La serie, anunciada como una comedia de acción, se empezará a emitir en la cadena paquistaní Geo Tez TV a principios de agosto y transcurre en la ciudad imaginaria de Halwapur, donde tres niñas recibirán la ayuda de la superheroína.
La intención de sus creadores, según su sitio web, es “entretener, educar y promover valores positivos que fomenten un comportamiento social correcto”.
La trama, lastimosamente, se basa en hechos reales: los talibanes han destruido cientos de escuelas y sus simpatizantes han atacado en numerosas ocasiones zonas del noroeste de Pakistán y Afganistán porque se oponen a la educación de las niñas. Incluso ha habido agresiones, como la de Malala Yousafzai, activista de tan sólo 15 años a quien le dispararon en la cabeza.
Además, la serie habla de temas como el respeto al medio ambiente y de la discriminación, así como la corrupción política, ejemplificada en la figura del alcalde de la ciudad, un tirano aliado con el villano, que sólo busca poder y riquezas.
Pero la caricatura, en la que una maestra de escuela recatada, Jiya, se transforma en heroína de acción al ponerse una burka (manto tradicional utilizado por las mujeres del mundo árabe), ha desencadenado un debate incómodo por el uso de este traje, ya que suele verse como un símbolo de la opresión.
“¿Es correcto utilizar la burka en un dibujo animado y hacer que parezca cool para los niños?”, se preguntó la novelista pakistaní Bina Shah en su blog. El creador de la serie, Aaron Haroon Rashid, afirma que las críticas están fuera de lugar porque la protagonista utiliza una burka para ocultar su identidad. “Esto no es un signo de la opresión”, ha argumentado en medios internacionales.