Uno de cada cuatro carros vendidos en el planeta durante 2025 funcionó con baterías. Hace cinco años, esa proporción todavía parecía una apuesta de conferencias climáticas y comerciales llenas de renders futuristas. Ahora ya aparece en las estadísticas duras de la industria automotriz.
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La Agencia Internacional de Energía puso una cifra sobre la mesa que hace no tanto parecía exagerada incluso para la industria: cerca de tres de cada diez carros vendidos en el mundo durante 2026 serían eléctricos.
La estimación aparece en la nueva edición del Global EV Outlook, publicada mientras el petróleo vuelve a moverse al ritmo de la guerra en Medio Oriente y de otra temporada de nervios en los mercados energéticos.
El año pasado ya había dejado señales difíciles de ignorar. Las ventas globales de vehículos eléctricos pasaron la barrera de los 20 millones de unidades después de crecer 20 % en apenas doce meses. “Las ventas de coches eléctricos batieron nuevos récords en cerca de 100 países el año pasado”, señaló Fatih Birol, director ejecutivo de la IEA.
El mapa ya no se limita a China, California y algunos países europeos obsesionados con medir emisiones hasta del café. Cerca de 40 países registraron participaciones superiores al 10 % dentro de las ventas de carros nuevos. En marzo de este año, casi 90 mercados reportaron aumentos interanuales y unos 30 marcaron máximos mensuales.
Aunque el arranque de 2026 tuvo turbulencias.
Durante el primer trimestre las ventas globales de eléctricos cayeron 8 % frente al mismo periodo del año pasado. China ajustó subsidios y aplicó nuevos impuestos a compras de vehículos. Estados Unidos desmontó créditos federales y dejó el mercado más expuesto al precio real de los carros. La combinación enfrió temporalmente las cifras.
Pero el retroceso global escondía otra historia debajo.
Europa creció cerca de 30 % en el trimestre. Asia-Pacífico, sin contar China, saltó 80 %. América Latina avanzó 75 %. Mientras Washington frenaba incentivos y Pekín reorganizaba apoyos, otros mercados aceleraron como si hubieran decidido no esperar a nadie.
La aceleración en América Latina
Brasil y México explican buena parte de esa expansión. Según la IEA, más del 75 % del crecimiento regional en ventas de eléctricos durante 2025 salió de esos dos mercados. En total, América Latina superó las 350.000 unidades vendidas, un salto anual de 75 %.
El crecimiento vino acompañado de otro cambio: los híbridos enchufables comenzaron a ganar terreno con rapidez. En 2025 representaron cerca de la mitad de las ventas de eléctricos en la región, frente al 40 % del año anterior. Brasil empujó buena parte de esa tendencia, apoyado en modelos chinos y en el interés por vehículos flex-fuel electrificados que combinan baterías y biocombustibles.
Brasil alcanzó 180.000 ventas en 2025 y llegó a una cuota cercana al 9 % del mercado total. Durante el primer trimestre de 2026 las ventas crecieron alrededor de 85 % frente al mismo periodo del año anterior. Solo en marzo se superaron las 26.000 unidades vendidas, un récord mensual para el país.
México también aceleró. Las ventas crecieron alrededor de 15 % en el primer trimestre de este año. Los híbridos enchufables siguen dominando buena parte del mercado mexicano. En varios países de la región, la electrificación total todavía choca con precios altos y redes de carga insuficientes.
Colombia aparece en una etapa distinta. Más pequeña en volumen, pero creciendo rápido.
El informe señala que las ventas colombianas de vehículos eléctricos se duplicaron con creces durante el primer trimestre de 2026. La IEA atribuye parte de ese avance a la llegada de modelos chinos más baratos, a las exenciones tributarias y al impacto que tuvo el aumento del precio de la gasolina tras el retiro de subsidios a combustibles en 2023.
Colombia también empezó a consolidarse como un jugador regional en ensamblaje de buses eléctricos gracias a alianzas con fabricantes internacionales como BYD y Hino. Todavía no compite en escala industrial con China, pero sí empieza a ocupar un espacio relevante dentro de la cadena latinoamericana de movilidad eléctrica.
Costa Rica alcanzó una cuota de mercado de 17 % en ventas de eléctricos durante 2025, apoyada en exenciones fiscales que se mantendrán gradualmente hasta 2035. Uruguay, por su parte, llegó a una participación cercana al 30 %, impulsado también por los altos precios locales de la gasolina.
