Fabián Sanabria es un destacado científico social que ha desempeñado diversos cargos en el sector público, entre ellos la decanatura de la facultad de ciencias humanas de la Universidad Nacional y la dirección del Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Es autor de varios libros de investigación y ha sido conferencista en diversas universidades del país. En entrevista con El Espectador habló de la necesidad de que la U. Nacional retome su vínculo orgánico con el país haciendo énfasis en la internacionalización, el desarrollo científico, la formación para el liderazgo y el posconflicto. (Vea a los demás candidatos en: Elija al rector de la Universidad Nacional)
¿Por qué postuló su nombre a la rectoría de la U. Nacional?
Básicamente porque la universidad cumple 150 años de haber sido fundada y 80 años de la ‘Ciudad Blanca’ el sueño del presidente López Pumarejo, que en su momento buscó crear un lugar para la capital de Colombia en donde se congregarían todas las artes, oficios, y saberes que estaban dispersos por Bogotá. Entonces cuando las instituciones cumplen años, es el momento de renovar. También porque soy hijo de lo público y de la Universidad Nacional, y el bueno hijo vuelve a casa. Estaba muy bien dirigiendo el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) y creo que hice una gestión importantísima por la defensa del patrimonio, que no sólo se debe propender por defender sino también por expandir, por gozar. La ciudad universitaria es uno de esos patrimonios que tienen los colombianos, con todos sus saberes, sus laboratorios y lo que ha producido en 150 años. Si el legado de los maestros durante estos 150 años no nos sirve para otros 150 estamos perdidos.
¿Qué papel ha jugado la universidad en la historia del país?
El proyecto que se constituyó con los liberales radicales tenía como base el librepensamiento y una apertura de espíritu para que no se contaminara del confesionalismo que sólo conducía a fundamentalismos ideológicos. Ese fue el espíritu de la U.Nacional que ha influido sustancialmente a la sociedad colombiana. Los grandes debates siempre han pasado por la universidad, tuvimos presidentes de la República que iban a dar clases a la Nacional, ministros, senadores, cancilleres una gran presencia en las altas cortes. No es gratuito que Sarmiento Angulo hubiera salido de la U. Nacional. Todo ello se ha estancado. Probablemente la U. Nacional se ha conformado con crear buenos empleados y eso no puede seguir. Tenemos que tener líderes, gerentes, ministros, embajadores, cancilleres, magistrados en las altas cortes, y eso implica pasar una página, seguir ejerciendo el pensamiento crítico, pero este no tiene sentido si no es autocritico. Tenemos que ponernos al día con los cambios sustanciales que ha dado el mundo y que ha dado la sociedad del conocimiento, saber cuáles son las tendencias mundiales en educación.
Ahora que usted habla de la necesidad de estar al tanto de los cambios a nivel mundial en el campo educativo, ¿qué haría usted para impulsar la internacionalización de la Universidad?
El actual rector dice que la universidad es de talla mundial pero a veces esa expresión es como para las medias o para las camisas. Uno no puede ser de talla mundial cuando el internet se cae, cuando las páginas web no funcionan, cuando evidentemente no hay las mínimas garantías para que la universidad esté abierta los viernes debido a problemas de orden público. Magníficos investigadores con equipos robustos se encuentran en un lugar con goteras. Todo eso hace que no pueda decir que la universidad es de talla mundial, eso es una tramoya, no podemos de fachada disfrazar los logros de la Universidad. Obviamente tenemos impactos en índices internacionales en términos de las publicaciones, en innovaciones que se han generado, pero al mismo tiempo hay que reconocer que en los últimos años ha venido de capa caída, eso es indiscutible y creo que es el momento de actualizar la memoria y renovar la tradición.
¿Cuáles son los puntos que usted desarrollaría si sale elegido?
Le he propuesto a la comunidad universitaria un programa de cinco puntos para que sea una Universidad Nacional contemporánea, un epígrafe fundamental que está inspirado en un filósofo contemporáneo, Giorgio Agamben, quien dice que “percibir la ruptura de nuestro tiempo, y hacer de esa fractura el lugar y el instante de un encuentro intergeneracional, eso es ser contemporáneos”. Además he inventado un símbolo, un reloj de sol, porque es la sombra la que nos muestra la hora, en este caso, es la sombra la que nos muestra la luz. La Universidad Nacional debe ser consciente de sus sombras, de sus tinieblas, de sus dificultades, de sus contradicciones para ver la luz. Ese símbolo me parece fundamental porque tenemos que construir una universidad contemporánea, de cara al siglo XXI y comprometida con la reconciliación de la sociedad colombiana y el posconflicto.
