Seis músicos becarios del Cartagena Festival Internacional de Música, entre ellos algunos integrantes del Quinteto de Vientos Bacatá, han sido los encargados de llevar a distintas localidades de Bogotá, D. C. un concierto de música colombiana y latinoamericana con el fin de fortalecer los escenarios culturales de la capital. Lo anterior hace parte de la Serie de Conciertos Salvi, una iniciativa de la Fundación Salvi, con apoyo del programa Cultura en Común de Idartes, de la Alcaldía Mayor de Bogotá.
Tras dos primeras presentaciones en el Centro de Desarrollo Comunitario de Servitá (Usaquén) y el Teatro Villa Mayor (Antonio Nariño), estos talentosos jóvenes músicos se presentarán por última vez, en el marco de esta serie, este miércoles a las 10 a. m. en el Centro de Desarrollo Comunitario de Usme (entrada libre).
Esperábamos detrás de bambalinas. Afuera, en el público, varios niños comenzaron a llamarnos por nuestros propios nombres. Por sus voces supimos que eran muy chiquitos y que estaban emocionados de escuchar nuestro concierto. Primero salió Juan David Gutiérrez a interpretar un vals venezolano para flauta sola. Los niños gritaban ¡Bravo, Juan David! Y uno a uno nos fueron recibiendo con sonrisas y aplausos. El teatro de Servitá (Centro de Desarrollo Comunitario) no estaba lleno, pero la alegría de los niños nos hizo sentir más felices que si hubiera estado copado.
Algo más nos hizo sentir satisfechos. Todo nuestro repertorio fue de música colombiana y latinoamericana. A pesar de que esta música hace parte de nuestra identidad cultural, no se escucha con tanta cotidianidad que otros géneros comerciales y, en la actualidad, no es tan fácil que los niños o los jóvenes lo reconozcan o lo disfruten. Sin embargo, nuestro pequeño público de Servitá aprendió a diferenciar un pasillo de un bambuco y se mantuvo entretenido y llevando el pulso con las palmas, tarareando una que otra melodía que se les quedó en la cabeza y gritando con espontaneidad los nombres de nuestros instrumentos.
¡Clarinete! Gritaron los niños cuando me vieron entrar al escenario junto a mi compañero Kevin Motta. Y nos saludaron con una emoción que no se contenía. Luego, Simón Reyes, el guitarrista del grupo, salió a la tarima y los niños admiraron su sonido y musicalidad. Para terminar, el quinteto Bacatá, conformado por instrumentos de vientos, hizo una muestra
de diferentes géneros musicales del Caribe que hicieron a los niños moverse desde sus sillas.
¡Chao todos!, gritaron a unísono mientras movían sus manos con energía.
Un día después de este primer encuentro musical llegamos a un auditorio en el sur de Bogotá: el Teatro Villa Mayor. Probamos sonido frente a la sala vacía y admiramos su acústica y belleza. No lo conocíamos. Antes de iniciar el concierto hicimos nuestro pequeño ritual: calentamos los instrumentos, afinamos, nos arreglamos y nos deseamos éxitos los unos a los otros. Nada mejor que tocar entre amigos, pienso siempre que comparto con mis colegas. Nada más gratificante que encontrar tantas personas bonitas en este oficio.
El escenario se encontraba iluminado a media luz. Conforme fuimos saliendo al frente, los aplausos de un público ansioso nos transmitieron toda la energía que se necesita para hacer música y disfrutar de nuestra profesión.
El recorrido musical empezó en el mismo orden que el día anterior. Un Vals venezolano le dio paso a la música andina de nuestro país: El Arenoso, un bambuco de Lucas Saboyá en versión para clarinete y guitarra; Chilita, un pasillo de Germán Darío Pérezarreglado para el mismo formato; Bambuco en Si menor, de Adolfo Mejía para flauta y guitarra y Ojo al toro, un bambuco de Cantalicio Rojas, adaptado para dueto de clarinetes por Mauricio Murcia. Estos fueron los representantes del folclor de nuestrointerior. Luego, el público se transportó a Argentina y Brasil con uno de los movimientos de la Historia del Tango de Astor Piazzola y con un choro brasilero de Pixinguinha y Benedito Lacerda. Finalmente, el Quinteto de Vientos Bacatá terminó la presentación con los Aires tropicales de Paquito de Rivera, que van desde el vals hasta el son y la contradanza.
El auditorio estuvo lleno de familias, niños, jóvenes y adultos mayores que nos aplaudieron y se despidieron con gratitud y alegría. A la salida nos felicitaron a todos, nos dieron las gracias por llevar la música a estos espacios y por mantener vigente la tradición de nuestro país. Nos tomaron fotos, nos dijeron que volviéramos pronto, que el Teatro Villa Mayor era nuestra casa.
El ritual de despedida no se hizo esperar. Nos felicitamos, nos abrazamos y sonreímos por concluir el día de la mejor manera que conocemos: haciendo música y compartiendo nuestra alegría.
*El Quinteto de Vientos Bacatá, fundado en el 2013, está conformado por Daniel Alsina, Miguel Rubiano, Michelle Camargo, Steven Remolina y Daniel Rodríguez, estudiantes de la Carrera Estudios de Musicales de la Pontificia Universidad Javeriana, bajo la tutoría de Viviana Salcedo (Joven Talento, Festival 2011).