Parte de la esencia de la clase magistral está en corregir el detalle. Guitarristas jóvenes de varios rincones del país pudieron ser testigos de esto cuando asistieron a una de las clases magistrales que está ofreciendo el prestigioso guitarrista brasileño Sérgio Assad. Todos los alumnos debían, por supuesto, llegar con un repertorio previamente estudiado para presentárselo al maestro. Y así lo hicieron todos al pasar adelante.
Para un espectador común, esta clase magistral bien podría recibir el calificativo de recital. Todos los alumnos de la clase demostraron gran talento musical y todas las obras presentadas parecían llegar a la perfección para el oído común. Pero el oído del músico profesional, del maestro, percibe detalles importantes que hay que corregir. Son detalles que a veces pasan desapercibidos para muchos, pero que en el mundo de la música separan al profesional del aficionado. A veces el detalle a corregir por Assad es una sola nota. Pero esta nota, mal acentuada, puede estropear todo el discurso musical, similar a lo que sucede con las palabras en una frase en cualquier lengua.
Uno de los aspectos más maravillosos para quienes estudiamos la música profesionalmente es hallar una dimensión nueva de comunicación. Como se ha dicho frecuentemente, la música dice lo que las palabras no pueden. Y esto es cierto. Los alumnos de las clases magistrales han venido a la Heroica, superando muchos obstáculos, para poder comunicarse en esa única dimensión con los grandes maestros contemporáneos.
Esta comunicación es más aparente cuando se toca en dueto. Y como en cualquier conversación, escuchar al otro es tan importante como hablar. De lo contrario, el dueto se convierte en una lucha de individualidades y el discurso se pierde. Assad es experto en el formato del dueto con su hermano Odair, por eso aconseja a los jóvenes nunca olvidar la importancia de escuchar al otro, un principio humano que va más allá de la música misma.
Con esta y otras enseñanzas, los alumnos de las clases magistrales tendrán muchas herramientas que aplicar para el futuro éxito de sus propias carreras artísticas. Assad, consciente del arduo camino que les espera, procura aprovechar el tiempo que tiene con ellos. Antes de despedirse, les repite una de las máximas de cualquier instrumentista: “Recuerden la importancia de estudiar despacio”. He ahí otro detalle: la paciencia, no sólo la práctica, hace al maestro.
* Compositor y musicólogo.