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Yo estuve en…El máximo del dólar

Colombia podría haber perdido la capacidad de horrorizarse de los eventos económicos extraordinarios. Cuando el dólar llegó a $3.000 fue una noticia que duró semanas, pero cuando superó los $3.300 sólo fue una noticia más.

28 de diciembre de 2015 - 01:37 p. m.
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Tal vez fue porque el dólar ha sido una de las variables más volátiles y con el comportamiento más llamativo del último año, que ha destrozado una tras otro los pronósticos de los mejores centros de investigaciones económicas del país, pero el día en el que la tasa de cambio cerró en su máximo histórico de $3.350, el pasado 16 de diciembre de 2015, no hubo fuego que apagar dentro del mercado de valores colombiano.

El registro que quedará para la historia será que el precio de cierre de ese miércoles fue una marca sin precedentes y que un día atrás la tasa representativa del mercado (TRM), un tipo de promedio de los movimientos durante la jornada que arroja un indicador con menos volatilidad, llegó a los $3.356. Sin embargo, para los que estuvieron detrás de las pantallas del mercado, siguiendo de cerca cada movimiento del dólar, se dieron cuenta de que la semana hábil que comprendió desde el 14 hasta el 18 de diciembre fue una de las más volátiles del año, en donde aprendieron que cinco días bastaron para que la divisa rompiera tres récords.

Notando, además, que durante algunos momentos el precio de la moneda estadounidense llegó a los $3.372, que permitió vislumbrar la posibilidad de un $3.400 o hasta $3.500.

A pesar de esta seguidilla de eventos nunca antes vistos, de la boca de los analistas y expertos del sector financiero colombiano salían sólo comentarios estériles, sin ningún tipo de estrés, explicando que el eufórico comportamiento del dólar era lo esperado tras la incertidumbre previa de la histórica reunión de la Reserva Federal de Estados Unidos. Y aunque hubo perjuicios considerables en la Bolsa de Valores de Colombia, pues acciones como Pacific cayeron a mínimos, estos males fueron explicados como una especie de daños colaterales contemplados. El contraste fue evidente, ¿cómo es posible hablar de eventos tan extraordinarios sin ni siquiera inmutarse?

Precisamente las palabras histórico, máximo y mínimo han venido perdiendo fuerza en este último año. Tal ha sido la volatilidad que se ha desencadenado dentro de los mercados internacionales, y en el nacional, que los acontecimientos extraordinarios ahora forman parte de la rutina mediática. Los periodistas económicos habrán notado que ya no pasan tres semanas sin que un nuevo récord llegue a las salas de redacción.

Es posible que en el último año se haya perdido la capacidad de horrorizarse, pues fue muy diferente la forma en que el país reaccionó cuando el dólar registró su récord anterior. En agosto, por primera vez en su historia, la tasa de cambio superó la barrera de los $3.000, llegando incluso hasta los $3.263. En aquel momento el dólar inundó los titulares de todos los medios de comunicación colombianos, siendo una de las principales noticias a cubrir durante todo ese mes y por un par de semanas en septiembre.

En cambio el récord que se registró en diciembre de 2015, aunque también generó furor, no tuvo la misma trascendencia y cubrimiento como el de agosto. Tal vez fue porque se dio al final de año, durante un momento de fiestas, pero en esta ocasión los grandes reportajes sólo duraron unos cuantos días, no se crearon secciones enteras en los diferentes medios ni tampoco se exigió una explicación concisa por parte del equipo económico del Gobierno sobre las posibles consecuencias del dólar caro en Colombia.

El dólar caro es una realidad que la mayoría de los colombianos ya asimiló. Lo curioso es que durante mucho tiempo la tasa de cambio que rigió en la mente de los ciudadanos era la que indicaba que cada uno de esos anhelados billetes verdes costaba alrededor de $2.000, pero ahora deberán hacer ese cálculo con $3.000 o incluso más. Pese a esto, la tasa de cambio colombiana seguirá dando de qué hablar, es el principal mensajero que tiene el país sobre las turbulencias internacionales, las cuales también han provocado que volatilidad sea lo único certero. ¿Cuándo nos volverá a sorprender el dólar?

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