Veinte años después de haber intentado convencer al país, desde la Comisión de Sabios, de que la verdadera clave de nuestro progreso dependía de fortalecer los modelos de aprendizaje, y tras años de haber dado la pelea y haber fallado en esa misión, el filósofo Carlos Eduardo Vasco, uno de los principales intelectuales del país, se paró ayer en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional, en Bogotá, para hacer un nuevo llamado y anunciar el lanzamiento del Gran Acuerdo por la Educación: un nuevo intento de transformar el sistema educativo nacional, esta vez producto de ciudadanos.
El maestro y matemático se dirigió a los estudiantes, rectores, profesores y políticos que lo escuchaban y los invitó a no desaprovechar esta oportunidad histórica de movilizar al país en torno a la calidad de las escuelas y universidades. “Me uno a este Gran Acuerdo por que quiero que le digamos al presidente Juan Manuel Santos que no vamos a olvidar sus promesas, que vamos a recordarle que anunció que convertiría a Colombia en el país más educado de Latinoamérica para 2025 —aunque me cueste creerlo—, y que nos dijo que destinará siete puntos del Producto Interno Bruto para el sector educativo. Todo el país tiene que involucrarse en este proyecto”, dijo.
Desde ayer, el Gran Acuerdo por la Educación, que ha sido impulsado al menos por 20 organizaciones de maestros, empresarios, estudiantes y agencias internacionales, convocará, por medio de www.todosporlaeducación.co, a todos los interesados en la construcción de estrategias e indicadores que permitan posicionar la educación como prioridad del país e incidir en las políticas públicas.
Para este fin se espera impulsar en el Congreso la conformación de una bancada de la educación, así como el empoderamiento de los ciudadanos como veedores de sus secretarías locales encargadas del área. Estos actores vigilantes serán claves en la verificación del cumplimiento de objetivos de calidad educativa.
A través del Gran Acuerdo se conformará un equipo con personas de todos los gremios (impulsores), encargadas de definir un horizonte de trabajo; se espera sistematizar la serie de consultas realizadas en todo el país, con las que se identificarán metas e indicadores sobre el modelo educativo deseado, y se creará un comité técnico que reflejará las voces de todos los interesados, quienes llegarán a los consensos sobre lo que se espera del acuerdo.
Al mismo tiempo, los miembros de la iniciativa se comprometerán con hacerles seguimiento a las promesas educativas condensadas en el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018.
Una vez aprobado el plan, los ciudadanos acompañarán la realización de los ajustes de política pública requeridos e igualmente le harán seguimiento al trámite de las leyes dirigidas a este sector que se propongan en el Congreso.
A esto se sumará una gran campaña para convertir el tema en una conversación de país. “En el marco de la corresponsabilidad, implicará que la sociedad en su conjunto realice transformaciones que faciliten el proceso de implementación de este acuerdo. No basta con la exigencia al Estado como garante del derecho a la educación, sino también de acciones corresponsables desde la ciudadanía que redunden en cambios culturales de largo aliento”.
Esta alianza, que nació hace un par de meses bajo el nombre de Todos por la Educación, pretende haber generado para 2032 cambios tan importantes como la redignificación de la profesión docente, la implementación de jornadas únicas en todo el país, el incremento del presupuesto para el sector y la garantía de que todo niño que nazca en Colombia podrá tener acceso a la escuela.