¿Qué cambios hará con esta apuesta de reforma?
La universidad ha engordado como una gallina en términos de burocracia. Debemos reducir la burocracia central y garantizar un ahorro operativo, pero a su vez se necesita una sostenibilidad financiera. Obviamente los pesos constantes que nos ha dado la nación desde el año 2000 hasta hoy, a pesar de que es la misma plata, comparativamente han bajado. Los recursos de la nación en el 2000 eran cercanos al 82% y los recursos propios al 18%. Los de la nación han bajado al 64% y los propios han subido entre el 34 y 36 %.
Explíquenos un poco más ese punto…
Eso quiere decir que la Universidad ha hecho esfuerzos por sí misma para crecer, para abrir nuevos doctorados, maestrías, para generar recursos propios, pero estamos llegando al límite en que no podemos seguir castigando los recursos de balance y al mismo tiempo el ahorro operativo para seguirnos manteniendo. Yo entiendo que el panorama macroeconómico del país es muy complejo, ni siquiera ser el hermano del ministro de Hacienda me garantizaría más recursos para la universidad. Y eso se lo dije a Jorge Hernán Cárdenas en un foro y él está de acuerdo.
Entonces ¿cómo pretende conseguir dichos recursos?
Se necesita mostrar resultados y comprometerse completamente con el posconflicto en lo que nosotros sabemos, no simplemente ser una secretaria técnica para más diálogos de paz, que eso lo hacemos bien, sino por lo menos jugar un papel protagónico de cara al gran acuerdo por la educación superior que se viene 2017- 2034. Para ello hay que encabezar cuatro grandes expediciones científicas, una que tenga que ver con el agua, los suelos, los recursos naturales, y los procesos de reinserción y nuevas ciudadanías en el país. Para estas expediciones jugarán un papel importante las sedes de frontera en San Andrés, Orinoquía, Amazonía y Tumaco en la rectoría de Guillermo Páramo.
Hablemos de este papel protagónico de las sedes de frontera en el posconflicto…
Se requiere que esas sedes se transformen en espacios culturales de posconflicto, y que se desarrolle una expedición para el patrimonio cultural sumergible que fue una Ley que aprobaron en este gobierno y que ya está reglamentada. Allí debe estar la Nacional con respecto a la exploración de suelos, la sede Orinoquia jugará un papel clave. Con respecto a los recursos ambientales y la sostenibilidad ambiental la sede Amazonía será vital, con respecto a procesos de reinserción y ciudadanías en el posconflicto Tumaco tendrá un papel protagónico. Obviamente eso ligado con las sedes andinas que son muy importantes, Medellín, Manizales, Palmira, y Bogotá. Entonces los mejores equipos se tienen que movilizar hacia allá y eso es estratégico.
¿Cuál es su propuesta en ese sentido?
Le propongo al gobierno nacional, así como en la época de Antanas quien creó una generación 125 años, generar una estirpe 150 años que consistiría en permitir que ingresen en los próximos años nuevos y excelentes profesores, con los máximos títulos de doctorado y posdoctorado a la U. Nacional para que sean profesores itinerantes, es decir no van a ser profesores de una sede sino que van estar rotando por las sedes andinas y por el sistema universitario estatal que los requiera, todo ello para fortalecer el SUE Sistema Universitario Estatal. Pienso que es viable y estaría en concordancia con los proyectos de la ministra de Educación Gina Parody. Evidentemente sería una manera de garantizar una cierta renovación en la planta académica y eso es comprometerse con el posconflicto.
¿Cuál su compromiso en términos de acercar la tecnología al campus?
Es el segundo punto de mi propuesta, que sería comprometerse con una universidad multicampus multimedia, y ahí están los 80 años de la ‘Ciudad Blanca’. Además hay que saber que en la ciudad universitaria se está consolidando un plan maestro de infraestructura para una renovación urbana, que es muy importante. Un compromiso definitivo es defender el patrimonio de los colombianos, no podemos permitir que subsista el imaginario que hay en algunos vecinos a la calle 45 con 30 que dicen sentirse más seguros sí los de la nacho están encerrados. En los años setentas la universidad se enrejó por una razón de orden público y porque se retuvo a un presidente de la República que vino a presidir una sesión del Consejo Superior Universitario. Lo que se me hace triste no es que exista la reja, porque las fronteras existen en cualquier lugar del mundo y deben seguir en cuanto a la entrada, sino las fronteras mentales que se han creado al interior de la universidad.
