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Cuatro libros (y un poco más) para entender (un poco mejor) la Colombia del paro nacional

Muchos medios y periodistas se pondrán de acuerdo, en tiempos de balances y recuentos, en que 2019 fue un año inédito y especialmente agitado en Colombia, y es muy seguro que muchos coincidan.

24 de enero de 2020 - 05:08 p. m.
Concierto «Un canto x Colombia» se llevó a cabo en Medellín y Bogotá en el cual participaron artists como: Adriana Lucía, Doctor Krapula y el comediante Alejandro Riaño. / Heinner Rodríguez
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Las protestas del paro nacional, que iniciaron el pasado 21 de noviembre y continuaron durante semanas con marchas, conciertos y cacerolazos, sean las protagonistas de un año que quedará grabado justamente por eso: porque fue, desde Chile hasta México, el año de la calle, de las protestas, de los reclamos históricos y las reivindicaciones atrasadas. 

La respuesta del Gobierno de Iván Duque, asediado por una crisis de popularidad profunda, cifras económicas no tan positivas y hasta por el radicalismo de un sector de su propio partido, no ha amainado ni las protestas ni las críticas de buena parte de la ciudadanía a la policía antidisturbios o a la reforma tributaria que el Ejecutivo logró aprobar en el Congreso.

Estas jornadas del paro nacional, bajo las que se han aglutinado demandas de sectores sindicales, estudiantiles, docentes, médicos, artísticos, políticos, feministas y de varias organizaciones sociales, responden, a su vez, a circunstancias históricas y culturales que todavía hoy siguen definiendo el curso político del país y que han sido exploradas por varios autores de la literatura reciente del país, por escritores que también aportan al debate público, y también por historiadores, académicos, políticos y periodistas. Estos cuatro libros (y sus semejantes) fueron publicados en la última década, en medio de (o gracias a) noticias como la firma del acuerdo de paz o el retorno del uribismo a la Casa de Nariño, y con la celebración del Bicentenario de la Independencia como telón de fondo y como excusa para visitar y cuestionar la historia de un país que, como comentaba el novelista Santiago Gamboa en una reciente entrevista para EL PAÍS, “está descubriendo el siglo XXI, nada menos”.

Novela:

Cómo perderlo de todo (Alfaguara), de Ricardo Silva Romero En la última novela de Ricardo Silva Romero (Bogotá, 1975), el 2016 es un ruido trasero que termina por definir un puñado de vidas y de historias y de karmas cuyas voces se narran a sí mismas y se terminan encontrando tarde o temprano. Mosaico y novela de relevos, Cómo perderlo todo echa mano de los hechos y las noticias de ese año convulso —el año de la elección de Donald Trump, del plebiscito por la paz, del Brexit y del atroz crimen de Yuliana Samboní que tanto horrorizó al país— para contar, a su vez, este país nuevo que a veces deja ver sus vejeces: su polarización, sus mentiras en las redes sociales, sus poderosos que dejan ver su infamia apenas dan la espalda y sus reveces morales. Desde el acuerdo de paz hasta las marchas contra el matrimonio igualitario, con un humor siempre preciso y agudo, esta novela es un reflejo —una aproximación, un asomo— a un país que empieza a sacudirse sus taras y a verse el ombligo. Para bien o para mal.

Yo de usted leería, también, La forma de las ruinas (Alfaguara), de Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) para hurgar en las teorías y las sombras de nuestros crímenes más célebres. O La ruidosa marcha de los mudos (Seix Barral), de Juan Álvarez (Neiva, 1978), que es también una vuelta de tuerca a la manera en la que se ha contado la Independencia. O Mañana no te presentes (Literatura Random House), de Marta Orrantia (Bogotá, 1970), que indaga en uno de los sucesos más sangrientos de nuestra historia reciente: la toma y retoma del Palacio de Justicia en 1985 que dejó 98 muertos, entre ellos 11 magistrados, y varios desaparecidos. O Lo que no aprendí (Malpaso), de Margarita García Robayo (Cartagena, 1980), y Vida (Alfaguara), de Patricia Engel (de padres colombianos y nacida en Nueva Jersey), para perseguir en sus voces de ternura y ferocidad una generación de colombianos que vieron su país desde lejos, como un fantasma que asusta y aturde de cuando en cuando.

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Ensayo:

Historia mínima de Colombia (Turner), de Jorge Orlando Melo 2019 fue, también, el año del Bicentenario de la Independencia de Colombia, y entre los varios libros que las editoriales y las universidades publicaron a propósito de la fecha, el recuento diáfano, juicioso y ameno de Melo (Medellín, 1942), uno de los historiadores y académicos más respetados del país, es acaso el más reposado y práctico. Breve y puntual, Melo introduce el relato desde los primeros pobladores y lo cierra con la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Farc sin caer en el catastrofismo ni dejar de señalar los males de siempre, los que hoy se repiten en los carteles y arengas de las protestas callejeras: la exclusión política, el legado colonial, la falta de una unidad identitaria y, sobre todo, la violencia como el gran fracaso histórico del país.

