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150 años del autor que escribió la decadencia con belleza

Este 6 de junio se cumplen 150 años del nacimiento de Thomas Mann, uno de los escritores más influyentes del siglo XX y ganador del Premio Nobel de Literatura. Para conmemorar su vida y su legado, recordamos algunas de sus frases.

06 de junio de 2025 - 01:53 p. m.
Thomas Mann ganó el Premio Nobel de Literatura en 1929.
Foto: Getty Images
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El 12 de agosto de 1955, en la ciudad suiza de Zúrich, murió Thomas Mann, una de las figuras más destacadas de la literatura del siglo XX. Tenía 80 años y hasta el final conservó la mirada con la que había escrutado los grandes dilemas del alma burguesa, el conflicto entre el arte y la vida, y las contradicciones de la modernidad.

Poco antes de morir, aún era capaz de conversar. Quienes lo visitaron recuerdan su serenidad. Para un hombre que había escrito: “La muerte es el enigma central del espíritu humano”, no resultaba extraño que la enfrentara sin dramatismos. Su vida, desde siempre, había estado marcada por una tensión entre la gravedad y la belleza. En un ensayo escribió: “El anhelo es una fuerza gigantesca, pero la posesión enerva”, una frase que parecía también una forma de mirar su destino final: lo buscado es siempre más potente que lo conseguido.

Mann había elegido vivir en Suiza tras abandonar Alemania en los años treinta, en abierto rechazo al nazismo. Luego de un exilio en Estados Unidos, donde escribió buena parte de su obra tardía, volvió a Europa y se instaló en Zúrich. Desde allí contemplaba con distancia, pero con compromiso, los vaivenes de la política y la cultura europea. Su muerte fue recibida con pesar en Alemania, donde no siempre había sido comprendido. Incluso su elección de un alemán clásico, pulcro y erudito le valió reproches en un tiempo marcado por las rupturas de estilo.

“El escritor debe ser el historiador de su tiempo y el analista de su propia alma”, dijo alguna vez. Su obra –fue testimonio del paso del tiempo, del idioma y de la memoria de la cultura.

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