¿Entonces qué propone para los problemas que tiene la universidad en términos de seguridad para el campus Bogotá?
Es muy sencillo, podemos abordar el modelo francés que opta por tener rejas que en el día desaparecen y en la noche automáticamente funcionan, y eso hace que la gente circule. Además en los campus del mundo existe la Policía Universitaria una especie de defensa civil de todos los universitario y entre todos nos protegemos.
¿Pero propone quitar las rejas externas?
No, no es quitar la reja sino que con un dispositivo electrónico en el día no hay reja, la gente circula y en la noche automáticamente nos protegemos. A futuro tendríamos que garantizar todas las condiciones de iluminación y seguridad a ver si un día la ciudad universitaria se vuelve a integrar a la ciudad, protegiendo las hectáreas que le corresponden. Yo quiero quitar las rejas mentales. El dispositivo al que hago referencia sobre todo me elimina el problema de encapuchados. Es decir al no haber en el día rejas, no se pueden esconder detrás de la capucha ciertos individuos. Simplemente creamos unas condiciones de seguridad que permiten que fluyan las personas y entre estudiantes y profesores nos cuidemos. Evidentemente de noche tienen que volver a aparecer por cuestión de vandalismo.
Hablemos de la digitalización del Campus..
En ese aspecto necesitamos generar un entorno digital para que desde cualquier lugar del campus un muchacho se pueda conectar, descargue sus notas, esté en sintonía con los otros campus. Eso hay que crearlo y no es costoso, si uno mira las universidades asiáticas ya lo han hecho. Se tiene que compatibilizar los sistemas de información, SARA, HERMES, y se puede hacer con una gran licitación o con la ayuda de la cooperación asiática que son excelentes desarrolladores de este tipo de productos.
Hablemos del patrimonio y del cuidado del campus de la U. Nacional una idea en la que usted ha hecho énfasis.
La universidad tiene que embellecer el campus, debe ser hermoso estar ahí. Lo público no debe ser tratado como violín prestado, tiene que dar goce estar en la nacho, que si alguien viene por primera vez a Bogotá tenga que hacer visita turística obligatoria a la nacho. Entonces en esa medida el bienestar es integral, ya no es asistencialista sino completamente participativo en donde tengamos el mejor gimnasio las mejores piscinas olímpicas en Medellín y Manizales ojala en Palmira, todo ello hay que generarlo.
¿Qué implicaría desarrollar una universidad multicampus- multisedes?
Buscamos, además de todo lo que ya le he mencionado, renovar la tradición hospitalaria, Esto no solamente que tiene que ver con el hospital universitario sino con la idea de acoger al otro, que el ambiente de la universidad no debe ser hostil sino hospitalario. Allí tenemos que trabajar por el nuevo hospital por la fase dos de la clínica Santa Rosa por fuera del campus que está colindando casi con el CAN. Ya está clarísimo que no va a pasar nada con ese hospital ni con el Uriel Gutiérrez y por ello pelearemos hasta el último momento, eso hay que mantenerlo y desarrollarlo pero con nuestras propias lógicas y dinámicas pero es intocable porque es patrimonial.
Un tema crucial en el debate actual a la rectoría ha sido la infraestructura de la universidad y los fondos para financiarla …
El Gobierno nacional dio una solución que es la ‘Estampilla Pro Universidad Nacional’, el problema es que calcularon mal lo que se iba a recaudar y con el panorama macroeconómico, que no es muy feliz y afortunado, obviamente quienes contratan grandes proyectos de infraestructura con El Estado no necesariamente de buena gana van a pagar. Por eso, con las demás universidades públicas, hay que genera una veeduria publica para que lo recaudado corresponda con lo proyectado así sea en el nivel medio que se proyectó. Eso es fundamental pero al mismo tiempo hay que seducir a la sociedad para que pague de buena gana. Yo entiendo que eso es trabajo de otros organismos gubernamentales especializados, pero si la U.Nacional le muestra a la sociedad que cumple, la gente le cumple a la UN.
Entonces es una apuesta ciudadana por los recursos…
Es decir uno de buena gana hace sacrificios cuando ve que eso funciona. Me parece que la estampilla funciona y obviamente un estudio de crédito el Consejo Superior dio la posibilidad de un crédito de 200.000 millones para acelerar todas las obras de infraestructura que se requieren, pero hay serios llamados de atención de un estudio de la facultad de economía sobre el endeudamiento de la Universidad. Debemos ponerle cuidado a eso para que no nos salga, más caro el caldo que los huevos. Pero por supuesto trabajaremos intensamente para proteger nuestro patrimonio.