Y hay más, porque el año fue prolijo: la Historia de Colombia y sus oligarquías (Crítica), de Antonio Caballero (Bogotá, 1945), es una revisitación crítica, ácida e implacable a la historia colombiana y, sobre todo, a sus poderosos, a sus líderes y sus caudillos; ¿Por qué somos tan parroquiales? (Crítica), de Sandra Borda (Bogotá, 1974) columnista en varios medios y profesora de la Universidad de los Andes, pone sobre la mesa un tema generalmente relegado: las relaciones internacionales de Colombia, un país que por años le dio la espalda al mundo y sus avances y que nunca ha dejado de ser el aliado estratégico de Estados Unidos en la región; y Colombia: historia de un olvido (Planeta), de Enrique Serrano (Barrancabermeja, 1960), actual director del Archivo General de la Nación, va más allá y escudriña el pasado en busca de una identidad (de una cultura, de una forma de ver las cosas y las circunstancias) proveniente de una tradición de judíos conversos o moros que impuso su tradición en los territorios de lo que luego se llamaría Virreinato de Nueva Granada y luego, muy luego, República de Colombia.

Álvaro. Su vida y su siglo (Literatura Random House), de Juan Esteban Constaín Se escriben muchas biografías en Colombia: de deportistas, de cantantes, de actores, pero, sobre todo, en Colombia se escriben muchas biografías de políticos. Entre las más recientes, una de las más originales y serias es la que escribió el historiador y novelista Juan Esteban Constaín (Popayán, 1979) sobre el líder conservador Álvaro Gómez Hurtado, hijo del expresidente Laureano Gómez, o “el Monstruo”; y una de las figuras más relevantes de la política colombiana del siglo pasado. Con el pretexto de contar la historia de Gómez, de su padre, de su actividad intelectual y periodística, de su labor como congresista, eterno candidato presidencial y constituyente, y la historia misma de su asesinato, Constaín también cuestiona y debate varios hechos de la historia del siglo XX en el país, sobre los vicios del poder colombiano, sus pactos y estrategias, sus figuras tan poco ponderadas, y sobre el Frente Nacional, cuya efectividad todavía enfrenta hoy a los historiadores del país.

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Libros sobre el Acuerdo de Paz:

Revelaciones al final de una guerra (Debate), de Humbero de la Calle (Manizales, 1946) Desde 2016, año en el que se firmó el acuerdo de paz en el Teatro Colón de Bogotá, e incluso antes, el tema de la paz se empezó a convertir en una especie de categoría propia, y entonces empezaron a publicarse testimonios, crónicas y miradas sobre la noticia más importante de Colombia en los últimos años y uno de los ejes más importantes de las protestas del paro nacional. Revelaciones al final de una guerra, escrito en primera persona por el jefe negociador del Gobierno colombiano en las conversaciones de La Habana, es uno de los acercamientos más íntimos y honestos a los entresijos de una negociación ardua y siempre al filo del abismo que terminó por dividir al país. No solo es una crónica sobre cómo se fraguó el proceso, cómo se pensó política y jurídicamente y se empezaron a dar los primeros pasos, sino también un registro personal de algo que solía olvidarse en medio de semejante tensión: la humanidad, los nerviosismos incluso entre los negociadores del Gobierno, las preguntas sobre el alcance y la efectividad de lo que se estaba pactando y las angustias ante las noticias que llegaban desde el país.

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El expresidente Juan Manuel Santos (Bogotá, 1951), premiado con el Nobel de Paz por su empeño en lograr un acuerdo político con las Farc, publicó en marzo del 2019 La batalla por la paz, (Planeta), su relato personal sobre el camino de la negociación en el que suelta anécdotas, lima asperezas y, de paso, aprovecha para defender su legado más visible y recordable. Santiago Gamboa (Bogotá, 1965) publicó en 2014, cuando las negociaciones no habían culminado, La guerra y la paz (Debate), un ensayo que parte de la reflexión histórica y busca darle la importancia debida a la paz, “el más decisivo y contundente de todos los combates librados por la sociedad colombiana en las últimas décadas”, y aportar una mirada sobre la necesidad de la reconciliación. En abril de 2016 salió a las librerías Adiós a las Farc. ¿Y ahora qué? (Debate), de Claudia López (Bogotá, 1970), alcaldesa de Bogotá, seiscientas cincuenta y seis páginas que recogen su trabajo académico para su doctorado y que proponen, a partir de estudios y comparaciones de los procesos de paz pasados que ha intentado o logrado el país, una serie de reformas, iniciativas y propuestas para consolidar la paz y la presencia del Estado en los territorios tras el abandono de la violencia.

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