El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Anna Pavlova: de la obra una vanguardia

En su paso por México, a finales de la revolución zapatista, la bailarina rusa sorprendió al público con una adaptación del baile típico, Jarabe tapatío, al ballet clásico.

03 de mayo de 2020 - 09:23 p. m.
PUBLICIDAD

El Ballet de Anna Pavlova llegó a México a principios de 1919 y el territorio azteca estaba culminando la época de la revolución liderada por Emiliano Zapata. Por la coyuntura en la que se encontraba el país, Venustiano Carranza, presidente en aquel entonces, dio la orden de que 200 soldados escoltaran a la compañía desde Veracruz, lugar de embarcación, hasta Ciudad de México.

Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO

¿Ya tienes una cuenta?

El 16 de febrero de ese mismo año, ya estando en la capital mexicana, Anna Pavlova se presentó en el teatro Toreo de la Condesa frente a 16.000 personas. Dentro de su gira por México también estuvo sobre las tablas del Teatro Abreu (Ciudad de México) y en el Teatro Principal (Puebla). Los cronistas y críticos de la época se refirieron a la bailarina como: “divinamente única”; “imposible onomatopeya visual”; “una flor de refinada civilización que trascendía sus perfumes de belleza en los centros cerebrales del mundo, ‘Venecias, Romas, Vienas, Parises…’ y pensábamos que nunca vendría a esta vasta aldea de edificios monumentales y de costumbres pueblerinas que es México…”.

Le sugerimos leer: Fútbol en tiempos de guerra

Anna Pavlova nació en San Petersburgo, Rusia en 1881. A los ocho años se presentó a la Escuela del Ballet Imperial y por su corta edad fue rechazada. Luego de dos años volvió a presentarse y fue admitida. Después de ocho años de práctica y dedicación debutó en la compañía del Ballet Imperial el 01 de julio de 1899 en la presentación de la Virgen Vestal- una de las obras de ballet producidas y adaptadas por el bailarín y coreógrafo Marius Petipá-, y permaneció ahí hasta los dieciséis.

Luego de su retiro del Ballet Imperial se involucró con la compañía de Ballet del empresario ruso Serguéi Diáguilev, con el que tuvo la oportunidad de irse de gira por Europa hasta 1909. Para 1911 creó su propia compañía. Como directora de esta propuso llevar este arte a diferentes lugares del mundo. Antes de llegar a México se encontraba de paso por La Habana.

Anna Pavlova estaba interesada en hacer de su obra una vanguardia. Cuando visitaba un país nuevo le surgía un afán por redescubrir las raíces artísticas de dicho lugar. Se convirtió en una gran observadora e intérprete de las tradiciones de cada territorio. Con México hizo lo mismo, le regaló “La fantasía mexicana”, una obra que causó impacto y que luego se convirtió en una dignificación del arte popular mexicano. Eva Pérez, considerada la mejor bailarina de folclor de la época, le enseñó a Anna Pavlova a bailar jarabe tapatío, una danza típica de la región de Jalisco.

La bailarina rusa apareció en el escenario de la Plaza de Toros, ante 30,000 espectadores, con el traje de China poblana, (El origen del traje de la China poblana nació por Catarina de San Juan, una antigua princesa de la India, quien fue secuestrada en una playa de su país natal y la llevaron por mar a tierras mayas en la Nao famosa. Se caracterizó por su delicada belleza oriental, envuelta en las telas bordadas que salían de sus manos y que al brillo del sol emitían reflejos llenos de encanto), y acompañada por el bailarín Alexandre Volinine vestido de charro. Para sorpresa del público Pavlova bailó bajo su conocimiento: en zapatillas de puntas.

Le sugerimos leer: La‌ ‌china‌ ‌poblana‌

José Vasconcelos, escritor, político, abogado y docente mexicano, apoyó desde las instituciones oficiales la creación de la Escuela de Educación Física, con la intención de que este nuevo espacio pudiera servir como una base para que la danza en el país formara un trabajo corporal que, con el paso de los años, forjara la calidad artística de los bailarines mexicanos y llegara a manejar la técnica del ballet ruso.

En una entrevista para un portal cubano Anna Pavlova comentó: “Mi bello ideal es vivir en contacto con la naturaleza; amo la historia de los tiempos pasados, el desenvolvimiento de las bellas artes a través de los siglos…”

Conoce más
Ver todas las noticias