Jorge Duarte estaba próximo a cumplir 4 años como empleado de la Compañía Colombiana Automotriz CCA (que ensambla las marcas Mazda y Mitsubishi), cuando la empresa decidió no renovar su contrato, ni el de 417 personas más. Una decisión motivada por la reducción en las exportaciones, que hoy tiene a 1.200 personas desempleadas. Sin embargo, mientras la mayoría de los afectados está en su casa a la espera de una vacante, Jorge asumió la situación como un empujón ‘afortunado’, que lo llevó a concretar su proyecto empresarial: un taller propio de latonería y pintura.
Hasta el pasado 25 de abril, Jorge se levantaba todas las mañanas a las 6, llegaba a su trabajo y revisaba durante 8 horas camionetas por dentro y por fuera, para verificar que la pintura se encontrara en óptimas condiciones. En un día revisaba entre 45 y 50 carros.
A las 4:30 p.m. regresaba a su casa, pero no precisamente a descansar. Desde 1999, gracias al prestigio que fue adquiriendo entre los clientes de los concesionarios en los que trabajó, empezó a pintar carros por su cuenta en el garaje de su casa o en los talleres de sus amigos.
Así fue acumulando clientes, que formaron la base para abrir su propio taller, luego de la terminación de su contrato con CCA. En lugar de empezar a repartir hojas de vida, decidió independizarse y sacar provecho de su experiencia en compañías como Los Coches, Motorysa, Syncromotors, Mercedes Benz y Hyundai.
Sin embargo, la independencia tiene un precio, y Jorge lo sabe. Ahora trabaja de lunes a domingo y, mientras como empleado recibía cada mes un salario de $1’153.000, independiente del número de carros que revisara, ahora, en su taller, cada peso es producto de su esfuerzo.
De cualquier modo las proyecciones son positivas: en las primeras semanas de apertura de su local ha recibido en promedio dos carros por semana, que le representan entre $800.000 y $1’200.000 cada uno.
Por eso Jorge está contento y agradecido con su nuevo trabajo. Hoy, a sus 35 años, con un matrimonio de 13 años y 4 hijos, Jorge tiene claro su objetivo: seguir fortaleciendo su negocio y así garantizar el bienestar de los suyos.