“La tecnología es una gran oportunidad. En nueve años no hubiera podido dictarles clases presenciales a los 36.000 estudiantes que he tenido en mi curso virtual. Gente de todo el mundo que ahora es capaz de desarrollar aplicaciones móviles que sean útiles a las necesidades locales”, dice Frank Bentley, uno de los investigadores principales de los laboratorios de Yahoo en Silicon Valley, California.
Este científico estadounidense divide su tiempo entre dos aulas de clase, la virtual y la real, y el laboratorio donde investiga las formas en que los dispositivos móviles pueden ayudar a las personas a fortalecer las relaciones sociales. De sus hallazgos y los de sus alumnos resultarán nuevas aplicaciones para entretener, aprender o informarse.
Con sus métodos de enseñanza, Bentley ha transgredido el salón de clase convencional convirtiendo a sus estudiantes en un ejército de curiosos investigadores que caminan por las avenidas y recorren las vías del metro buscando necesidades insatisfechas a las que una aplicación digital podría dar solución.
Van por Nueva York, México, España, Inglaterra, Portugal o Colombia. Se reúnen en foros digitales, comparten información en comunidades virtuales, y quienes coinciden en ciudades programan reuniones en las que resuelven dudas y generan debates que luego llevarán a la clase.
De sus 36.000 estudiantes inscritos a través de Mooc.es, una plataforma de cursos virtuales gratuitos que está ganando popularidad, 120 son colombianos.
“Lo interesante de ese ejercicio, en el que cada investigador explora qué es lo que realmente necesita la gente, es que en el caso de Colombia nunca se me hubiera ocurrido desarrollar una aplicación para Transmilenio como la que ideó mi alumno. Entrevistó usuarios del transporte público y encontró que muchos temían utilizar sus teléfonos inteligentes en estos buses por miedo a que los robaran. Así que creó una aplicación en la que los usuarios, por medio de un sistema de reconocimiento de voz, le preguntan a la plataforma cuál es la ruta más rápida para llegar a donde quieran. Es una aplicación que se alimenta de las mismas recomendaciones de los usuarios”, cuenta Bentley.
Para este profesor, las clases presenciales deben aprovecharse para discutir. Cree que los sistemas educativos han perdido demasiado tiempo exigiéndoles a los maestros que repitan una y otra vez la teoría ante sus alumnos. “Tenemos una serie de videos en los que está todo el material básico que consideramos que debe tener el alumno. Si nos encontramos es para conversar, resolver preguntas, avanzar en cada investigación”.
Desde su experiencia, Bentley ha confirmado que las escuelas no están formando los profesionales que el mercado laboral de hoy, atravesado por la tecnología, requiere. Cree que las empresas ya no tienen el tiempo para invertir en capacitaciones, pero se encuentran con que son pocos los profesionales preparados para asumir los retos que las empresas se trazan.
Pero ya existen avances, dice. Las empresas están entendiendo que deben acercarse a las universidades para financiar proyectos conjuntos que incentiven la innovación. En asocio con el MIT, algunas compañías promocionan concursos que entregan hasta US$100.000 a los equipos de estudiantes que se animen a desarrollar proyectos. Ese dinero les servirá como capital semilla de nuevas empresas de innovación.
“La única forma de cerrar distancias entre las empresas y la academia es que la escuelas entiendan qué es lo que está necesitando el sistema productivo. Y lo resuelvan”.
angelicamcuevas@elespectador.com
@angelicamcuevas