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Amores descarriados

Las transmisiones de Cineco Alternativo de Colombia desde la Ópera Metropolitana de Nueva York presentan mañana La traviata, de Verdi. Apartes del programa de mano que se entrega en las salas de cine de diferentes ciudades a la 1:00 pm.

10 de marzo de 2017 - 04:46 p. m.
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La traviata, por varias razones, pertenece a un período crucial en la vida creativa de Verdi. En primer lugar, con ese título y los dos anteriores, El trovador y Rigoletto, terminaba las tres óperas que le darán fama universal y que aún son las más populares de su catálogo. También supone el momento en que Verdi, que a los 40 años ha alcanzado reconocimiento y riqueza, y se ha tornado más exigente y selectivo, disminuye drásticamente su ritmo de producción. Si entre 1839 y 1853, año en el que concluyó La traviata, había compuesto dieciocho óperas, en los siguientes cuarenta años apenas compondrá ocho. Además, es la época en que ha dejado atrás su inclinación por los libretos con mensajes patrióticos y sus respectivas connotaciones políticas en un momento en que Italia luchaba por su unidad e independencia, para abordar asuntos más íntimos, en los que explora el alma de personajes marginales, como Violeta, la cortesana de La traviata, que cambia su lujosa vida de amante a sueldo por la ilusión de un verdadero amor.

Verdi tardó en encontrar un asunto que lo inspirara antes de dar con La dama de las camelias, de Alejandro Dumas (hijo). La novela se basa en la vida real de la sensual Marie Duplessis, por cuyo frecuentado lecho pasaron varios nobles adinerados, y artistas como Franz Liszt y el propio Alejandro Dumas (hijo), que con su obra le rendía homenaje a una criatura a la que amó fugazmente y que murió de tuberculosis a los 23 años.

Verdi no tuvo mucho margen para componer su nueva ópera, porque durante buena parte del tiempo debió escribirla en simultánea con El trovador, que se estrenó en Roma apenas 46 días antes que La traviata. Los hechos expuestos en el escenario no dejaron de provocar polémica entre el público. Cuando Violeta decide renunciar a su vida de cortesana para buscar el amor real al lado de Alfredo, los más conservadores consideraron que se estaba haciendo una apología del amor libre, porque se mostraba el florecimiento de un sentimiento sincero en una pareja que no estaba unida por el matrimonio. Para Verdi no era indiferente el espejo de su propia circunstancia. Desde hacía años vivía en unión libre con la cantante retirada Giuseppina Strepponi, y algunos sectores de la sociedad italiana se lo reprochaban.

La traviata trae a la escena a uno de los personajes más admirados del mundo de la ópera: Violeta, que plantea a su intérprete las mayores exigencias, tanto dramáticas como vocales, porque debe transitar por variados tipos de canto y diversos registros emocionales. Su solo más conocido ocurre al final del primer acto cuando canta un exigente pasaje de bravura (Sempre libera), en una escena que la pone ante un dilema: continuar con la vida de libertinaje o renunciar a ella por el amor desinteresado. Como muestra de los contrastes que enfrenta el personaje de Violeta, en el último acto debe cantar un aria triste y sentida, que obra como una despedida del mundo (Addio, del passato), y en la que se denomina a sí misma como una descarriada (traviata). El pasaje más popular de la ópera es el Brindis de Violeta y Alfredo, que transcurre en ritmo de vals; pero, tal vez, el centro dramático se encuentra en el dúo del segundo acto entre Violeta y Germont, cuando se le pide a la protagonista sacrificar su felicidad por el bien de la familia de Alfredo.

No deja de ser desconcertante que La traviata hubiera fracasado la noche de su estreno en el Teatro La Fenice de Venecia. Al parecer, el tenor y el barítono no estuvieron a la altura de sus personajes, pero el problema de la soprano no fue de altura sino de talla, porque se veía demasiado robusta, rozagante y saludable para una mujer que moría de tuberculosis y debía aparecer más bien delgada y pálida en el escenario. Esa noche del 6 de marzo de 1853 muchos asistentes se divirtieron en medio de la tragedia final. La rehabilitación de la obra llegará catorce meses después también en Venecia, pero esta vez en el Teatro San Benedetto. En esa ocasión el éxito fue rotundo, se multiplicó y además ha perdurado, porque, como lo muestra la estadística de operabase, en las últimas cinco temporadas líricas de todo el mundo La traviata fue la obra más representada con 4190 funciones.

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