Usted hace referencia a la necesidad de estar atentos a los cambios globales. ¿Qué va a impulsar para consolidar la internacionalización de los estudiantes y la generación de conexiones académicas para los mismos?
Uno no puede hablar de internacionalización ni de movilidad académica sí sólo viajan mil estudiantes al año eso es ridículo en una universidad que tiene 52.000 estudiantes. En Bogotá hay 30.000 estudiantes, eso es un chiste y bien malo. Lo mínimo que debemos generar es que por lo menos el 10% de los estudiantes de pregrado viajen y el 20 de posgrado tengan una pasantía. Eso que quiere decir, que hay excelentes convenios de cooperación, excelentes alianzas que tiene la universidad pero hay que operativizarlos. Tenemos que trabajar seriamente en las direcciones de tesis compartidas, en las pasantías, en que la gente salga de la universidad. Esto se liga a lo que denominó ‘la universidad más allá de las aulas’, que es esa universidad que definitivamente no solamente da las clases entre las aulas sino que sale, va a las empresas, está en conexión con otras universidades del mundo y eso se le valida sin ningún problema al estudiante.
¿Para ello necesitan transformaciones específicas?
Se necesitan dos cosas, por un lado nivelar el capital cultural de nuestros estudiantes y sus competencias lingüísticas. No podemos hablar de internacionalización si la gente no habla inglés, alemán, francés o mandarín. Evidentemente hay que hacer una fuerte inversión en idiomas en la Universidad Nacional para ser competitivos, para verdaderamente internacionalizarnos. Eso forma parte de una estrategia integral que exige también crear una fundación de egresados U. Nacional.
¿Cuál sería el propósito de esa fundación?
Para que los de la nacho tengamos nuestro propio sello como los Lasallistas, y los Rosaristas, y que no simplemente nuestras hojas sean rechazadas porque dicen que somos tirapiedras o contestatarios, eso es patético y no puede volver a ocurrir. En ese sentido vamos a trabajar en un tercer punto que busca una excelente formación para la equidad. Existe una reforma que se implementó hace varios años para conseguir una flexibilidad curricular, hay que llevar a las máximas consecuencias esa flexibilidad manteniendo mínimos comunes múltiplos y máximos comunes de denominadores de formación inter y transdisciplinaria.
¿Sí usted llega a ganar la contienda a la rectoría que sucederá con el sistema de becas?
Tenemos que garantizar que los mejores entre los menos favorecidos permanezcan en la universidad con un sistema de becas. Es increíble que la actual administración desmontara el sistema de becas de posgrado, eso no puede funcionar así. Otro tema es presentarle al gobierno nacional una propuesta de cofinanciación de estudiantes de doctorado. Eso es viable, eso se puede estudiar, y yo creo que puede estar en concordancia con las metas educativas del gobierno.
Hablemos del fomento a la investigación en la universidad…
El tercer punto macro de mi propuesta tiene que ver con una universidad investigativa, comunicativa y prospectiva. La universidad tiene que subir los estándares de calidad y tener mayores impactos. Al mismo tiempo hay que fortalecer los laboratorios, fortalecer un diálogo sustancial con Colciencias donde se le reconozcan sus aportes de igual manera que se les reconoce a los investigadores de las ciencias naturales físicas y exactas a los de las ciencias sociales y a los creadores artísticos. En ese sentido hay que invertir en la Escuela de Cine que tenemos, que es fantástica, tuvimos a un Ciro Guerra y nadie lo notaba porque las personas trabajan con las uñas. De igual forma con el Conservatorio de Música podemos hacer alianzas con el Ministerio de Cultura y esto es muy importante para que efectivamente la Universidad vuelva a recuperar su papel histórico.
Un tema clave para consolidar la universidad a nivel internacional es del de la innovación. ¿Cuál será su estrategia en este campo?
