugar en el que el presidente se encontrará con sus partidarios en caso de ser reelegido. François Hollande votará en Tulle y, si todo sale como lo espera, tomará apenas pasadas la ocho de la noche un avión hacia París. Se rumora que esta noche se reunirán “varios artistas” en la plaza de La Bastilla, donde hace 31 años y con el 51,5% de los votos para François Miterrand, la izquierda francesa celebró por última vez su llegada al poder.
El efecto Roméo Langlois en los comicios franceses
El tema del periodista francés Roméo Langlois estuvo ausente de la recta final de la campaña electoral francesa. Sin embargo, según el analista internacional Vicente Torrijos, este hecho sí afectará la relación entre Francia y Colombia, y obligará a los candidatos franceses a tomar partido a favor de una solución. “La pronta liberación de Langlois haría que las Farc se viera ante la comunidad internacional no como un grupo terrorista, sino como un actor político que tomó la decisión de no atentar contra los civiles y empezaría a ser reconocido como un interlocutor político válido para negociar la salida al conflicto colombiano”, explica y aclara que este escenario, sin embargo, es limitado. “Si la guerrilla decide no liberar a Langlois pronto, pueden usarlo para emprender un proceso negociador que les traería tres ventajas: la posibilidad de ser eliminados de la lista de grupos terroristas de la Unión Europea, recursos económicos, sabiendo que el gobierno francés suele negociar la liberación de sus secuestrados en el exterior, y que el gobierno francés presione a Santos para que se siente a negociar”, dice Torrijos.
Por su parte, Patrick Bele, corresponsal de ‘Le Figaro’ para América Latina considera que el tema de Langlois no llegará a tener la importancia de Íngrid Betancourt. “Primero, porque no se trata de una personalidad mediática y, segundo, porque todas las partes: el Gobierno colombiano, el gobierno francés y las mismas Farc están tratando de llevar el tema con la mayor discreción posible. Las prioridades seguirán estando muy centradas hacia la Unión Europea”.
Nicolás Sarkozy, el presidente-candidato
Salida de la crisis
Sarkozy es partidario de un aumento impositivo en ciertos sectores. Dentro de sus iniciativas está la creación de un gravamen para grandes empresas acorde con sus utilidades; aumento del IVA (del 19,6 al 21,2%). También contempla asignar impuestos a los exiliados fiscales y a las transacciones financieras.
Política exterior
Además de prometer el retiro de la totalidad de las tropas francesas para finales de 2013, el presidente ha sido claro en la necesidad de mantenerse cerca del gobierno alemán, encabezado por Ángela Merkel, para reformar los lineamientos de la Unión Europea.
Inmigración
Una de las metas de su segundo gobierno sería la reducción de la mitad de los inmigrantes legales que residen en Francia. También está la propuesta de revisar los acuerdos Shengen que actualmente permiten la libre circulación en la Unión Europea. El argumento está en el refuerzo de los controles fronterizos.
Educación
En materia educativa, Sarkozy se muestra generoso con los profesores: les promete un aumento salarial del 25% y reduce a 26 horas la jornada semanal (actualmente está en 28). Adicionalmente, se muestra dispuesto a facilitar los requisitos que deben cumplir los jóvenes para obtener su licencia de conducción.
Sociedad
El presidente-candidato propone la creación de un decreto para darle verdadero reconocimiento social a la unión libre. También, un aumento del 30% del coeficiente de ocupación de suelos para aumentar las opciones de vivienda. No contempla la posibilidad de reducir la edad de jubilación actual: 62 años, un límite que incrementó en dos años durante su primer gobierno.
Hollande: el candidato socialista
Salida de la crisis
El candidato planea reducir el déficit público para recuperar el equilibrio a fines de 2017. Haría una reforma fiscal con impuestos de 45% para las rentas superiores a 150.000 euros. También aumentaría el impuesto a las grandes fortunas y a las transacciones financieras.
Política exterior
De ser elegijo, sus principales tareas en el plano internacional serían lograr el retiro anticipado a fines de 2012 de las tropas francesas de Afganistán y renegociar el tratado presupuestario europeo para agregarle medidas que favorezcan el crecimiento.
Inmigración
Hollande extendería el derecho a votar en las elecciones francesas a todos los extranjeros residentes en Francia desde hace cinco año, aunque no vengan de la Unión Europea. Según la ‘agenda del cambio del presidente’, esta medida empezaría a regir entre agosto de 2012 y junio de 2013.
Educación
Crearía en cinco años 60.000 puestos en la educación nacional, destinados para docentes, bedeles, psicólogos, enfermeras. Otra de sus propuestas esd exigir la escolarización en preescolar de los niños de menos de tres años.
Sociedad
Ha prometido trabajar por una ley del matrimonio homosexual en el inicio de su legislatura y establecer el derecho a la adopción para las parejas homosexuales. Nueva forma de acompañamiento del fin de la vida.