El petróleo movió la aguja de los eléctricos a nivel global
La energía cara ayudó bastante. Con el petróleo otra vez presionado, muchos consumidores comenzaron a mirar los eléctricos menos como símbolo ambiental y más como cálculo financiero. Según la IEA, tomando como referencia los precios de abril, un conductor europeo de un vehículo eléctrico puede ahorrar hoy 35 % más en combustible frente a 2025.
“De cara al futuro, la caída de los precios de las baterías y las posibles medidas políticas ante la actual crisis energética mundial impulsarán aún más los mercados de los vehículos eléctricos”, señaló Birol.
China sigue siendo el centro gravitacional
Los fabricantes chinos aportaron 60 % de los vehículos eléctricos vendidos en el mundo durante 2025. El país produjo casi tres cuartas partes de los cerca de 22 millones de unidades fabricadas globalmente y concentró más del 80 % de la producción de celdas de batería.
También exportó más de 2,5 millones de vehículos eléctricos, el doble frente al año anterior. Fuera de China, Europa y Estados Unidos, más de la mitad de los eléctricos vendidos provinieron de fábricas chinas. Hace apenas cinco años esa participación estaba por debajo del 5 %.
Europa endureció normas climáticas y terminó empujando todavía más el mercado.
Las ventas crecieron más de 30 % durante 2025 y alcanzaron una participación de 28 % dentro de los carros nuevos vendidos. Alemania rebotó con fuerza: subió 50 % y llegó a 850.000 unidades. Reino Unido ya tiene uno de cada tres vehículos nuevos funcionando con baterías. Noruega juega en otra dimensión estadística: 97 % de participación eléctrica.
Estados Unidos mostró un escenario bastante más irregular.
Las ventas quedaron alrededor de 1,5 millones de unidades, menos del 10 % del mercado total. El retiro de beneficios tributarios golpeó especialmente el cierre de 2025. Durante el cuarto trimestre, las ventas se desplomaron 45 % frente al mismo periodo de 2024.
El crecimiento más agresivo apareció lejos de las economías tradicionales del sector.
El sudeste asiático duplicó ventas y ya ronda una participación cercana al 20 %. Vietnam lidera la región. Cerca del 40 % de los carros vendidos allí fueron eléctricos, impulsados por modelos de bajo costo fabricados localmente por VinFast.
Tailandia alcanzó una cuota cercana al 25 %. Indonesia duplicó ventas hasta llegar a 15 %, apoyada en ensamblaje local y marcas chinas. La IEA proyecta que Vietnam podría superar el 80 % de participación eléctrica hacia 2035 si mantiene incentivos y producción doméstica.
La transformación no se queda en los automóviles particulares
Las ventas de camiones eléctricos se duplicaron el año pasado y ya representan casi uno de cada diez camiones vendidos globalmente. China volvió a liderar: uno de cada cuatro camiones comercializados allí fue eléctrico.
La IEA también describe una industria cada vez más atravesada por software, inteligencia artificial y conducción autónoma. Los fabricantes están migrando hacia vehículos definidos por software, con sistemas centralizados y actualizaciones remotas permanentes.
Los robotaxis ya operan comercialmente en más de 20 ciudades de China y Estados Unidos. El automóvil empieza a parecerse menos a una máquina mecánica y más a un dispositivo conectado sobre ruedas. Uno bastante más caro cuando falla el sistema operativo.
Toda esa expansión requerirá electricidad. Mucha.
La agencia proyecta que la demanda derivada de vehículos eléctricos podría superar los 1.500 TWh hacia 2035. Eso elevaría el consumo mundial de electricidad cerca de 4 %. Europa tendría incrementos superiores al 10 %.
El petróleo ya empieza a sentir parte del golpe. Según el informe, la flota mundial de eléctricos evitó en 2025 el consumo de alrededor de 1,7 millones de barriles diarios. Para 2030 la cifra podría acercarse a los 5 millones.
La IEA calcula que, incluso sin nuevas políticas públicas, el parque global de vehículos eléctricos podría pasar de casi 80 millones actuales a 510 millones en 2035.
Hace una década parecía una proyección optimista. Ahora empieza a verse más como una transición industrial en plena marcha.
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