Una universidad innovadora es crucial. Se necesita una cultura del emprendimiento y del liderazgo y allí se requiere que las clases sean en las empresas. Hay un modelo que me gusta mucho, guardando las distancias contextuales y temporales, que es el de Jean Tirole de la Toulouse School of Economics, quien ganó el premio Nobel de Economía en un estado como el francés que es fuerte y que no le gusta que se metan con lo privado. Él se metió con lo privado. Tirole navego hasta sus últimas consecuencias en el mercado y ahora lo regula. Por eso le dieron el premio nobel a Jean Tirole, claro nosotros no tenemos las condiciones para ser como la Toulouse School of Económics pero si podemos generar una serie de alianzas para que nuestros estudiantes hagan pasantías, vean clases en las empresas y esto nos va a retroalimentar en estas relaciones Universidad-Empresa-Estado.
Señale un caso específico
La Nacional le ha hecho el plan de ordenamiento territorial a la gran mayoría de las municipalidades de Colombia. Y ¿por qué no pensamos en la internacionalización? De la misma manera en que hicimos el Plan Maestro de Bogotá, podemos hacer el Plan de Ordenamiento Territorial de otro país, por qué no? Obviamente es un desafío y pasa por cumplir una serie de estándares de calidad que sino los cumplimos, pues no podemos competir. Todo esto con el fin de traer más recursos para lo público, obviamente tenemos que generar alianzas con el resto del mundo para que lo mejor que tiene la nacional.
Hablemos de la comunicación de la universidad con el resto de la sociedad…
La universidad tiene que comunicarse mucho más con la sociedad. Fortalecer Unimedios es importante, abrir el programa de periodismo que ya estaba listo en la administración de Marco Palacios, de la misma manera renovar nuestra memoria, actualizar nuestra tradición y de cara a los 150 años publicar una obra selecta de los grandes maestros de nuestra institución inaugurar el hospital universitario en su fase dos pero al mismo tiempo la sede continental Caribe en la sede del Cesar.
¿Por qué ha impulsado la iniciativa de cambiar el examen de admisión?
La actual administración del rector Mantilla en el 2013 modificó el examen de admisiones. Ahora tú quieres entrar a la universidad nacional y quieres ser médico, con el puntaje que ganaste no te alcanzó sino para otra carrera que no querías, entonces es terrible, ‘si no te toca hacer lo que te gusta haz que te guste hacer lo que te toca’. Yo creo que eso rompió de tajo con la orientación vocacional, creo unas inequidades de género muy fuertes, hay menos mujeres que han ingresado con ese sistema de admisión.
¿Cuál sería su propuesta?
Debemos cambiar el examen, buscar que sea por áreas del conocimiento, manteniendo los ejes temáticos de lógica matemática, razonamiento abstracto, comprensión de lectura, pero con un énfasis al área de conocimiento a la que te presentas, ya sea ciencias humanas, sociales o artes, ciencias de la salud, ingenierías, etc, eso permitiría una mayor equidad y no romper de tajo con la orientación vocacional.
¿Cómo piensa fomentar que los bachilleres que tengan los mejores resultados en las pruebas del Estado estudien en la Nacional?
Se debe atraer a los muchachos de las mejores pruebas Saber para qué ser pilo si pague en la Nacional. A mí se me hace dramático y en ese sentido soy autocritico, yo no le echo la culpa al Gobierno. Pienso que el programa no es la política de Educación Superior, es apenas un programa. Interesantísimo, para que unos lleguen a la universidad, pero la gran pregunta es ¿por qué no se inscriben en la Nacional? ¿Con quienes nos asociación?, ¿qué imagen le estamos proyectando a la sociedad? entonces necesitamos atraerlos y abrir unos cupos para ellos como había cupos para los mejores bachilleres de municipios pobres, para que de entrada sin presentar el examen los de las mejores pruebas Saber ingresen a nuestra casa de estudios. Eso es perfectamente viable y revisar el sistema de admisiones implica también implica pelearse con ciertos grupos que proliferan alrededor de la universidad con edificios de 7 pisos con preuniversitarios que dicen sino pasa a la U.Nacional le devolvemos su dinero. Yo me pregunto si la universidad no podría tener su propio preuniversitario.
¿Qué propuesta aplicaría de otros candidatos a la rectoría si llega a ser elegido?
Me comprometo a trabajar por una nueva ley de educación superior que ayude a diferencias las diferentes Instituciones de Educación Superior, pero que sobre todo entienda las naturaleza, fines y alcances de las universidades dedicadas a la investigación e innovación, como la Universidad Nacional, del Valle, de Antioquia y la UIS. Ha llegado la hora de pasarle la página a la Ley 30 y esta propuesta que de algún modo a esbozado Jorge Hernán Cárdenas sería la que asumiría en mi rectoría.