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Una cumbre en el limbo

Este sábado se reúnen los países del G-20 con el propósito de rediseñar las reglas del juego de la economía global. Pero la ausencia de Barack Obama vuelve a la reunión poco efectiva.

14 de noviembre de 2008 - 06:00 p. m.
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Los ojos del mundo están puestos en el G-20 (los 20 países con las economías más poderosas del planeta) que hoy inicia una reunión en Washington para analizar el presente y el futuro de la economía mundial frente a la crisis.

El objetivo propuesto es una reforma del sistema financiero internacional, reclamada desde todos los rincones del mundo a raíz de la crisis global.

El G-20 surgió como respuesta a las crisis financieras de los 90 y para su composición se invitó, además de a las naciones desarrolladas, agrupadas en el G-7, a países emergentes con peso en la economía mundial.

Sus miembros son: Alemania, Arabia Saudí, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Turquía, Reino Unido, Sudáfrica y la Unión Europea (UE) como bloque, aunque España se peleó un cupo y estará presente ocupando el puesto de la presidencia de la UE, cedido al jefe de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero por el presidente francés Nicolás Sarkozy.

Asisten también el director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn; el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, y otros organismos multilaterales.

La reunión ocurre con los países de la zona euro en recesión, su economía decreció 0,2% por dos trimestres consecutivos, con Estados Unidos recorriendo el mismo camino, al igual que Japón y una reducción en las proyecciones de crecimiento de países emergentes de Asia y América Latina. Según el FMI, el crecimiento mundial en 2009 estaría en 2,2%.

Para Mauricio Reina, investigador de Fedesarrollo, “la reunión es importante, porque la crisis es un problema sistemático y se ha dado en efecto dominó. Pero no hay que ser muy optimistas, George Bush es un presidente saliente y cada país sigue por su lado, lo cual hace que la concertación de medidas sea difícil”.

Las economías emergentes ven la reunión como una oportunidad para ganar poder en órganos multilaterales, como el FMI y el Banco Mundial. Aunque para ellas podría resultar desilusionante por la ausencia del presidente electo de EE.UU., Barack Obama. “Obama no va a acercarse a un evento que podría ser ligado a los fracasos de Bush”, afirma Paulo Sotero, director del Brasil Institute, en el Centro Woodrow Wilson, en Washington.

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Entre los retos que enfrenta el G-20 se encuentra decidir el papel de China en la solución de la crisis. Sotero agrega que “ellos cuentan con las reservas suficientes para devolver al mundo la liquidez. Pero no lo hará sin pedir a cambio más poder político”. Pero, el director del FMI anunció que las posiciones de decisión en la institución serán inmodificables.

Lo cierto es que la cumbre, que se realizará a puerta cerrada, comienza entre un halo de escepticismo. Pero se pondrá a prueba la búsqueda de un nuevo equilibrio del poder económico mundial.

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