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Vitrina para soya de Estados Unidos

El consejo exportador de ese país quiere promover la leguminosa. Productores nacionales dicen que importar es inevitable, pero que la apuesta debe ser por el cultivo colombiano.

19 de noviembre de 2015 - 10:57 p. m.
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El año pasado Estados Unidos cultivó 36 millones de hectáreas de soya. Es el primer productor mundial y junto con países como Brasil y Argentina, y en menor medida India y China, pone en el mercado el 95% del producto. Por otro lado, el gobierno colombiano se impuso, en octubre pasado, la meta de sembrar un millón de hectáreas más en alimentos como maíz y soya en tres años, con especial atención a cultivar en la Altillanura. La idea es empezar a sustituir importaciones.

Para Francisco de la Torre, representante sénior para América Latina, el Caribe y Canadá del Consejo Exportador de Soya de Estados Unidos (Ussec), “es claro que Colombia va a aumentar su producción. Con el plan en la Altillanura, vemos que tendrán una producción importante en diez años”. Pero no cree que esa producción sea en números superior a 250.000 toneladas en la próxima década. Hoy Colombia consume 1’500.000 toneladas de soya, de las cuales produce entre 80.000 y 100.000.

Por esa razón el Ussec ve en este país una oportunidad para promover el consumo de soya, particularmente de la estadounidense. El Consejo Exportador es una entidad que se financia con el aporte de 0,5% de los ingresos de los productores y que promueve eventos como la primera feria de la soya, que se llevará a cabo en Bogotá el próximo domingo en el parque Simón Bolívar. El encuentro es similar a otros tres que se han hecho en México, donde el consumo de soya ha aumentado cerca de 20% anualmente durante la última década. Allí la dinámica es similar: México es principalmente importador de los 6 millones de toneladas que consume.

Mundialmente, en comparación con el maíz y el trigo, el aumento del consumo de soya se destaca con el 170% desde 1991, según el Ussec. El mercado también ha crecido por factores como el cada vez más pujante sector pecuario de China: una clase media en aumento ha permitido más consumo de proteína animal, que se alimenta de productos balanceados a base de soya y maíz, entre otros. En 2014 China compró 74% de las 104 millones de toneladas de soya que se exportaron en el mundo.

Colombia, por su parte, es el cuarto mercado de las Américas para Estados Unidos. Hoy, con la puesta en marcha del tratado de libre comercio, el fríjol de soya y la pasta no tienen arancel. El que rige para el aceite crudo desaparecerá en 2021. Para la industria de alimento balanceado y el sector pecuario, eso había sido favorable hasta la escalada del dólar. Para la Ussec, la brecha de competitividad sigue siendo notable: traer un barco desde Estados Unidos tarda cinco días y cuesta US$16 por tonelada. Según sus cálculos, llevar la soya desde un puerto como Buenaventura hasta el centro de procesamiento puede costar US$40.

La Federación Nacional de Cultivadores de Cereales (Fenalce), por su parte, ha sido una de las más interesadas en participar del plan del Gobierno para sustituir importaciones, con el compromiso de aumentar productividad y con la petición de que la industria de alimentos les compre. “Ellos (productores estadounidenses) son la competencia para los productores nacionales. No les conviene que entremos porque les sustituiremos lo que ellos quieren vendernos desde Illinois o Nebraska”, dice Henry Vanegas, gerente del gremio. Tiene claro que el país tendrá que seguir comprando en el exterior, “pero si se da desarrollo con grandes inversionistas extranjeros y con inversión nacional, aspiramos a que en 10 años Colombia pueda sustituir 50% de las importaciones de soya”.

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