Wall Street selló el viernes con avances la última jornada de una de sus semanas más tensas del año, en la que se ha visto acechada por la incertidumbre que provocan la catástrofe y la aleta nuclear sufridas en Japón y la inestabilidad en Oriente Medio.
El Dow Jones de Industriales, la principal referencia de la Bolsa de Nueva York, perdió esta semana la barrera psicológica de los 12.000 puntos, se mantuvo durante todos los días por debajo de esa cota y, finalmente, acumuló un descenso semanal del 1,54 por ciento, uno de los más pronunciados en lo que va de año.
También terminaron con decididos descensos semanales los otros dos principales índices de Wall Street: el selectivo S&P 500 bajó esta semana el 1,92 por ciento, mientras que el índice que mide la evolución del mercado Nasdaq lo hizo el 2,65 por ciento.
Desde el lunes los inversores del parqué neoyorquino siguieron con nerviosismo la evolución de los acontecimientos en Japón, un país devastado por el terremoto y posterior tsunami del que se cumple este viernes una semana, y que además se está teniendo que enfrentar a una crisis nuclear que ha desatado todas las alarmas en la tercera potencia mundial.
La lucha por controlar la fuga de radiación de la central de Fukushima se siguió con verdadero miedo desde Estados Unidos, donde hasta los ciudadanos del oeste del país han comenzado a temer la llegada de partículas atómicas.
La oposición crecía así contra la energía nuclear y las empresas estadounidenses de ese sector vivían una semana de espanto, y aunque en las últimas jornadas la situación se ha relajado, la incertidumbre que existe alrededor de la alerta nuclear en Japón seguía lastrando la evolución del parqué neoyorquino.
La devastación en el país asiático ha provocado movimientos especulativos por parte de aquellos que esperan una entrada masiva de yenes en el país para llevar a cabo las tareas de reconstrucción, por lo que el G7 tuvo que reunirse de urgencia anoche y acordar su primera intervención en el mercado de divisas en más de una década.
Esa medida tranquilizó esta mañana a los mercados de valores y lograba frenar la escalada de las últimas sesiones del yen japonés.
Las noticias procedentes de Japón parecían hacer olvidar a los inversores la inestabilidad que se vive en Oriente Medio, pero el alto el fuego anunciado hoy por el régimen de Muamar el Gadafi en Libia volvía a centrar todas las miradas del parqué neoyorquino.
El anuncio impulsaba los avances de la mañana en Wall Street y hacía que los precios del crudo, que habían amanecido también al alza, cambiasen momentáneamente de dirección y registrasen descensos.
Sin embargo, finalmente terminaron con un moderado descenso del 0,34 por ciento ante las constantes noticias que aseguraban que las batallas continuaban en el país magrebí, por lo que la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, dijo: «No vamos a responder a palabras o estar impresionados por ellas, tenemos que ver acciones».
A nivel nacional, las buenas noticias llegaron del sector financiero, ya que la Reserva Federal estadounidense concluyó sus pruebas de estrés asegurando que ha visto una «mejora significativa» tanto en las condiciones económicas como en la situación de capital de las instituciones financieras.
Así, la Fed daba vía libre a algunos de los grandes bancos estadounidenses a elevar los dividendos que reparten entre sus accionistas, algo que había restringido desde comienzos de 2009 por la crisis financiera.
Tanto JPMorgan Chase como Wells Fargo, entre otras muchas entidades bancarias, anunciaron inmediatamente incrementos en sus retribuciones, lo que animaba a Wall Street.
Finalmente el Dow Jones terminó con un avance diario del 0,73 por ciento, el selectivo S&P 500 del 0,43 por ciento y el índice compuesto del Nasdaq del 0,29 por ciento, con lo que el parqué neoyorquino logra cerrar con optimismo una semana muy convulsa.
La semana que viene se conocerán múltiples resultados trimestrales, entre ellos los de Oracle, Research in Motion, Best Buy y Adobe, así como los datos sobre confianza de los consumidores que elabora la Universidad de Michigan.