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Cascanueces, una producción con futuro

La tradicional escuela Anna Pavlova continúa funciones del tradicional cuento de Navidad.

11 de diciembre de 2008 - 06:00 p. m.
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Desde hace más de cuatro décadas, Ana Consuelo Gómez  y Jaime Díaz,  están dedicados a enseñar ballet. Aunque la suya, Anna Pavlova, no es una escuela de formación profesional, la gran satisfacción de estos  artistas y maestros es haber descubierto los talentos suficientes para que, una vez que están en edad de definirse profesionalmente, puedan ir a estudiar en escuelas en Cuba, Argentina, Estados Unidos,  Europa y llegar a hacer parte de un cuerpo de una compañía de ballet profesional.

Al final de cada año, estudiantes de todas las edades preparan una gran función, si no qué sentido tendrían largas horas de preparaciones y ensayos. Así, los más niños hacen un montaje y los bailarines más formados, que ya han llegado a puntas en el caso de las mujeres, realizan una gran presentación.

Año tras año, en el Teatro Colón, Anna Pavlova ha presentado La bella durmiente, El lago de los Cisnes y Cascanueces, el gran clásico de los clásicos de Navidad de Ernst Theodor Amadeus Hoffman y cuya música fue compuesta por Tchaikovski

Este año, sin embargo, algo cambió. El  Cascanueces de este año se montó en coproducción con la Asociación Amigos de la Danza, el Teatro de Bellas Artes y la escuela Anna Pavlova. El montaje de gran envergadura incluye a dos solistas invitados: la japonesa Aya Watanabe, estrella del Roxey y Albany Berkshire Ballet y el cubano Nelson Madrigal, figura principal del Boston Ballet.

La Asociación

Desde hace un par de años, un grupo de personas decidió crear una organización  para apoyar el ballet en Bogotá. Con el liderazgo de Nohra Puyana de Pastrana y bajo la dirección de María Teresa Calderón, se creó la Asociación Amigos de la Danza que tomó la decisión de apoyar el trabajo de Anna Pavlova y tejer las relaciones necesarias para convertir la escuela en un gran proyecto de formación que llegue a convertirse en una compañía de ballet profesional, en donde los jóvenes estudiosos de la danza puedan trabajar.

“Hace un par de años estamos haciendo de todo por la danza: desde conseguir recursos para apoyar a un bailarín de escasos recursos que viaja a Europa a audicionar, hasta trámites de visas o cosas más consistentes como formulación de proyectos específicos”, cuenta Calderón en medio de un ensayo de Cascanueces.

Una de las principales preocupaciones de la Asociación era entender por qué el ballet en Colombia está tan rezagado en el nivel profesional. Lo cierto es que la historia de la película Billy Elliot en la que el padre se avergüenza del amor de su hijo por el ballet, por temor a que resulte homosexual, es el lugar común. Esto significa que los varones sólo empiezan su formación profesional después de los 18 años y es muy tarde.

No obstante, no se trata sólo de iniciar la formación de artistas desde la temprana edad, sino que estos artistas tengan una compañía que los reciba cuando sean profesionales. En esto están trabajando tanto el Teatro de Bellas Artes, que está metido de lleno en el proyecto, como la Asociación de Amigos de la Danza. La escuela Anna Pavlova en manos de Ana Consuelo y Jaime continuará su incansable labor y mientras niñas y jovencitos siguen las instrucciones de su maestro sobre el escenario, pueden esperar que la temporada de fin de año para la que se preparan con tanto anhelo, se convierta en su vida profesional una vez terminan la escuela.

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 Sábado 3:00 p.m. (sin orquesta) y 8:00 p.m. (con orquesta). Domingo 11:00 a.m. (sin orquesta) y 5:00 p.m. (con orquesta). Teatro Av. Carrera 68 N° 90-88. Tel. 6444900.

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