La caída de los precios del petróleo (al cierre de esta edición estaba por los US$82,24 por barril de crudo Brent, que es con el que cotiza Colombia) sigue generando incertidumbre en sectores económicos, pero sobre todo en los departamentos. Más ahora cuando se debate en las comisiones económicas del Congreso el presupuesto de regalías 2015-2016.
La preocupación radica en que el Gobierno Nacional había hecho los cálculos sobre un precio de US$94 por barril para 2015 y US$91 para 2016. En razón de la baja en los precios internacionales del crudo, el valor sobre el cual se hará el presupuesto será de US$85.
Aunque el propio ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, aseguró que el precio del crudo “fluctúa”, es decir, puede variar, expertos consideran que la tendencia del producto en los próximos meses es a la baja. Además, no se trata de una situación coyuntural.
“El crecimiento del PIB de China, que por cada punto que disminuye su crecimiento deja de comprarle al mundo US$10.200 millones en materias primas; la recesión de la economía de Europa, la reducción de la demanda en EE.UU., que en los últimos cuatro años a disminuido en 4 millones de barriles, y la decisión de los países árabes de no reducir su producción y bajar el precio del crudo que le vende a EE.UU., son factores que hacen pensar que ese tendencia a la baja se va a mantener por un tiempo”, dijo el exministro de Minas y Energía Amylkar Acosta.
Pero la preocupación de los departamento radica en que las cuentas del Gobierno no están tan claras. A pesar de que el ministro de Minas, Tomás González, le dijo a El Espectador que las estadísticas del Ejecutivo están trazadas sobre el precio del barril de Brent, que es más caro que el WTI, el exministro Acosta, antecesor de este funcionario, explica que al precio del barril hay que restarle entre US$8 y US$12. Por lo tanto, todavía US$85 luce como un precio muy optimista.
En las regiones del país —aunque en las productoras como Huila, Meta, Putumayo y Casanare, aprobado este presupuesto recibirían $1 billón más como asignaciones directas— ya se están preparando para el golpe financiero de los próximos dos años.
“A nosotros formalmente no nos han dicho nada. Intuimos, y no hay que ser el gran economista para eso, que las proyecciones que hace el Ministerio en relación con el presupuesto general de regalías se ven muy afectada por la caída de los precios del petróleo, que es el principal aportante en ese fondo”, dice la directora de Planeación de la Gobernación de Antioquia, María Eugenia Ramos.
“Si la reducción es del 15%, que es más o menos lo que estamos calculando, los presupuestos van a ser disminuidos en esa misma proporción”. En el caso específico de este departamento habría una reducción de becas estudiantiles ofrecidas por la Gobernación y se tendrá que echar mano de otros recursos para continuar con la construcción de vías secundarias y terciarias en algunos municipios.
Aunque La Guajira sería una de las regiones que se verían beneficiadas, como departamento productor, el director del Departamento Administrativo de Planeación de La Guajira, Rafael Humberto Frías, aseguró que este anuncio genera preocupación en el gobierno departamental, pues obras como “la terminación de la represa del río Ranchería —que a pesar de que el Gobierno Nacional es el que hace una inversión mayor, el departamental también es cofinanciador— y la atención a la crisis humanitaria por la sequía del departamento” se podrían ver afectadas.
Mientras el ejecutivo sigue con calculadora en mano, cabe la inquietud de Acosta: “Si con el barril de crudo a US$97 teníamos un desfinanciamiento de $12,5 billones, es de preguntarse de cuánto será el hueco si llegáramos a equiparar el precio del presupuesto general de la Nación con el del presupuesto general de regalías, que está hecho bajo un costo de US$85 por barril”.
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@oscarguesguan