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Clásicos a la moda

‘Escuela de mujeres’ y ‘Los hermanos Karamazov’ de nuevo en las tablas.

12 de junio de 2008 - 05:07 p. m.
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“Un clásico lo es en la medida en que sus temas siguen siendo recurrentes en la humanidad”, dice el actor y asistente de dirección Ramsés Ramos. “Las obras que han dejado huella en la conciencia del ser humano siempre hablan a las personas y cada quien las interpreta de una manera particular”, opina Patricia Jaramillo, miembro del Teatro Libre.

Por ello, la infidelidad y el machismo descritos por Moliére en 1600 siguen vigentes. Igual sucede con el drama de problemas éticos insolubles que el mismo Dostoievski vivió durante su existencia a finales de 1800. Estas anécdotas, vistas en múltiples ocasiones y pertenecientes al llamado teatro clásico, son traídas a la actualidad por el Teatro Nacional y el Teatro Libre de Bogotá, respectivamente.

La primera, Escuela de mujeres, un montaje de tramas, artimañas, azares, placeres, secretos y títulos señoriales que cuenta la historia de Horacio, un hombre desconfiado y machista que vive con la premisa de que todas las mujeres son infieles. Bajo la dirección de Pawel Nowicki, los textos en antigua prosa que caracterizan esta compleja obra de Moliére se mezclan con personajes caricaturescos, que van desde reyes y señores con título nobiliarios hasta jóvenes setenteros, damicelas modernas y un par de costeños.

“Aquí hablamos de los cornudos, y mira cómo habla Moliére de los cornudos, un tema que ha existido siempre. Esta es de las obras más difíciles del autor francés. Pero Pawel tiene la capacidad de traducirla. Involucrar elementos muy colombianos y otros de la modernidad  hace parte de la idea de confrontar a Moliére en este tiempo”, comenta Alberto Rodríguez, integrante del elenco y quien ha trabajado con Nowicki durante varios años.

En la versión de Los hermanos Karamazov del Teatro Libre, la muerte del padre -inhumano, ruin, hipócrita, borracho y lujurioso- hace exclamar a Iván: “Todos somos culpables de la muerte del padre, todos: Dimitri, yo, Smerdiákov, porque todos deseamos su muerte; todos somos parricidas” y queda planteado así uno de los ejes de la obra: la moralidad de los actos humanos y, en concreto, del crimen enfocado en su aspecto moral como delito, y en el religioso como pecado, las dos grandes obsesiones de Dostoievski.

“A nosotros nos interesó llevar al teatro una tetralogía de Dostoievsky, siendo Los hermanos Karamazov la tercera, pues en sus obras los personajes viven por sí mismos y presentan sus conflictos casi sin la presencia del autor”, comenta Patricia Jaramillo, quien hizo la adaptación de la novela para este montaje.

 Dos propuestas del teatro clásico que le apuntan a quedar ‘en tablas’ con la modernidad.

‘Escuela de mujeres’. Hasta el 17 de agosto. Informes: Tel. 256 13 99.‘Los hermanos Karamazov’. Hasta el 9 de agosto. Informes: Tel. 217 19 88.

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